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jueves, 8 octubre 2026
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A cualquier precio: Violencia racial en un alegato conflictivo

Por Juan Alfonso Samaja

Basada en los sucesos criminales cometidos por Sam Bowers, un supremacista blanco en Misisipi durante los años 60, la película se estructura alrededor del joven oficial Strider y un extravagante sicario de la mafia contratado por el FBI para hacer confesar a los testigos sobre los delitos perpetrados.

Crítica

El relato se inicia con un flashback de Greg Scarpa (Mark Wahlberg) golpeando salvajemente con un bate de béisbol a un declarante de Misisipi para esclarecer el asesinato de tres civiles que hacían campaña en 1964 a favor del voto de la población afroamericana de la región. La secuencia es de una literalidad innecesaria, torpe e inefectiva; si ya el largometraje presenta el título A cualquier precio, este pasaje crudo y sin matices de lo que el matón está dispuesto a hacer para llegar a una confesión apenas produce en el espectador un efecto grotesco, carente de la mínima poesía fílmica o del contrapunto entre lo que se dice y lo que se muestra.

Luego, la narración abre un paréntesis algo extenso en torno a esta primera figura (por lejos, el diseño más redondo y atractivo de todos los roles que conforman la trama) para presentar al agente Wayne Strider (Yahya Abdul-Mateen II), a quien han designado para una gris tarea de investigación de archivo, alejado de las misiones de campo que constituyen su verdadero objetivo.

El suceso en el que la obra focaliza su atención es el asesinato de Vernon Dahmer (Giancarlo Esposito), un afroamericano que, al gozar de una posición económica holgada, ofrece pagar el impuesto al sufragio que los blancos quieren imponerle a la comunidad negra en Misisipi. Ante este segundo acto criminal, el FBI pretende aprovechar el conocimiento del territorio que posee Strider y le pide que se haga cargo de las pesquisas, con la condición de que trabaje junto a Scarpa.

La colaboración entre ambos hombres resulta bastante ríspida y con sobresaltos, pues Strider es un funcionario de principios y apegado al reglamento, mientras que su compañero es un asesino que sigue su instinto delictivo al servicio del mejor postor.

La producción tiene varios problemas, siendo el principal la falta de maduración de sus componentes. El texto fílmico podría haber priorizado la evolución de los protagonistas, trabajando sobre los caracteres individuales y/o sobre el vínculo de los investigadores, o, en su defecto, haber desarrollado el argumento.

Si nos atenemos a la impresión del afiche, el espectador esperaría un foco narrativo sobre las interacciones de la dupla. Pienso que la composición de las psicologías no ha sido lograda; haber enfatizado unas personalidades tan opuestas ha impedido una relación orgánica: el arquetipo de la pareja despareja es aceptable únicamente cuando el carácter inorgánico del lazo queda compensado por la estructura narrativa del emplazamiento (como sucede en el ámbito de la comedia). Por otra parte, la propuesta carece de la cantidad necesaria de situaciones donde compartan pantalla. Hemos mencionado que el argumento pretende centrarse en Strider (el individuo menos explorado psicológicamente), dejando de lado a Scarpa durante gran parte del inicio. Pero la ausencia de este último no solo se advierte al comienzo; hacia la mitad del metraje, las diferencias del dúo hacen que el sicario se retire prácticamente de la acción, retomándola recién en el último tercio del film.

Tratándose de una crónica basada en hechos reales y tan sensible a la historia de la segregación racial en EE.UU., resulta hasta cierto punto justificable querer desplazar la atención sobre los protagonistas para centrarla en los acontecimientos. Pero entonces el relato debió trabajar con mayor rigor y efectividad la estrategia enunciativa y el ritmo de exposición, sea generando mayor ambigüedad sobre los culpables o poniendo el foco en el proceso de investigación.

Lamentablemente no se ha seguido ninguna de estas vías, y la trama se reduce, finalmente, a una sucesión bastante anodina de eventos concatenados sin mayor profundidad.

Título: A cualquier precio.
Título original: By Any Means.
Dirección: Elegance Bratton.
Intérpretes: Yahya Abdul-Mateen II, Mark Wahlberg, Nicole Beharie, David Strathairn, Josh Lucas, Giancarlo Esposito y Ethan Embry.
Género: Thriller criminal histórico, Policial, Drama.
Calificación: R- 17 años.
Duración: 107 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 08/10/2026.

Puntaje: 5 (cinco)

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