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viernes, 22 mayo 2026
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El Portal: Por donde el mal se cuela

Por Maximiliano Curcio

*Se advierte al lector que la nota contiene spoilers

El autor dedica esta crítica a la memoria de Selva Alemán y Héctor Bidonde.

Mariano Argento sorprende con su reciente incursión detrás de cámaras y lo hace con un proyecto ambicioso, filmado en calidad 4K DCI, donde el uso preciso de la cámara, la impecable fotografía, las bondades de la iluminación y el detallismo de la puesta en escena generan climas idóneos para el cine de suspenso y terror psicológico.

En formato seriado, El Portal reúne una introducción previa a los créditos iniciales y tres episodios subsiguientes, titulados OMNIPOTENCIA, DESESPERANZA y DEPENDENCIA, a través de los cuales el director cumple la difícil tarea de mantener la intención y el tono narrativo a medida que estos se suceden. Todos ellos ocurren dentro de un añoso edificio construido en la década de mil novecientos veinte, en donde un misterioso habitante —rodeado de extrañas compañías— oficia de eje y presencia omnipresente en el relato.

Determinados hechos trascendentales que hacen al devenir de nuestro país vertebran acontecimientos que ocurren dentro de una misma locación: las coordenadas histórico-políticas mencionadas son concretas, partiendo desde críticos sucesos acaecidos en 1955 y anclando la mayor parte del metraje desde mediados de los noventa hasta hoy —la explosión que sacudió a la ciudad de Río Cuarto, el trágico diciembre de 2001, el colapso económico de la última década—. Ninguno de estos episodios ha sido elegido al azar y no existe descuido alguno en la irrupción de personajes claves para el argumento fílmico.

En este marco, El Portal dialoga con la realidad social y política del país, pintando una sociedad en decadencia y descreimiento generalizado. Entretanto, el mal administra a sus anchas la gigantesca encrucijada a la que cada personaje se enfrenta, un pacto diabólico se celebra puertas adentro (“cuando la vara es muy alta, a veces la maldad es la única opción”). Argento, hábilmente, convierte a este demencial inmueble en una alegoría perturbadora. En tiempos perversos y asfixiantes, el director novel teje su hipótesis acerca de un debilitamiento de fuerzas y valores que crece de forma endogámica. En última instancia, los cataclismos políticos y económicos no son más que un espejo de este peculiar consorcio; no resulta menor el valor simbólico de toda pequeña comunidad a escala.

La inquieta lente del realizador indaga en los cuerpos mediante una variada riqueza de planos y desplazamientos visuales que refuerzan la exploración de los miedos y del deseo. No en vano, la sangre llega más pronto que tarde a inundar la pantalla, mientras el desastre se desencadena y lo moral de los actos queda expuesto sin concesiones. Adquisición temporaria o maldición permanente las paredes del edificio que promete seguridad y discreción, acaban por cobrar un precio demasiado alto y guardar oscuros secretos por décadas. En efecto y sin lugar a duda: la tentación vive arriba. ¿Qué clase de vecinos preferiríamos tener?

Un cineasta con ideas claras, capaz de plasmar en cada relato episódico una homogeneidad estética marcada, construye atmósferas que por momentos recuerdan a ciertos films de Daniel de la Vega, en una filiación reconocible pero sostenida con voz propia. De lo conceptual a lo formal, El Portal arroja generosas capas de análisis. Las enfermedades o las discapacidades físicas parecerían actuar como detonante siniestro, amplificando tensiones que van desde el parricidio al complejo de Edipo y de la interrupción voluntaria de la vida de un semejante a la donación ilegal de órganos.

Un nutrido elenco encabezado por Selva Alemán, Mario Alarcón, Marina Glezer, Héctor Bidonde, Ingrid Grudke, Manuel Vicente, MUMU, Christian Sancho y el propio Argento acompaña a un reparto secundario (Alejandro Gibeli, Ricardo Cerone, Daiana Vitale, Mauro Angemi y Milena Wilkinson) que aporta solidez a los diálogos y a las interacciones entre personajes; esto es posible gracias a un film que favorece la profundidad antes que la velocidad. Inquilinos y propietarios son sometidos a la manipulación externa: grupos familiares en crisis, atravesados por eventos traumáticos, exhiben actitudes tan egoístas como dañinas. Con atractivas dosis de erotismo y osadas resoluciones, Argento no cesa de provocar. Como condimento, el siempre efectivo guiño al origen del cine y a las películas clásicas refuerza una clara cita autorreferencial a la máquina de mirar.

Con su consistente aparición en festivales internacionales, y de cara al estreno en salas locales, la película confirma el creciente interés que despierta los géneros del terror y del suspenso en su formulación local, afín al paladar de audiencias y especialistas de diversas industrias.

Título: El Portal.
Título original: Idem.
Dirección: Mariano Argento.
Intérpretes: Mariano Argento, Marina Glezer, Selva Alemán, Mario Alarcón, Héctor Bidonde, Ingrid Grudke, Manuel Vicente, MUMU, Christian Sancho, Alejandro Gibeli, Ricardo Cerone, Daiana Vitale, Mauro Angemi y Milena Wilkinson.
Género: Thriller, Drama, Film episódico.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 115 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: Moving Pics.
Fecha de estreno: 06/11/2025.

Puntaje: 8 (ocho)

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