La ópera prima del cineasta Rodrigo Pérez Green, presentada en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, propone un descenso íntimo y turbulento hacia la mente fracturada de su protagonista. La película del realizador cuenta con protagónico de Manuel de la Serna y participación especial de su hermano, Rodrigo de la Serna, mientras que las actrices Flora Rivière, Susana Giannone y Fernanda Metilli completan el elenco, otorgándole al film una paleta interpretativa diversa.
Un escritor y periodista internado en un hospital psiquiátrico intenta recuperarse del dolor que le produjera la muerte de su compañera de vida. Ingresado en el Pabellón tres, directo a la luna con los lunáticos, su trance nos arroja claros indicios de un hecho traumático que impacta en la estabilidad emocional del protagonista. Anclado ante la no asunción de la pérdida… ¿cómo acomodarse a la caída? Puertas adentro, el plan divino no conoce de piedad. La medicación que le es suministrada inhibe el universo sensorial que el joven habita. El tiempo transcurre distinto. Un par de horas o un par de años, da igual.
El personaje principal de esta historia carga con una herida abierta: es un hombre corroído por la culpa, habiendo negado el llamado de ayuda. Inevitable, llega la hora del arrepentimiento. El duelo se vuelve espectral cuando percibe señales de Julieta, su mujer fallecida. Lo sobrenatural cobra forma: las cuentas pendientes del alma que busca trascender, pero hace todo por quedarse. De inmediato, el relato instala interrogantes que atraviesan por completo la narración: ¿qué es real y qué alucinación?; ¿de qué debe curarse en verdad? En ese estado liminal, la lógica cotidiana se descompone. El borde está cada vez más cerca…

El hombre doliente y aturdido, pero hombre de letras al fin, eleva pensamientos al aire. Una birome y un par de hojas es todo lo que necesita, aunque, por esta vez, la literatura no puede ordenar la vida. El escritor quedó fuera de contexto; es el paciente quien busca lidiar con su drama cotidiano. El internamiento se convierte en su nuevo ecosistema. Pérez Green indaga en los efectos del encierro, exhibiendo la dinámica de la convivencia dentro del hospicio. Con crudeza, la temática de los desequilibrios mentales es abordada desde una perspectiva que evita el golpe bajo, aunque no siempre impera la contundencia dramática necesaria.
El film, también, introduce una tenue mirada crítica hacia la explotación mediática del sufrimiento, aspecto que no termina de profundizar. El sensacionalismo de un trágico final vende, empero, quizás, sea el momento equivocado para pensar en negocios. En su núcleo más profundo, El Hombre de la Luna prefiere inclinar su peso hacia un dilema universal: enfrentarse a las ruinas de uno mismo cuando la realidad —o su eco— ya no ofrece respuestas.
A lo largo de poco más de una hora de metraje, incorpora poesías de Susana Baquero, integrándolas como un hilo conductor que acompaña la fragilidad emocional del personaje central. Sin embargo, la propuesta no está exenta de irregularidades y carencias: desniveles creativos conspiran contra una noble idea. Aun así, El Hombre de la Luna consigue construir un clima sensible, donde lo espiritual y lo terrenal conviven en tensión permanente.
Funciones Festival de Mar del Plata
Competencia Argentina de Largometrajes
Miércoles 12 · 10:50 hs. · Aldrey 2
Miércoles 12 · 19:50 hs. · Aldrey 2
Jueves 13 · 19:50 hs. · Aldrey 2

Título: El hombre de la Luna. Dirección: Rodrigo Pérez Green. Intérpretes: Manuel de la Serna, Rodrigo de la Serna, Fernanda Metilli, Flora Rivière, Susana Giannone y Pablo Rodríguez Albi. Género: Drama. Duración: 72 minutos. Origen: Argentina. Año de realización: 2025. Distribuidora: Independiente.
Puntaje: 5 (cinco)
