Por Pablo Arahuete

No es nada desdeñable recurrir a lo micro para hablar de lo macro o a lo particular para abordar lo general, y tampoco es casual que el origen de esta película de Agustina Gonzalez Bonorino y Regina Braunstein sea una tesis presentada en la UBA por un grupo de estudiantes de la carrera Imagen y Sonido.

Rápidamente, la estructura narrativa de El corte nos sumerge en un relato donde la idea de “corte” se desarrolla literalmente por hacer referencia a la conflictiva en un barrio de la provincia de Buenos Aires, desatada a partir de un apagón real (uno de los tantos…), que se extendió por varias semanas y que fuera vedette de los medios de comunicación durante varios días, para dar cuenta de la crisis del sistema energético y la ausencia del Estado en materia de asistencia a vecinos y vecinas que padecieron durante tantos días tamaña situación de desprotección y vulnerabilidad total. Sin embargo “el otro corte” resulta de carácter simbólico y hace referencia a la fragmentación social y a la lucha invisible de clases, o por lo menos conflictiva de estatus social, que arrastra prejuicios y también excesos de individualismo en momentos críticos.


El corte: Sin luz, sin futuro. 1

Se trata de tres familias, la más humilde es la de la actriz Paloma Contreras, quien vive junto a su hermano menor, adolescente que por un lado busca trabajo sin resultado positivo pero por otro se deja llevar por las malas influencias del barrio, muchachos como él que lejos de querer trabajar prefieren ir por otro camino. Además, la hermana mayor vive de changas y para pagar el alquiler con sus trabajos como pintora de casas ajenas. La otra familia está constituida por una madre viuda (Roxana Berco) y su hijo también adolescente (Nicolás Mateo) que regresa al barrio en pleno corte de luz para acompañar a su madre depresiva y volverse a involucrar en los conflictos su cuadra, la inseguridad del barrio y el consabido etiquetamiento a sus vecinos revoltosos. La tercera familia es la de un padre, dueño del almacén que tiene grupo electrógeno propio y vende todos los insumos requeridos por sus vecinos, aprovechando en el día a día los impactos de la crisis energética junto a su hijo pequeño, espectador de lujo de las confrontaciones verbales o físicas de los adultos, quien además está por tomar su primera comunión.

El increscendo dramático y la descomposición del tejido social en ese micro universo avanza con la cronología de los días, donde el agobiante calor alimenta además la intolerancia de todas las víctimas del apagón. Los apremios económicos en medio de saqueos a casas tomadas o el robo en cuadras de ese barrio desprotegido son el caldo de cultivo para la búsqueda de chivos expiatorios, pero también para reflejar la miseria de la condición humana en momentos de extrema tensión.

Por último, cabe destacar el recurso de la repetición de escenas que marcan la divisoria de puntos de vista y sobre todo la mirada de un niño que no comprende demasiado lo que ocurre a su alrededor y se comporta como un niño, mientras los adultos no reparan en su inocencia y mucho menos en la refracción de las opacidades cuando lo obscuro se impone ante la mínima cuota de luz y esperanza.

El corte: Sin luz, sin futuro. 2

Título: El corte
Título Original: Idem
Dirección: Agustina Gonzalez Bonorino y Regina Braunstein
Intérpretes: Nicolás Mateo, Paloma Contreras Manso y Mateo Pona Silos
Género: Drama
Clasificación: Sin definir
Duración: 66 minutos
Origen: Argentina
Año de realización: 2018
Distribuidora: Independiente
Fecha de Estreno: 24/05/2018

Puntaje: 8 (Ocho)

 

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