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martes, 3 noviembre 2026
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Festival de Sitges 2026: Un reflejo de la sociedad actual

Por Mónica Grau-Setó, corresponsal en Sitges

FAMILIAS ROTAS, FANATISMO Y HUMOR NEGRO EN UNA SELECCIÓN DE SIETE PELÍCULAS

Del terror sobrenatural a la sátira política, el Festival de Sitges vuelve a demostrar que los monstruos más inquietantes pueden ser más cercanos de lo que creemos. A veces se esconden dentro de nuestras propias familias, en comunidades que imponen sus creencias o en las estructuras de poder que condicionan nuestras vidas.

El Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ofrece una vez más un retrato perturbador de nuestros miedos colectivos. Demuestra que, más allá de las criaturas sobrenaturales, las maldiciones y la violencia explícita, el cine fantástico encuentra en los conflictos humanos una fuente inagotable de historias. En esta edición destacaron títulos sobre relaciones familiares tóxicas, maternidades alejadas de los ideales románticos, el peligro del fanatismo religioso, los problemas de salud mental y los abusos de poder.

En esta ocasión, el recorrido por siete largometrajes presentados en el certamen permite descubrir distintas formas de abordar el terror y sus fronteras con otros géneros. Desde el thriller psicológico de la italiana The Spiral —una de las grandes sorpresas de la selección— hasta las comedias negras Family Movie y Kill Me, pasando por el terror queer de Leviticus, la oscuridad de The Ones Who Grieve, la mordaz ópera prima Too Many Beasts y la mirada sobre la maternidad de Nightborn. Todas estas propuestas comparten un mismo dolor: ¿qué sucede cuando aquello que debería protegernos se convierte en una amenaza?

El viaje termina en el campo francés con Too Many Beasts, una sátira que utiliza una disparatada guerra entre agricultores, cazadores y jabalíes dentro de una pequeña comunidad para cuestionar la corrupción política, la especulación y el desprecio hacia los habitantes de las zonas rurales, sin olvidar la salud mental de quien se encuentra impotente ante las injusticias de los más poderosos.

FAMILIAS DISFUNCIONALES: CUANDO EL AMOR SE CONVIERTE EN TERROR

THE SPIRAL: EL PRECIO DEL PACTO MATERNO

Valeria Bruni Tedeschi y Jasmine Trinca en The Spiral: fumando hasta que irrumpa el drama.

Sinopsis

En plena tormenta, Anna aparece sin previo aviso en el departamento universitario de su hija Alice para confesarle la verdad sobre su familia: años atrás, selló un pacto con una misteriosa desconocida para salvar la pierna de la joven después de un accidente. Este secreto, oculto durante demasiado tiempo, regresa ahora para reclamar el precio que le corresponde.

Ficha técnica

Dirección: Paolo Strippoli. Guion: Paolo Strippoli y Salvatore de Chirico. Fotografía: Cristiano Di Nicola. Montaje: Federico Palmerini. Intérpretes: Jasmine Trinca, Romana Maggiora Vergano, Adriano Giannini, Valeria Bruni Tedeschi y Mariandre Tedeschi. Países de producción: Italia, Francia y Bélgica. Año: 2026. Género: Thriller psicológico y terror sobrenatural.

Sin duda, The Spiral es uno de los títulos más destacados. Al igual que la forma geométrica que le da nombre y los pequeños detalles visuales que aparecen a lo largo del metraje, su historia atrapa progresivamente al espectador en una cadena de decisiones cuyas consecuencias resultan cada vez más terribles.

Paolo Strippoli, que ya había sorprendido con La sonrisa del mal/The Holy Boy en 2025, regresa con un thriller psicológico que incorpora elementos sobrenaturales para explorar la maternidad, la culpa y la destrucción de los vínculos familiares. En su tercera participación en Sitges, el cineasta italiano compitió por primera vez en la sección oficial, donde Jasmine Trinca obtuvo el premio a la mejor interpretación femenina por su papel como Anna, la matriarca de los Colonna.

La película nace de un prolongado trabajo de escritura en el que Strippoli y su coguionista, Salvatore de Chirico, dedicaron cinco años a desarrollar la trama y los lazos entre sus personajes. El resultado es un relato donde el terror no procede únicamente de una presencia sobrenatural, sino de las elecciones de una madre convencida de que actúa por amor. Según las palabras del propio director: “Construimos, amamos, torturamos y finalmente destruimos a la familia Colonna”.

