Por Celín Cebrián, corresponsal de Nueva Tribuna España
Brigitte Anne-Marie Bardot nació en París el 28 de septiembre de 1934. Murió el 28 de diciembre del 2025, Día de los Santos Inocentes, en Saint-Tropez.
Actriz, cantante y escritora francesa, reconocida por haber sido ícono de la moda y símbolo sexual, además de activista de derechos de los animales.
Vivió en un ambiente burgués. Era hija de Louis Pilou Bardot y Anne-Marie Mucel. Su padre era un empresario dueño de una empresa llamada Usines Bardot. Su madre, conocida como “Toty”, pasó su infancia en Italia. Brigitte y su hermana menor, Marie-Jeanne, recibieron una educación estricta. Desde una edad temprana, Bardot sufrió ambliopía, aunque no tuvo consecuencias en su visión.
Durante su infancia, se convirtió en una niña apasionada por el ballet y la danza clásica. A los siete años entró a la escuela de madame Bougart, y en 1947 fue admitida en el Conservatorio Nacional Superior de Música y Danza. Asistió a las clases de ballet de Jeanne Schwartz y del coreógrafo ruso Boris Knyazev, que era un verdadero tirano que golpeaba a los estudiantes con un látigo. También estudió con Leslie Caron, quien más tarde se hizo famosa por la película Un americano en París (1951), con la participación de Gene Kelly.
A los trece años, sustituyó a una joven para una fotografía en “Jardín des modes”, acontecimiento que lanzó su carrera como modelo para revistas. Su encuentro con Vadim la alejó de las clases y dejó de bailar clásico. Su primer éxito fue al protagonizar Y Dios creó a la mujer (1956), dirigida por el propio Roger Vadim, que obtuvo reconocimiento internacional, aunque no fue la primera película de la actriz.

En el Festival de Cine de Cannes de 1956, como una verdadera estrella, eclipsó a Sofía Loren y Gina Lollobrigida, las mejores divas de la época, y conmovió a La Croisette por su atractivo sexual. A partir de ahí, Brigitte Bardot fue considerada un mito erótico. Fue la sex-symbol de los años 1950 y 1960, no solo por su gran belleza, sino por esa sensualidad natural que tenía y que nos mostró en el cine.
La primera película la hizo a los 18 años. Fue 1952 y la película se titulaba Le trou normand. Ese mismo año, se casó con el primero de sus cuatro maridos, el director de cine Roger Vadim, donde podemos ver una de las secuencias más eróticas del cine. Es ese momento en el que la Bardot baila descalza sobre una mesa. Una vez Roger Vadim y Raoul Levy lograron terminar el guion, la película se filmó en Saint-Tropez. Una producción que le permitió a BB entrar en la leyenda del cine mundial y convertirse en un mito viviente, incluso un modelo social y un símbolo sexual internacional.
En la película, ella es Juliette Hardy. Enfrente tiene a los coprotagonistas: Curd Jürgens, Christian Marquand y a Jean-Louis Trintignant, con quien inició una relación. Vadim, dijo sobre el papel que interpretaba su mujer: “A través de Brigitte quería restaurar el clima de una época. Juliette es una chica de su tiempo, que se ha liberado de todos los sentimientos de culpa, de todos los tabúes impuestos por la sociedad y cuya sexualidad es completamente gratuita. En la literatura y en las películas anteriores a la guerra, ella habría sido comparada con una prostituta. En esta película es una mujer muy joven, generosa… Algunas secuencias fueron censuradas, especialmente la del cunnilingus”.

Cuando la película se estrenó en Francia, fue recibida con cierta reserva por los críticos y despertó el rechazo de los círculos más conservadores. Fue criticada sin piedad. Paul Reboux dijo de Brigitte: “Tiene el físico de un boniche (como esas chachas que hacen de madres) y habla como una analfabeta”. Raoul Levy y Roger Vadim se decidieron a explotar la película en el extranjero, esperando que tuviera más éxito. Hasta que, años más tarde, triunfó en Estados Unidos y Bardot se convirtió en una de las francesas más famosas en Norteamérica. Los norteamericanos incluso inventaron el término bardolâtrie para describir el entusiasmo que llegó a generar. Cuando la película, por fin, salió a la venta en Francia, tuvo un éxito rotundo. Cinémonde, una revista semanal que existió desde 1928 a 1971, dijo en sus páginas: “El atractivo sexual es Marlene Dietrich, el glamour es Ava Gardner… Brigitte Bardot mezcla todos estos ingredientes explosivos y agrega un toque de fantasía personal”.
Luego, protagonizó El desprecio (Le Mépris, 1963), de Jean-Luc Godard. Y por su papel en la película ¡Viva María! (1965), dirigida por Louis Malle, fue nominada en los Premios BAFTA como mejor actriz extranjera.

