Por Pablo Arahuete

Visitante de invierno es un buen intento por parte del cine argentino de tomar un género que, por ejemplo, en España está dando buenos resultados; pero aún así deja bastantes interrogantes que podrían subsanarse siempre y cuando existan más propuestas de este calibre.

Al producirse una incursión del cine nacional en el cine de género siempre se genera una expectativa. Sobre todo si se trata del terror o suspenso. Pero esas expectativas se van desinflando a medida que aparecen las mismas falencias de siempre: malas resoluciones de guión, un innecesario empleo de efectos especiales y ciertas decisiones que ahogan cualquier intento novedoso, o por lo menos atractivo, desde el punto de vista cinematográfico.


Si bien este no es el caso concreto de Visitante de invierno, dado que a la hora de un balance general son más los aciertos que los errores, es necesario recalcarlo porque lamentablemente (duele decirlo) el debut cinematográfico de Sergio Esquenazi tenía todo a su favor para dejar una mejor impresión. En primer lugar porque tratándose de la historia de un asesino serial antropófago de niños, el realizador no apostó a la truculencia propia del género, sino a crear una atmósfera tensa y generando muy buenos climas que, a lo largo de una trama sin sobresaltos ni giros inesperados, logran sostenerse.

Pero así como hay una de cal hay una de arena, porque se apresura en resolver una historia que va sumando arbitrariedades a medida que pareciera perder el rumbo. Y esas costuras en el guión, que se suman a un muy mal empleo de los efectos especiales (la explosión da vergüenza), terminan malogrando todo lo conseguido desde el comienzo. No obstante, es justo expresarlo, la ópera prima del director argentino (aunque se trata de una coproducción con España) es muy prolija a nivel técnico, sobre todo en el buen uso del sonido y sobria en cuanto al elenco elegido, donde se destaca Sandra Ballesteros en el rol de madre depresiva -pero no histérica- y Santiago Pedrero (Nadar solo,Como un avión estrellado), quien aporta en justas dosis dramatismo y tensión cuando su personaje se lo exige.

Si bien la historia no depara demasiadas sorpresas, tampoco abusa de los lugares comunes.

Los ataques de asma y el comportamiento errático de Ariel (S. Pedrero) llevan a su familia a tomar una drástica decisión: mudarse a una casa de la costa y seguir rigurosamente un tratamiento psicológico. Gracias a la aparente tranquilidad del lugar y a la ingesta de los medicamentos recetados por el psiquiatra (Pepe Novoa), todo haría suponer que el muchacho dejaría de darles problemas a su madre y a su hermana menor. Sin embargo, una serie de descubrimientos espeluznantes torcerán el rumbo de la historia y Ariel se las tendrá que ver con sus propios miedos, su asma y la falta de credibilidad de su entorno. A eso debe sumársele un grupito de matones que lo acosan y una novia española en apuros.

Visitante de invierno es un buen intento por parte del cine argentino de tomar un género que, por ejemplo, en España está dando buenos resultados; pero aún así deja bastantes interrogantes que podrían subsanarse siempre y cuando existan más propuestas de este calibre.

Visitante de invierno: Una de cal y una de arena 2Título: Visitante de invierno
Director: Sergio Esquenazi
Intérpretes: Ana Cuerdo, Catalina Artusi, Pepe Novoa, Roly Serrano, Sandra Ballesteros y Santiago Pedrero
Género: Horror
Duración: 95 minutos
Origen: Argentina, España
Año Realización: 2007
Distribuidora: Independiente
Fecha Estreno: 03/04/2008

Puntaje 6 (seis)

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