La narración se divide en capítulos que permiten reconstruir la progresiva descomposición del hogar. Vemos el presente, con la madre presentándose por sorpresa en casa de su hija adulta, y a través de una confesión retrocedemos en el tiempo hasta el origen de la maldición. En el primero, ambientado en 1999, conocemos a Anna, su marido y sus dos hijos, Alice y Tobia, cuando disfrutan de una situación económica acomodada: acaban de adquirir una mansión con jardín y parecen tenerlo todo para ser felices.

Sin embargo, un accidente durante una fiesta deja a Alice gravemente herida. Ante la posibilidad de que pierda la pierna, Anna, una mujer creyente, busca refugio en la pequeña iglesia del hospital. Allí conoce a una misteriosa desconocida, una mujer sarcástica que parece leer el futuro y le ofrece un trato: la operación saldrá bien, pero Tobia, su otro hijo, experimentará una insaciable necesidad de comer.

En The Spiral, Paolo Strippoli, que ya había sorprendido con La sonrisa del mal en 2025, regresa con un thriller psicológico muy bien actuado.

Sin comprender el alcance de lo que acepta ni la verdadera naturaleza de aquella mujer —los guionistas no lo especifican y dejan al espectador decidir si es una bruja o el mismísimo Diablo—, Anna accede al trato. Su decisión, destinada a salvar a su hija, marcará el fatídico destino de todos.

El segundo capítulo nos sitúa en 2005. Tobia, que había sido un niño alegre y deportista, se ha convertido en un adolescente marginado, sometido a las burlas de sus compañeros y al desprecio de su padre. Su metabolismo cambió, nunca consigue saciar su apetito y ahora es un chico torpe y obeso. Además, la familia ya no conserva la estabilidad de antaño y los efectos del pacto comienzan a pasar factura. Cuando surge un nuevo problema de salud, Anna vuelve a encontrarse con la desconocida, quien le ofrece otra negociación: una vida a cambio de otra perteneciente a un extraño. Evidentemente, la madre nunca pregunta por la letra chica del contrato.

El tercer capítulo, centrado en el padre y ambientado en 2006, muestra hasta qué punto las decisiones de Anna desencadenaron un efecto dominó devastador. La misteriosa mujer, interpretada por una perturbadora Valeria Bruni Tedeschi, adquiere una dimensión casi diabólica. Todos sus pactos evocan la tradición fáustica y plantean una pregunta inquietante: ¿hasta dónde puede llegar alguien para proteger aquello que ama?

El guion y las actuaciones funcionan como piezas de un mecanismo perfectamente conectado, donde cada elección empeora la situación y extiende sus consecuencias más allá de los Colonna. The Spiral convierte el amor materno en una fuerza ambivalente, capaz de impulsar sacrificios, pero también de justificar decisiones egoístas y destructivas. La falta de comunicación, las relaciones tóxicas y la incapacidad de asumir los errores terminan alimentando una tragedia imposible de detener.

Este thriller sobrenatural demuestra cómo el verdadero horror puede surgir de la intimidad del hogar y de la convicción de que cualquier acto está justificado si se realiza por amor. Cabe destacar que la película es la precandidata para representar a Italia en los premios Oscar como mejor película internacional.

NIGHTBORN: CUANDO LA MATERNIDAD NO ES LO ESPERADO

Rupert Grint, a años luz del colo tontorrón de Harry Potter, y la finlandesa Seidi Haarla como su perturbadora esposa en Engendro/Nightborn.

Sinopsis

Con el sueño de formar una familia, Saga y Jon se mudan a la casa donde ella creció, en el corazón de los bosques finlandeses. Sin embargo, tras el nacimiento de su bebé, el deseo de tener un hijo perfecto se transforma en una auténtica pesadilla. Mientras todos intentan tranquilizarla, Saga es la única capaz de percibir la aterradora verdad. Tras Ego (Hatching), Hanna Bergholm vuelve al festival con un inquietante folk horror sobre la depresión posparto.

