Por Francisco Nieto, corresponsal en España
*Se advierte al lector que la nota podría contener spoilers
Es casi un crimen lo buena que es Slow Horses, la serie de espías de Apple TV+ basada en las novelas de Mick Herron. En serio. Y, tras una cuarta temporada bastante lograda, aunque no excepcional, en la que volvimos a la historia familiar de River Cartwright (Jack Lowden, con menos protagonismo de lo habitual esta temporada) para detener un ataque terrorista en Londres, la quinta temporada es una auténtica delicia que da a cada miembro de La ciénaga la oportunidad de brillar. Y vaya si destacan sobremanera en un misterio apasionante con multitud de giros inesperados, que además se toma el tiempo necesario para desarrollar a fondo a algunos de los mejores, pero a menudo desaprovechados, personajes secundarios de la serie.

La trama de esta temporada arranca con un tiroteo en Abbotsfield, aparentemente un ataque aislado contra el alcalde de Londres (quien se encuentra en plena campaña de reelección), pero resulta ser solo el primer paso de una serie de acciones cada vez más violentas cuyo objetivo es doblegar a Gran Bretaña. En el centro de todo, sorprendentemente, está el engreído genio tecnológico y autoproclamado conquistador, Roddy Ho (Christopher Chung, que está genial esta temporada cuando tiene más protagonismo). Después de que Shirley (Aimee-Ffion Edwards, también con un papel mucho más importante que en otras oportunidades), quien aún sufre las secuelas de ver cómo asesinaban a tiros a su amigo Marcus al final de la cuarta temporada y se niega a afrontar el trauma emocional, afirma haberle salvado la vida de una furgoneta que tal vez intentaba atropellarlo, se descubre que Roddy tiene una novia de carne y hueso.
Esa información, junto con el hecho de que River y Shirley siguieran a Roddy durante una cita con su novia, convence a Lamb (Gary Oldman, en su mejor momento esta temporada) y al resto del equipo de que algo no cuadra. Cuando se frustra un intento de asesinato contra Roddy, se desata la tormenta en The Park mientras el MI5 intenta averiguar qué sabe Roddy y qué pudo haberle contado, accidental o intencionadamente, a su misteriosa nueva novia, quien, como era de esperar, no aparece por ningún lado.
La historia está magistralmente construida, con cada detalle revelado que luego vuelve a ser relevante para la trama. En mi opinión, es la mejor temporada de la serie hasta ahora, y lo atribuyo al equilibrio narrativo con el que se aprovechó al máximo el extenso reparto. Mientras que la cuarta temporada se centró en River Cartwright, la quinta requiere de cada personaje clave para que la historia funcione. Desde que Lamb confía en sus agentes más de lo que jamás les diría a la cara, hasta Taverner (Kristen Scott Thomas) intentando desesperadamente controlar el desastre andante que es Claude Whelan (James Callis, que borda este tipo de engreído privilegiado) en First Desk, se aprecia un desarrollo de personajes asombroso. Incluso Coe (Tom Brooke) no solo tiene varios diálogos, sino que su participación es crucial para desentrañar lo que sucede con este complot terrorista.
Pero lo que hace que Slow Horses funcione siempre es cómo el guion nos muestra el enorme potencial de cada agente si lograran superar sus defectos, los mismos que los llevaron a esa ciénaga donde purgan con sus errores del pasado. Si Shirley pudiera vencer no solo sus adicciones, sino también las profundas cicatrices emocionales de sus pérdidas pasadas, podría ser una de las mejores agentes. Roddy puede que tenga toda la bravuconería del mundo, pero se siente increíblemente incompetente en todos los aspectos de su vida, así que presume de algo que nunca podrá cumplir y se niega a pedir ayuda cuando la necesita. Y luego está River, que se cree superior a todos, hasta el punto de desestimarlos a ellos y a sus teorías, mientras sigue cometiendo errores sin asumir jamás la responsabilidad. Todos tienen el talento y la ambición para ser especiales, pero no logran superar sus propios obstáculos. Sin embargo, juntos, de alguna manera, se complementan y pueden ver las cosas de una forma que los agentes “de verdad” jamás podrían. Y a pesar de protestar contra todo, Lamb también cree en ellos. De lo contrario, se habría marchado hace mucho tiempo.

Siempre es un placer ver una serie que parece diseñada con esmero, como un rompecabezas. En Slow Horses no hay nada superfluo: con solo seis episodios, cada momento cuenta. Pero lo que hace que la serie funcione es cómo el guion sirve tanto al misterio principal —quién está perpetrando los ataques cada vez más intensos en Londres y por qué— como al desarrollo de los personajes. No hay respuestas fáciles en ninguno de los dos aspectos, ya que la solución al misterio central da giros inesperados a lo largo de la serie y el crecimiento de los personajes se produce a través de duras verdades.
Título: Caballos lentos (Temporada 5).
Título original: Slow Horses.
Dirección: Saul Metzstein.
Creador: Will Smith.
Intérpretes: Gary Oldman, Jack Lowden, Kristin Scott Thomas, Saskia Reeves, Rosalind Eleazar, Christopher Chung, Aimee-Ffion Edwards, Ruth Bradley, James Callis, Tom Brooke y Jonathan Pryce.
Género: Serie, Basado en novelas, Espionaje, Drama.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 6 episodios de entre 39 y 51 minutos.
Origen: Reino Unido/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Apple TV.
Fecha de estreno: 24/09/2025.
Puntaje: 7 (siete)