Se retiró en 1974. Había protagonizado 47 películas, también varios musicales y había grabado más de 60 canciones, algunas con el chico malo de la música francesa, Serge Gainsbourg. Fue a finales de la década de los años 50, cuando Bardot compró en España una guitarra. Llegó a aprender tan solo tres acordes. De ahí que sus amigos Jean-Max Rivière y Claude Bolling le aconsejaran que fuera a ver a Eddie Barclay, propietario de un gran estudio de grabación en Francia, y quizás allí tendría posibilidades de grabar varias canciones. Eddie, sobre sus habilidades, llegó a decir: “Ella cantó como si estuviera contando una canción. A decir verdad, su voz es más bien débil. Pero Dios le dio la rara habilidad de hacer la canción para el oyente, y lo hace muy en serio, algo que le ayudó a que despegara su carrera”.

Y así fue como en 1960 lanzó el álbum pop Behind Brigitte Bardot. Posteriormente, publicó varios registros más, entre ellos Brigitte Bardot Sings (1963), B.B en (1964) y Special Bardot (1968). Cantó canciones en francés, inglés y español. Después de unas vacaciones en Brasil con Bob Zaguri, regresó a París, y grabó la canción Maria Ninguem en portugués. Por cierto, en Búzios, Brasil, hay una escultura de la francesa. Se cuenta que, un argentino llamado Ramón A., amigo de Carlos Jobirm, la invitó a ese lugar. Causó tal revuelo, que la gente quería conocerla. Puso de moda Búzios.
Hay quienes piensan que siempre había que seguir el olfato, el instinto o la corazonada de
Brigitte Bardot. La diva daba espectáculo por donde pasaba. Fue galardonada con la Legión de Honor en 1985, pero se negó a aceptarlo. Durante la década de 2000, generó mucha controversia al criticar la inmigración y el islam. Durante la pandemia del COVID-19, apoyó al movimiento antivacunas y se opuso a la política sanitaria de Emmanuel Macron.
Ha sido una de las pocas actrices europeas que siempre recibió una cierta atención de los medios de comunicación estadounidenses. Cada vez que hacía una aparición pública en los Estados Unidos, era perseguida por una horda de periodistas. Así fue siempre desde que realizara su primera película en 1953 en los Estados Unidos, Acto de amor, coprotagonizada por Kirk Douglas. En 1965 se representó a sí misma en la película Dear Brigitte, con James Stewart. Sin embargo, debido a lo limitado de su inglés, casi siempre era doblada.
Y en 1974, como ya ha sido anotado aquí, en su cuarenta cumpleaños, anunció su retirada de las pantallas, tras haber protagonizado cerca de cincuenta películas. A partir de ahí, se dedicó a la promoción de los derechos de los animales.
En 1986 creó la Fundación Brigitte Bardot para la protección de los animales en peligro. En enero de 2013 anunció que pediría la nacionalidad rusa, tal y como ya había hecho Gérard Depardieu, si las autoridades de su país sacrificaban a dos elefantes enfermos, pues era una activa defensora de los derechos de los animales.

El 15 de marzo de 1977, el presidente francés Valéry Giscard d’Estaing prohibió la importación de pieles de foca en Francia. El 20 de marzo de 1977, Bardot, que seguía siendo una estrella a los ojos de todo el mundo, se dirigió a Canadá con el fin de denunciar la caza de crías de foca por su piel. En la rueda de prensa, dijo: -“Si estoy aquí, no es para hacer turismo o para ser fotografiada como en el Festival de Cannes… Estamos aquí para encontrar una solución al problema a nivel mundial y rogamos, tanto el Sr. Weber como yo, y el mundo entero, que el gobierno de Canadá encuentre una solución a este problema”.
Pero… volvamos atrás. Siendo adolescente, contaba con unos quince años, se enamoró del joven guionista Roger Vadim. Cuando éste fue a pedir la mano para casarse con ella, su padre lo recibió con un revólver en el escritorio. Por aquel entonces protagonizó su primer intento de suicidio. Una vez cumplidos los 18 años, se casaron un 20 de diciembre de 1952. Rodó el filme Los fines de semana de Nerón, interpretando el papel de Popea, y exigió para la secuencia del baño auténtica leche de burra. Quizás fue ahí donde comenzó su amor por los animales.