Ficha técnica

Dirección: Hanna Bergholm. Guion: Hanna Bergholm e Ilja Rautsi. Fotografía: Pietari Peltola. Montaje: Jussi Rautaniemi. Intérpretes: Seidi Haarla, Rupert Grint y Pamela Tola. Países de producción: Finlandia, Reino Unido, Lituania y Francia. Año: 2026. Género: Folk horror y drama psicológico.

Tras el éxito de Cría siniestra (2022), la cineasta finlandesa Hanna Bergholm regresa a Sitges con Nightborn, una inquietante propuesta de folk horror que aborda la maternidad desde una perspectiva alejada de la representación idealizada. La película parte de una experiencia profundamente reconocible para transformarla en una fábula oscura sobre la naturaleza, la soledad y el miedo a que las cosas no salgan como esperábamos.

Uno de los principales aciertos del largometraje es la manera en que administra la información visual: durante buena parte del metraje apenas vemos el rostro del recién nacido. Aparece de espaldas, gateando o caminando mediante marionetas y animatrónicos que se alternan con tomas de bebés reales. Esta estrategia mantiene la incertidumbre, ya que el espectador nunca sabe del todo si aquello que percibe Saga corresponde a una realidad sobrenatural o a una percepción condicionada por su estado emocional.

Bergholm vuelve a trabajar con el equipo de animatrónicos de su anterior película y construye una mitología propia inspirada, entre otras referencias, en los cuentos de los hermanos Grimm y en las leyendas sobre los troles que habitan los bosques.

Sin embargo, el elemento fantástico no es un mero recurso para provocar sobresaltos. La directora busca cuestionar la imagen romántica de la maternidad que circula en las redes sociales, donde la crianza suele presentarse como una experiencia perfecta. Frente a esa fachada, Nightborn muestra el agotamiento, la depresión posparto, los cambios físicos y hormonales, las dificultades de la lactancia y la profunda soledad de una mujer que siente que su entorno minimiza lo que está viviendo.

La directora finlandesa Hanna Bergholm regresa a Sitges con Nightborn, una inquietante propuesta de folk horror.

La barrera lingüística entre los protagonistas también resulta significativa. Jon es británico y se enfrenta a un entorno que le es ajeno, mientras que Saga mantiene una conexión más profunda con la casa, el bosque y las leyendas locales. La película utiliza estas diferencias para explorar las distintas formas de vivir la crianza y la distancia que puede surgir entre una pareja.

A medida que Saga se aleja de Jon, su vínculo con el niño y con la naturaleza se transforma, guiándola hacia un estado mucho más salvaje. La casa de madera heredada de su abuela, rodeada por la densa vegetación, adquiere una presencia casi orgánica y se convierte en un espacio fundamental para la historia.

También es clave la relación tóxica de Saga con su propia madre, marcada por el distanciamiento, así como el contraste entre su experiencia y la imagen de perfección que proyecta su hermana. En este contexto, el hijo que no responde a las expectativas familiares se convierte en el epicentro de una crisis que amenaza con destruir el equilibrio doméstico. Tras retratar a una madre villana en Cría siniestra, la directora sintió la necesidad de explorar el lado opuesto: el desafío de tener un hijo diferente y la incomprensión que rodea a las dificultades maternas.

Nightborn conecta con otras propuestas que exploran la maternidad desde el extrañamiento, como Lamb o Nightbitch (Canina). Su principal acierto consiste en utilizar los códigos del terror para visibilizar una experiencia que puede resultar profundamente solitaria, invitando a mirar de frente las complejidades de la crianza y a cuestionar los modelos idealizados que convierten cualquier vivencia alternativa en motivo de vergüenza.

EL FANATISMO RELIGIOSO COMO INSTRUMENTO DE CONTROL

LEVITICUS: EL AMOR CONDENADO POR LA FE

Stacy Clausen y Joe Bird, los irremplazables protagonistas de Leviticus: Ritual de sangre.

Sinopsis

En una remota comunidad religiosa, dos adolescentes descubren que su amor prohibido ha despertado una entidad sobrenatural que adopta la forma de aquello que más desean: el uno al otro. Para sobrevivir, deberán enfrentarse tanto al monstruo que los persigue como al fanatismo que los condena. Una de las grandes películas de terror del año, calificada formalmente como la versión LGTBIQA+ de It Follows.

