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jueves, 1 enero 2026
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Valor sentimental: Cómo contar una familia

Por Iara Reboredo

Valor sentimental no se presenta como un relato que avance, sino como un espacio que se recorre. Joachim Trier (director de La peor persona del mundo) organiza la película a partir de una lógica fragmentada que, lejos de responder a un estilo particular, parece consumir historias familiares, afectivas, que solo pueden contarse de un modo: con interrupciones, y con algunas zonas opacas. La película propone un tiempo quebrado, marcado por elipsis abruptas y cortes que suspenden la continuidad, como si cada escena fuera un pedazo de algo más vasto e inasible.

En este tiempo discontinuo, la casa familiar ocupa un lugar central. No funciona únicamente como escenario, sino como un museo de memorias, donde conviven distintas generaciones y, sobre todo, distintas formas de relacionarse con el pasado. La película no intenta reconstruir una historia familiar de manera exhaustiva, se mete por los huecos, por lo que no se dijo, por lo que vuelve de manera torcida en los gestos cotidianos y en las decisiones presentes.

El núcleo dramático se articula alrededor de Nora (Renata Reinsve) y Agnes (Igna Ibsdotter Lilleaas), dos hermanas adultas que han elegido caminos diferentes. Nora, actriz de teatro, aparece marcada por una relación intensa y problemática con su trabajo: la escena es al mismo tiempo un refugio y una amenaza. Agnes, en cambio, opta por una vida más estable, atravesada por la maternidad y por un aparente alejamiento del mundo artístico. Sin embargo, la película evita jerarquizar estas elecciones o convertirlas en polos morales. Lo interesante es que no intenta oponerlas, sino observar cómo cada una carga con un tipo distinto de renuncia.

La figura del padre, Gustav Borg (interpretado por el gran Stellan Skarsgård), introduce una complejidad adicional. Cineasta reconocido, ausente en lo afectivo y excesivamente presente en lo simbólico, Gustav encarna una forma de autoridad que nunca termina de retirarse. Es un hombre que ha sabido construir imágenes, pero no vínculos duraderos; que se mueve con comodidad en el terreno del arte, pero deja a su paso una estela de daño emocional. Trier se resiste a convertirlo en un antagonista; lo muestra vulnerable, contradictorio, incluso entrañable en ciertos momentos. Esa ambigüedad es clave: la película no busca culpables, sino comprender cómo el dolor se transmite, se hereda y se reformula.

El cine y el teatro funcionan como extensiones del conflicto familiar. Las obras, los guiones y las representaciones no aparecen como espacios de sublimación pura, sino como territorios atravesados por disputas de poder, por apropiaciones y por deseos de reparación que no siempre resultan sanos.

La película se permite una libertad poco habitual en el cine contemporáneo. El montaje fragmentado da ciertos cambios de tono que van de la melancolía al humor, del conflicto al absurdo, sin que el proyecto pierda coherencia. Tiene una ligereza que no niega la gravedad de los temas, sino que la vuelve soportable, y es ahí donde el director parece confiar en que el espectador puede transitar emociones complejas sin necesidad de ser guiado de manera explícita.

La parte final condensa muchas de las tensiones que recorren la película, y fue, sin duda, mi parte favorita. No busca un cierre definitivo, sino que propone una forma de suspensión: un momento en el que los personajes no resuelven sus heridas, pero logran mirarse de otro modo. No se trata de redención ni de reconciliación plena, sino de algo más modesto y quizá más honesto: la posibilidad de seguir vinculándose a pesar del daño.

Valor sentimental es una película sobre la persistencia, pasa por la memoria, el afecto, y llega a la necesidad de entender a quienes nos rodean. La película construye un retrato familiar imperfecto, atravesado por contradicciones y zonas grises, y encuentra una forma singular de belleza. No todas las historias familiares se ordenan ni se cierran; algunas simplemente continúan, fragmentadas, cargadas de dolor y de nostalgia, que desemboca en la voluntad de seguir adelante.

Título: Valor sentimental. Título original: Affeksjonsverdi. Dirección: Joachim Trier. Intérpretes: Renate Reinsve, Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas, Elle Fanning, Anders Danielsen, Jesper Christensen, Lena Endre, Cory Michael Smith, Catherine Cohen y Andreas Stoltenberg Granerud. Género: Drama. Calificación: AM 16 años. Duración: 135 minutos. Origen: Noruega/ Alemania/ Dinamarca/ Francia/ Suecia/ Reino Unido/ Turquía.
Año de realización: 2025. Distribuye: Maco Cine. Estreno: 25/12/2025.

Puntaje: 8 (ocho)

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