Excentricidades aparte, empezó y terminó siendo una pésima actriz, según afirmara ella misma. En 1957 se divorció de Roger Vadim, después de casi cinco años de matrimonio; no tuvieron hijos, pero se mantuvieron en contacto e incluso colaboraron en proyectos posteriores. La razón no era otra que, mientras estaba casada con Vadim, Bardot tuvo una aventura amorosa con Jean-Louis Trintignant, quien fuera coprotagonista en la película Y Dios creó a la mujer. Trintignant en ese momento estaba casado con la actriz Stéphane Audran. Llegaron a vivir juntos durante cerca de dos años, pero nunca se casaron. Su relación se complicó por la frecuente ausencia de Trintignant, debido al servicio militar, y al romance que Bardot había comenzado con el músico Gilbert Bécaud.
En 1959, se enamoró de Jacques Charrier, que tenía 22 años, con el que contrajo matrimonio el 21 de julio. Ella tenía 24 años y tenía miedo a la maternidad. El 11 de enero de 1960 nació su hijo Nicolás, en tanto que Jacques combatía en Argelia. Entonces filmó la película La Vérité y se enamoró del actor Sami Frey. En 1962 se divorció de Charrier y éste se llevó al pequeño Nicolás. El público francés la detestó por abandonar a su hijo. Sami fue obligado a cumplir con el servicio militar y ella se quedó sola soportando la presión de la prensa, lo que le llevó a su segundo intento de suicidio. Pero Sami, en una visita a la villa Bardot, también intentó suicidarse. Ella corrió a refugiarse en la casa de su amigo, el realizador Henri-Georges Clouzot. Para agregar un conflicto más, Vera, la esposa franco brasileña del director francés, murió de un infarto a los 46 años. Y cuando aún no se había repuesto del shock, fue Jacques Charrier el que también protagonizó un intento de suicidio, al sentirse abandonado.

Un laberinto de acciones desafortunadas, de encuentros y desencuentros, de huidas… hasta que el 14 de julio de 1966 contrajo matrimonio en Las Vegas con el playboy alemán Gunter Sachs, un millonario heredero del imperio Opel, quien la cortejó arrojando rosas desde un helicóptero. Sachs le era infiel, pero Bardot no se quedaba atrás. En 1968, comenzó a salir con Patrick Gilles, con quien coprotagonizó El oso y la muñeca (1970). Su relación terminó en la primavera de 1971. En los años posteriores, Bardot salió sucesivamente con el barman e instructor de esquí Christian Kalt; después con Luigi Rizzi, un propietario de un club; el músico Bob Zaguri; el escritor John Gilmore y los actores Warren Beatty y Laurent Vergez.
La más larga de estas relaciones fue con el escultor Miroslav Brozek. Convivió con él desde 1975 hasta diciembre de 1979 y posó para algunas de sus esculturas. Después de romper con Brozek, tuvo una larga relación con el productor de televisión francés Allain Bougrain-duBourg. Sin olvidarnos de uno de sus amantes más famosos, Serge Gainsbourg, un compositor bohemio que se había convertido en el preferido de la intelectualidad francesa. Corría el año 1973 cuando se reencontró con su exesposo Roger Vadim para filmar Si Don Juan fuese mujer. Y a la edad de cuarenta años, anunció que no actuaría en más películas: -“No tengo bastante del cine, pero acaso el cine tenga bastante de mí”.

Ya en 1992, el 16 de agosto, volvió a casarse. Fue con Bernard d’Ormale, su cuarto esposo, uno de los consejeros del líder ultraderechista francés Jean-Marie Le Pen. La boda se realizó por la iglesia en Oslo y con la presencia de amigos íntimos. Tras una pelea con su marido, llamó a la policía. Para lograr que lo desalojaran, tuvo que confesar que en realidad nunca se habían casado. En cuanto a su lucha por la causa animal, durante 1962, Bardot comenzó haciendo una campaña contra la pistola de muerte indolora en los mataderos. Poco a poco fue naciendo en ella un discurso más radical. Con la excusa de la matanza de carneros en ciertos ritos musulmanes, escribió en el diario Le Figaro: “Ahora mi país, Francia, mi tierra, mi hogar… es invadido por extranjeros, especialmente por musulmanes, a los que nos rendimos”. Y en septiembre, publicó un libro de memorias titulado “Iniciales BB”, donde detallaba su vida y sus relaciones amorosas.
En junio de 2004, el Tribunal Correccional de París la condenó a 5.000 euros de multa por haber sostenido “declaraciones racistas” e incitar al odio en su libro “Un grito en el silencio”, publicado en mayo del 2023.

Así vivió y así amó. Entre la rebeldía y la reivindicación. Con su carisma y su estilo desenfadado que capturaron las lentes de los grandes fotógrafos de la época. De sus primeros planos con mirada felina y su perfil de ojos, a marcar tendencias, rompiendo moldes en la historia del glamour.
Fotografías de una mujer hermosa y de una figura que simbolizaba la libertad, ya fuera con sus vestidos, en bikini… Brigitte tenía un estilo inconfundible que creó tendencia.
Aquella bomba, cuando estalló, tenía nombre de mujer. Suponía un cambio en los cánones de belleza, de ser, de estar en la sociedad, de rebelarse contra el sistema… Ella era la nueva mujer francesa. Con sus encantos, su frescura… Cuando se desnudó por primera vez, no había tacones, ni corsés, ni lencería o vestidos entallados. Había una mujer bellísima que movía sus caderas al ritmo de la música y del tiempo.