Ficha técnica

Dirección: Adrian Chiarella. Guion: Adrian Chiarella. Fotografía: Tyson Perkins. Montaje: Nick Fenton. Intérpretes: Stacy Clausen, Joe Bird y Tyallah Bullock. País de producción: Australia. Año: 2026. Género: Terror queer y drama sobrenatural.

El terror también puede surgir de colectivos que, bajo la apariencia de proteger a sus miembros, terminan asfixiándolos al igual que una secta. Leviticus aborda esta cuestión a través de una historia de amor adolescente entre dos chicos que se transforma en una pesadilla sobrenatural por culpa de los dogmas de sus padres.

En una comunidad religiosa extremadamente conservadora, Naim y Ryan intentan ocultar su atracción. Al ser considerados pecadores, el predicador del pueblo organiza un ritual de castigo en el que se invoca a una entidad que toma la forma de lo que más anhelan. A partir de ese momento, los jóvenes deben huir tanto de la criatura como de la intolerancia que los rodea, bajo la estricta regla de no quedarse nunca a solas.

El debut de Adrian Chiarella se nutre de su propia experiencia al crecer en un entorno cristiano conservador en Australia, donde conoció de cerca la homofobia institucionalizada. Esta perspectiva dota al relato de una dimensión social que trasciende los elementos fantásticos y expone los terribles efectos de las llamadas terapias de conversión.

La comparación con It Follows resulta inevitable. Sin embargo, mientras que en aquel clásico moderno la maldición funcionaba como una metáfora sobre los riesgos de las relaciones sexuales, en Leviticus el origen del mal se encuentra en las decisiones de terceros y en los castigos impuestos por una comunidad homofóbica. Cuando las víctimas se quedan solas, se les aparece la persona que más desean; pero si ceden a la atracción, la criatura los ataca de forma letal.

Leviticus cuestiona la manipulación de las creencias religiosas para justificar la violencia, el control de los cuerpos y la negación de la libertad individual.

La perversidad de este mecanismo reside en que los protagonistas no eligieron participar en el ritual. Su deseo se convierte en su mayor amenaza, demostrando cómo la familia y el entorno, que deberían ser espacios de protección, terminan operando como instrumentos de condena.

La trama sigue a Naim, quien acaba de llegar al pueblo con su madre tras la muerte de su padre, y a Ryan, el hijo del predicador, obligado a encarnar los valores locales. Ambos quedan atrapados en un sistema que juzga sus sentimientos y los fuerza a vivir bajo una vigilancia constante. Las notables interpretaciones de los jóvenes transmiten con éxito la angustia del aislamiento.

Aunque la película se adscribe claramente al terror queer, su denuncia es mucho más amplia: cuestiona la manipulación de las creencias religiosas para justificar la violencia, el control de los cuerpos y la negación de la libertad individual. Al final, esa entidad no solo representa el deseo reprimido, sino la hostilidad de una sociedad que decide qué identidades tienen derecho a existir.

THE ONES WHO GRIEVE: CUANDO EL VERDADERO MONSTRUO ES EL PADRE

El realizador francés Quarxx vuelve a explorar los territorios del terror y el suspenso psicológico en su tercer largometraje presentado en Sitges.

Ficha técnica

Dirección: Quarxx. Guion: Quarxx y Frédéric Soulier. Fotografía: Antoine Carpentier. Montaje: Rémi Orth. Intérpretes: Thierry Frémont, Zélie Rixhon, Isabelle Anciaux, Fabien Houssaye y Snyony Cinturino. Países de producción: Francia y Bélgica. Año: 2026. Género: Terror psicológico, drama histórico y folk horror.

Reseña

A finales del siglo XIX, en una granja aislada, Zélie se ve sometida a la autoridad de su padre, un hombre profundamente religioso que se dedica a purgar almas humanas de forma sádica. Mientras una misteriosa enfermedad conocida como el Velo Negro asola la zona y la fe empieza a confundirse con la locura, Zélie deberá luchar para conservar su humanidad. Una cruel y oscura historia sobre epidemias, religiosidad enfermiza y el choque entre ciencia y superstición.

