Por Pablo E. Arahuete
Documentales que exploran aspectos de la marginalidad hay muchos; documentales que tienen como protagonistas chicos de la calle también pero trabajos donde la exposición de quien observa se mezcla con el observado para formar parte de una misma idea y realidad no son nada habituales y por eso Años de calle, de Alejandra Grinschpun y Laureano Gutiérrez, refleja en primer término una reflexión sobre el punto de vista y el enfoque o la distancia frente a un fenómeno que quiere registrarse, preguntándose desde qué lugar se puede participar de cierta manera sin perder el eje ni el objetivo pero absolutamente compenetrándose con el entorno y con los protagonistas de dicho entorno.

La virtud de haber seleccionado a los retratados desde su niñez en la calle y seguir el proceso de sus vidas por casi una década, sus evoluciones, que hicieron de lo cotidiano y de la lucha por sobrevivir un sello indeleble, es lo que acerca al espectador y acorta esa inevitable distancia cuando una cámara se interpone en ese juego de negociación permanente.
De esa desprolijidad manifiesta en la puesta en escena desde lo estético que suma planos rigurosos, encuadres empinados o poco formales en techos de trenes o espacios imposibles, se alimenta este documental visceral, crudo, realista y necesario que respeta códigos cuando muchas veces no se logra y lo más importante desestigmatiza a la marginalidad sin idealizarla pero tampoco encorsetándola.
Título: Años de calle.
Título original: Idem.
Dirección: Alejandra Grinschpun.
Intervenciones de: Graciela Fernández Meijide, Rubén Genaro Pinto, Andrés Berón, Ismael Fernández.
Género: Documental.
Calificación: Apta para todo público.
Duración: 73 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2013.
Distribuidora: Independiente.
Fecha de estreno: 04/12/2014.
Puntaje: 10 (diez)
