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jueves, 21 mayo 2026
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El Partido: La batalla que se libró con una pelota

Por Juan Alfonso Samaja

El documental es un testimonio en torno a la previa, la puesta en juego y las consecuencias de lo que fue denominado el partido del siglo, realizado en el Estadio Azteca durante el Mundial de 1986 en la Ciudad de México.

Crítica

El relato propone una reconstrucción de sentido a partir de la reposición de las tensiones y afrentas mutuas entre Argentina e Inglaterra, que tienen como escenario de fondo las históricas disputas de ambos países en torno a la soberanía de las Islas Malvinas.

Este marco enunciativo es como una butaca desde la cual se mirará el partido, se dictaminarán los juicios morales sobre los goles, se disfrutará y se sufrirán victorias y derrotas.

Como si fuese extraído del cuadro del viejo Magritte (“Esto no es una pipa”) en las primeras imágenes del documental vemos a los integrantes de la selección del `86 aclarar a los periodistas y al mundo, quizás con demasiado énfasis (un énfasis seguramente fingido) “esto es sólo fútbol. Nada más”. Quien ha protagonizado el partido –desde ambas geografías- y quienes hoy miran la película sabrán lo que el acontecimiento histórico vino a desmentir de este pronunciamiento.

El relato está hábilmente estructurado, intercalándose al relato deportivo la serie de testimonio de sus protagonistas directos, pero a su vez enhebrándose todo ello con la situación de conflicto sobre las islas. Ello hace posible que el conflicto histórico-político no fagocite al evento deportivo, pero tampoco sea relegado a un elemento secundario o de adorno. Ambos elementos constituyen una dialéctica en la cual uno se alimenta y se apoya en el otro para conseguir un efecto de mayor contundencia, y viceversa.

El epicentro del relato deportivo, como no podía ser de otro modo, está puesto sobre los dos goles convertidos a Inglaterra por parte de Diego Armando Maradona: el llamado La mano de Dios, y el denominado El gol del siglo. Sobre este segundo no hay más que admiración y desconcierto; sobre el primero, en cambio, aparecen las suspicacias y el dilema ético-moral en torno a esa jugada. El relato no queda exento de esta reflexión y brinda varios elementos que permiten detener el entusiasmo que producen las imágenes, y dedicarse a pensar, al menos un momento.

Las reglas de un juego, como de cualquier sistema artificial humano, son construidas por la vocación de eternidad que tiene un grupo humano de proyectar en el tiempo una experiencia socialmente determinada: la regla, si es regla y es válida debo aplicar cuando me conviene y me beneficia, pero también cuando me genera momentáneamente un perjuicio. La regla no beneficia al ganador, perjudicando al perdedor del juego, sino que pretende beneficiar a ambos proyectados en el tiempo. Querer sacar una ventaja, rompiendo una regla conocida es como aferrarnos demasiado al presente, porque quizás sabemos que es nuestra única oportunidad de vencer, dadas las injustas y desiguales condiciones que la universalidad protocolar establece. Por eso entran en conflicto dos reglas: el gol no debe hacerse con la mano, y Maradona debió negar ese gol, si hubiese respetado a rajatablas –y formalmente- el juego que dice defender, aun si eso hubiese alejado a Argentina de la victoria; pero al mismo tiempo, el gol o no gol no se define por la mano o el pie que la impulsa, y en esto, el arquero inglés Peter Shilton se equivoca. El gol se define en la validación o sanción que un árbitro establece respecto de lo que determina que es la situación de juego: si dice que fue gol, es gol. Por supuesto, siempre tenemos que hacernos la pregunta existencial a la que Sartre nos hubiese invitado: ¿Y si todos hacen lo que hicimos nosotros? ¿Y si el gol con la mano lo hubiese hecho Inglaterra a Argentina? Pregunta que uno de los jugadores durante el relato plantea, y se responde sin dudar: incendiábamos el estadio. Y es en este momento, en este instante narrativo, donde el contexto histórico-sociopolítico reaparece para aportar ciertos matices que pretendían ocultarse detrás de aquel pronunciamiento ingenuo: “… muchachos, esto es fútbol. Nada más”.

La película de Juan Cabral (director de la reciente Risa y la cabina del viento) y Santiago Franco se apasiona, entretiene, reflexiona, intercala con otros elementos y se detiene sin apresurarse, como una buena jugada de fútbol. Pero lo mejor que tiene es que toda esta maquinaria narrativa funciona incluso para los no iniciados, para los fanáticos e hinchas de fútbol, pero también para quienes no somos demasiado futboleros, o no lo somos directamente.

Título: El partido.
Título original: Idem.
Dirección: Juan Cabral y Santiago Franco.
Entrevistados: Gary Lineker, John Barnes, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri, Peter Shilton y Ricardo Giusti.
Género: Documental, Deportes, Histórico.
Calificación: ATP.
Duración: 91 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Buena Vista International.
Fecha de estreno: 21/05/2026.

Puntaje: 10 (diez)

Documental recomendado sobre la gesta de Argentina en México 1986: El campeón imposible (2016)

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