El realizador francés Quarxx (seudónimo de Alexandre Joubert) vuelve a explorar los territorios del terror y el suspenso psicológico en su tercer largometraje presentado en Sitges. En The Ones Who Grieve, nos traslada a un entorno rural decimonónico donde la violencia intrafamiliar convive con una plaga que amenaza con destruir a toda la comunidad.

Zélie vive bajo el yugo de su padre, Jacob Van Beren. Este hombre, convencido de estar investido de una misión divina, desprecia a su esposa, humilla a su hija mediante castigos físicos y las obliga a memorizar pasajes de la Biblia. Su frustración por no haber tenido un hijo varón alimenta un desprecio permanente hacia ambas.

Por si fuera poco, el mundo exterior tampoco ofrece refugio. Una misteriosa enfermedad conocida como el Velo Negro se extiende por la región; los infectados presentan los ojos completamente oscuros, pierden el habla, caen en la demencia y, en las fases más avanzadas, se alimentan de cadáveres humanos.

El actor Thierry Frémont interpretando a Jacob Van Beren, el severo y fanático patriarca de la historia.

Mientras los científicos intentan comprender el origen del brote, los líderes espirituales lo interpretan como una manifestación del mal. Es ahí donde Jacob actúa como una especie de inquisidor o exorcista encargado de purgar a los supuestos pecadores, asumiendo el rol de un perverso psicopompo (guía de las almas).

El procedimiento es tan cruel como perturbador. La ley comunitaria dicta que los infectados deben ser denunciados por sus propios familiares. Una vez entregados a Jacob, se los seda, se les cosen los ojos y los labios, y se les colocan máscaras integrales de madera. Luego, son abandonados en el bosque hasta morir de inanición. Todo esto bajo la cínica premisa de que asesinar directamente es un pecado, justificando así una tortura que niega cualquier rastro de piedad.

Sin embargo, el verdadero monstruo de la historia no es la peste, sino los abusos de Jacob. Temido por los suyos y despreciado por sus vecinos, el patriarca representa una violencia mucho más cercana y real: la del hombre que convierte el fanatismo en la coartada perfecta para someter a quienes lo rodean.

Quarxx construye una atmósfera opresiva que aprovecha la oscuridad de la época y la degradación moral de los personajes. La granja y los bosques colindantes forman un universo donde la superstición vence a la razón y el miedo colectivo facilita la impunidad.

La película introduce un interesante conflicto entre fe y ciencia. La llegada de un soldado forastero infectado abrirá una grieta en la rutina de la granja, obligando a Zélie a decidir si continuará sumisa o se atreverá a buscar una salida. Junto a Leviticus, este largometraje plantea una valiosa reflexión sobre los peligros de las sociedades herméticas que imponen normas aberrantes en nombre de Dios, legitimando la violencia y destruyendo la libertad individual.

FAMILIAS UNIDAS Y UN RASTRO DE SANGRE

FAMILY MOVIE: EL CINE COMO NEGOCIO FAMILIAR

Kevin Bacon junto a su esposa Kyra Sedgwick e hijos nos traen la convincente comedia negra de terror Family movie.

Sinopsis

Mientras se rueda su próxima película de terror de bajo presupuesto, una ecléctica pero muy unida familia de cineastas se ve inmersa en un filme de horror en la vida real cuando aparece un cadáver en el plató. A medida que la producción se descontrola de formas inesperadas, se dan cuenta de que la única solución para seguir rodando es encubrir el asesinato usando todos los medios necesarios.

Ficha técnica

Dirección: Kevin Bacon y Kyra Sedgwick. Guion: Dan Beers. Fotografía: Mac Fisken. Montaje: Bryan Gaynor. Intérpretes: Kevin Bacon, Kyra Sedgwick, Sosie Bacon, Travis Bacon, Scoot McNairy y Jackie Earle Haley. País de producción: Estados Unidos. Año: 2026. Género: Comedia negra, terror y misterio.

No hay largometraje más familiar, en todos los sentidos, que Family Movie. Kevin Bacon codirige junto a su esposa, Kyra Sedgwick, esta comedia negra con elementos de terror y misterio en la que comparten pantalla con sus hijos, Sosie y Travis Bacon. El matrimonio recibió además el Gran Premio Honorífico durante el Festival de Sitges, lo que añade una dimensión entrañable a una propuesta que sitúa los lazos de sangre y la pasión por el séptimo arte en el centro de su trama.

