Por Torres-Remírez, corresponsal de Nueva Tribuna España
Ha fallecido Héctor Alterio. A pesar de su avanzada edad, esta noticia ha pillado a muchos por sorpresa, y más tras verlo sobre las tablas de los escenarios el curso pasado tanto en Barcelona como en Madrid. Una vez conocido el suceso no se han hecho esperar las muestras de cariño y de respeto, tanto por parte del mundo del cine (y la prensa especializada) como por los más importantes, el público que le encumbró a lo más alto. Miles de personas anónimas inundan las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram y hasta Tik Tok) contando una anécdota que vivieron con Héctor Alterio o señalando su película favorita. Sin lugar a dudas, el mejor homenaje que un actor pueda recibir.
Abarcar toda la filmografía de Alterio en un obituario sería labor imposible, pues ha participado en más de un centenar de películas o series. Recorrió España y Argentina con obras de teatro y ha sido galardonado con numerosos premios. Sólo cabría afear a la Academia española de cine que nunca le nominaran al Goya por sus múltiples actuaciones dignas de ellos; por lo menos le reconocieron su talento con un Goya de Honor. Por lo que, en vez de su obra, habría que hablar de su persona.

El cine argentino fue de los pocos que tuvo una industria fuerte en el continente hispanoamericano, pero fue un espejismo, ya que a mediados de la década de 1960 quebró. Eso dejó a la industria del séptimo arte a expensas del poder político y resignados a producir en una precariedad sin igual. A ese cine llegó Héctor Alterio. Y a pesar de dicha situación, consiguió hacerse un nombre con películas que abarcan todos los géneros (o casi todos). Su buen hacer y su compromiso político le llevó a ser un perseguido en su propio país. Estando en España, bajo la dictadura de Franco, se enteró de que lo habían amenazado de muerte y no podía volver a su Buenos Aires natal. Con una carrera consolidada e hijos, Héctor Alterio tuvo que empezar de cero en nuestro país.
Su segundo comienzo no fue fácil, pero a él no le frenaba nada, ni nadie (y menos los sindicatos de actores que propagaban que ese argentino había venido a quitar trabajo a los españoles). Aunque fueron muchas y buenas las películas que hizo en España en esa época, lo más importante de esos años fue que Héctor conoció (o redescubrió) la poesía de León Felipe. Ya nunca más le abandonaría. En sus giras teatrales posteriores, tanto con la de José Luis Merlín, como en la del año pasado, siempre recitaba a León Felipe ¡Qué bien declamaba!
Por supuesto, su labor en el cine, fue más allá de la pantalla. Él sabía que su trabajo no podía consistir en estar delante de las cámaras sin más. Gracias a él el cine argentino ha sido conocido y reconocido en nuestro país; pues seamos sinceros, los españoles no nos valoramos lo suficiente, pero muchas veces, nuestra actitud frente a lo proveniente de Latinoamérica es de desprecio. Por lo que al cine argentino no se lo ponía en el lugar que le correspondía, hasta que llegaron dos figuras: Federico Luppi y Héctor Alterio. Ambos trabajaron en los dos lados del atlántico y el resultado fue que una nueva generación de cinéfilos mirara el cine argentino con otros ojos; con mejores ojos. La labor de estos grandes la han cogido actores como Ricardo Darín, Eduardo Blanco, Pablo Rago, Guillermo Francella, Diego Peretti, Rodrigo de la Serna o Leonardo Sbaraglia. Sin embargo, estos nombres serían más complicados que los conociéramos si no fuera por el trabajo realizado por Héctor y Federico.

Por cierto, Héctor Alterio fue una pieza clave, por no decir fundamental, en la obtención del primer Oscar del cine argentino La historia oficial (1985) [segundo Oscar para una película en español]. Su actuación, junto con Norma Aleandro es fascinante. Y ese tándem casi consiguieron otro premio en el 2001 con El hijo de la novia, pero perdieron frente a la bosnia El último día.
A lo largo de mi carrera he hablado de Héctor haciendo mi particular homenaje en diversos medios. En Par Impar (podcast de cine de esRadio) hablamos de El hijo de la novia. Y en Hollywood Confidencial, programa dirigido por Antonio Rentero en Onda Regional de Murcia, se habló de sus películas: El lado oscuro y Don Juan en los infiernos ambas de 1991 y El detective y la muerte (1994). Ver esas películas, u otras, de este gran actor es lo de menos. Lo importante es que hoy no le despedimos, hoy le decimos hasta la próxima. Y a esperar una nueva ocasión en la que él salga en pantalla.