La historia sigue a los Smith, una peculiar familia de creadores independientes que intenta prosperar mediante la autoproducción. Durante el rodaje de su proyecto cinematográfico Blood Moon, el hallazgo de un cuerpo real transforma el set en una auténtica carnicería. Para evitar que el proyecto fracase, los protagonistas optan por ocultar el crimen, una decisión que se vuelve insostenible a medida que aumenta el número de víctimas. El gran acierto del guion es que las dinámicas domésticas se sienten auténticas y universales; el entusiasmo de los personajes por el subgénero slasher traspasa la pantalla, atrapando y divirtiendo al espectador por igual.

La obra establece un ingenioso juego entre ficción y realidad, confrontando las convenciones del cine de terror con las pequeñas miserias de la convivencia diaria. Jack Smith (Kevin Bacon), el patriarca ficticio, arrastra años de frustración sin alcanzar el éxito comercial esperado. Ellen (Kyra Sedgwick), su esposa, intenta mantener el hogar unido y respaldar la producción a pesar del descalabro financiero. Mientras tanto, la hija busca el reconocimiento por méritos propios y el hijo lidia con sentirse el eterno ignorado de la casa. El incidente del cadáver pone a prueba esa aparente unidad, forzándolos a apoyarse mutuamente en lo que presienten que será su última película juntos.

La familia Bacon en conjunto: todos comparten pantalla en la simpática Family movie. Foto: Mónica Grau-Setó

El origen del proyecto también posee un fuerte componente artesanal. Durante el confinamiento por la COVID-19, Kevin Bacon y Kyra Sedgwick empezaron a grabar cortometrajes caseros con sus teléfonos móviles. La idea evolucionó hasta convertirse en un largometraje rodado en una granja, cuyo guion se desarrolló a partir de conversaciones individuales que Dan Beers mantuvo con los integrantes de la familia por videollamada para incorporar anécdotas y vivencias reales.

El rodaje supuso asimismo un reto para Travis Bacon; habitualmente dedicado a la música, aquí asume una nueva faceta interpretativa además de encargarse de la banda sonora. Por su parte, Kevin Bacon evoca con humor su participación en la Viernes 13 original y apuesta por una sátira disparatada que traza un paralelismo evidente con su propio clan, abordando celos y frustraciones sin renunciar jamás a la ligereza y al divertimento punk de una producción independiente.

Family Movie termina siendo un cariñoso homenaje al cine hecho con pocos recursos y mucha pasión. El cadáver sobre el escenario es solo el inicio de un caos que se sostiene gracias al carisma y a la naturalidad de sus protagonistas.

LA SALUD MENTAL BAJO LA LUPA DEL MISTERIO

KILL ME: ¿SUICIDIO, ASESINATO O PARANOIA?

Kill me construye un enigma que se vale del humor sutil para reflexionar sobre la depresión y sus efectos sobre la percepción de la realidad.

Sinopsis

Jimmy despierta en una bañera tras lo que parece haber sido un intento de suicidio. Sin embargo, algo no encaja: está convencido de que alguien intentó asesinarlo. Desorientado y atrapado entre recuerdos fragmentados, busca respuestas con la ayuda de Margot, la operadora del servicio de emergencias que atendió su llamada la noche del incidente. En una carrera contra el tiempo, deberá enfrentarse a su propia memoria para descubrir quién quiso matarlo o si realmente es culpable de algo mucho peor.

Ficha técnica

Dirección: Peter Warren. Guion: Peter Warren. Fotografía: Conor Murphy. Montaje: Brett W. Bachman y Todd Zelin. Intérpretes: Charlie Day, Allison Williams, Giancarlo Esposito, David Krumholtz y Jessica Harper. País de producción: Estados Unidos. Año: 2026. Género: Comedia negra, misterio y whodunit.

Junto a Family Movie, Kill Me constituye una de las propuestas que introducen la comedia negra en una selección marcada por el terror y la violencia. En este largometraje, Peter Warren construye un enigma que utiliza el humor sutil para acercarse a un asunto mucho más complejo: la depresión y sus efectos sobre la percepción de la realidad. De este modo, nos encontramos ante un ingenioso whodunit (una historia de “¿quién lo hizo?”) pero con una particularidad: no hay un cuerpo físico que investigar.

Lo que inicialmente parece una situación confusa se transforma rápidamente en una investigación obsesiva. Cuando Jimmy regresa a su departamento, deja de verlo como su hogar y empieza a analizarlo como la escena de un crimen. Examina cada rincón, inspecciona la comida que pidió por delivery y reconstruye los acontecimientos previos en busca de una explicación, logrando transformar momentos de profunda tensión en situaciones de una gran efectividad cómica.

Su vida personal tampoco atraviesa un buen momento. Su pareja lo abandonó, se gana la vida paseando perros y mantiene un vínculo tenso con una familia que tiende a criticarlo y a minimizar sus problemas. Jimmy es un hombre observador, maniático y cada vez más desconfiado; rasgos que alimentan tanto los gags humorísticos como la incertidumbre central del relato: ¿está sufriendo un brote paranoico o realmente alguien intentó matarlo?

Giancarlo Esposito, Charlie Day, Keith Goldberg, Peter Warren, Allison Williams y Natalie Metzger.

La película juega constantemente con la posibilidad de que la medicación, la depresión y el duelo afectivo hayan distorsionado su juicio, pero mantiene siempre abierta la hipótesis del complot. Así, el protagonista termina ocupando simultáneamente tres posiciones: es la víctima, el principal sospechoso y el investigador. Esta ambigüedad se convierte en el motor de una historia plagada de giros que obliga al espectador a replantearse sus propias conclusiones.

El peso del relato recae en Charlie Day, quien equilibra con maestría la fragilidad emocional del personaje con sus reacciones más absurdas. Por su parte, Allison Williams aporta el contrapunto perfecto como Margot, una mujer sensata atrapada en la rutina de las llamadas de emergencia que termina vinculándose a un hombre al que nunca debió conocer.

El principal acierto de Kill Me consiste en abordar la salud mental desde el misterio sin reducir el sufrimiento a una sucesión de chistes fáciles. La obra expone con empatía el padecimiento de quien transita una depresión, así como la impotencia de su entorno. Peter Warren plantea una valiosa reflexión sobre la vulnerabilidad psicológica y sobre cómo el aislamiento puede convertir el espacio cotidiano en un escenario hostil.

UNA SÁTIRA CONTRA LA CORRUPCIÓN

TOO MANY BEASTS: JABALÍES, CACERÍAS Y CORRUPCIÓN POLÍTICA

Too Many Beasts de Sarah Arnold es una comedia negra en la Francia rural. Demasiado humor a veces puede ser contraproducente…

Sinopsis

En el campo francés, agricultores y cazadores están en guerra. Brun, un campesino llevado al límite por culpa de los jabalíes, pierde el control e inmediatamente después desaparece. Un año más tarde, Fulda, un policía impulsivo, y Stéphane, una terapeuta que apenas consigue mantenerse a flote, comienzan a investigar; lo que descubren es mucho más grande de lo que jamás habrían imaginado. Galardonada como Mejor Película Europea en la Quincena de Realizadores de Cannes 2026.

Ficha técnica

Dirección: Sarah Arnold. Guion: Sarah Arnold, Jérémie Dubois, Olivier Seror, Romain Winkler y Mehdi Ben Attia. Fotografía: Noé Bach. Montaje: Isabelle Manquillet. Intérpretes: Alexis Manenti, Ella Rumpf, Vincent Dedienne, Jean-Louis Choulou y Pascal Rénéric. País de producción: Francia. Año: 2026. Género: Sátira política, thriller y comedia negra.

La selección se cierra con una propuesta que desplaza el terror hacia la sátira política y el humor rural. Too Many Beasts es la ópera prima de la directora y guionista suiza Sarah Arnold, quien convierte una plaga de jabalíes en el detonante de una mordaz historia sobre la corrupción, los conflictos económicos y la desigualdad entre los lugareños de un pueblo y los forasteros adinerados que llegan de la ciudad para explotar sus recursos.

En la campiña francesa, agricultores y cazadores mantienen una relación cada vez más hostil. Raoul Brun, un campesino harto del descontrol y de los daños provocados por los animales en sus cosechas, pierde los estribos, dispara contra un vecino con el que está enemistado y desaparece en el bosque.

Un año después, el conflicto sigue sin resolverse y el prófugo se convirtió en una especie de leyenda local, ya que un justiciero anónimo se dedica a atropellar jabalíes para dejar sus cabezas en las propiedades del alcalde y de los hombres más poderosos de la región. La llegada de Fulda Orsini, un policía impulsivo trasladado desde Córcega por problemas de conducta, abre una nueva vía de investigación. A su lado está Stéphane, una psicóloga policial encargada de evaluar la salud mental del agente. A pesar de que ella también atraviesa graves dificultades personales, se convierte en su gran aliada, propiciando juntos momentos llenos de un gran humor absurdo.

La trama transcurre en la localidad ficticia de Sérieux, donde la proliferación de jabalíes alteró el equilibrio financiero tradicional: mientras los agricultores ven devastado su sustento, los cazadores encuentran lucrativas oportunidades en los cotos privados. La inacción de las autoridades frente a esta brecha alimenta las sospechas de los vecinos.

La actriz Ella Rumpf en Too many beasts, ópera prima de la directora y guionista suiza Sarah Arnold.

La película utiliza este punto de partida disparatado para abordar problemáticas muy reales. Los cargos políticos parecen más preocupados por satisfacer a la elite financiera que por proteger a la población local. Esta lectura puede extrapolarse a las crisis actuales de gentrificación y acceso a la vivienda en zonas rurales y de montaña, donde el encarecimiento inmobiliario expulsa a los residentes nativos. El filme denuncia sin tapujos el desprecio institucional hacia el campo y el modo en que los poderes locales se subordinan a los intereses del dinero.

Fulda y Brun representan dos respuestas diferentes ante el abuso de poder. Ambos son hombres incapaces de gestionar sus emociones extremas, aunque desde veredas opuestas. El policía deberá desentrañar las contradicciones de la comunidad mientras lucha por controlar sus propios impulsos.

Sarah Arnold combina con maestría el thriller y la comedia. La primera mitad del metraje presenta a los singulares habitantes de Sérieux y establece las tensiones colectivas; luego, el ritmo se acelera y el humor se vuelve deliciosamente desquiciado. El descubrimiento de la verdad completa una obra que, bajo su apariencia de farsa rural, esconde un potente alegato contra las estructuras caciquiles. Reconocida en Cannes 2026, Too Many Beasts ofrece un cierre sumamente divertido y reivindicativo para este recorrido, demostrando que el cine fantástico también puede retratar las injusticias del mundo real.

SIETE PELÍCULAS, UNA MISMA INQUIETUD

La selección de este año dibuja un mapa de miedos que va mucho más allá de los monstruos y las amenazas sobrenaturales. En The Spiral y Nightborn, la maternidad se convierte en un territorio complejo y alejado de cualquier idealización; mientras tanto, Leviticus y The Ones Who Grieve muestran cómo el fanatismo religioso puede transformar la supuesta protección familiar y comunitaria en una maquinaria de represión. El contrapunto cómico llega de la mano de Family Movie, que encuentra en el cine independiente y en los celos domésticos una fuente inagotable de sátira, y de Kill Me, que utiliza el misterio clásico para acercarse a la depresión y al aislamiento. Finalmente, Too Many Beasts dirige su mirada hacia la corrupción política, los conflictos sociales y los problemas de control emocional.

El realizador francés Quarxx (seudónimo de Alexandre Joubert) posando alegremente en Sitges. Foto: Mónica Grau-Setó.

Son propuestas muy diferentes en cuanto a tono, planteamiento y género, pero todas comparten una misma intuición: el horror resulta especialmente eficaz cuando nace de situaciones reconocibles y próximas. Una madre que toma decisiones irreversibles, una comunidad que condena el amor, un patriarca que se cree elegido por Dios, una familia que intenta ocultar un cadáver o un pueblo sometido a los intereses de los poderosos pueden resultar tan inquietantes como cualquier criatura fantástica.

Ese es uno de los grandes atractivos del cine que pasa por las pantallas de Sitges: su capacidad para convertir las fobias y ansiedades de cada época en relatos que provocan, incomodan y entretienen, sin renunciar nunca a la posibilidad de cuestionar la sociedad que los produce.

 

 

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