Por Guillermo Barrera, corresponsal de Nueva Tribuna España
Una de las series de la temporada y un auténtico soplo de aire fresco dentro del género superheroico. Personaje ya concebido en ese multiverso arácnido de las viñetas, creado por David Hine y Fabrice Sapolsky para Marvel, para esa línea Noir que sacó la casa de las ideas a principios de los 00s, todavía recuerdo mi yo preadolescente fascinando con el concepto, contemplando a cada librería que pisaba, esa portada del Hombre araña con gabardina derruida, look lúgubre y revolver en mano… en una reinterpretación del arácnido ambientada en una oscura Nueva York de los años treinta. Versión rescatada en la extraordinaria Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) y su posterior secuela, dos obras que revolucionaron la animación contemporánea y cuya voz original ya corría a cargo de Nicolas Cage.
Todo ello desemboca ahora en esta adaptación televisiva producida para Prime Video, que encuentra en Nicolas Cage su gran baza. El actor firma una de las mejores interpretaciones, diría que de su carrera. Más contenido que nunca, pero sin renunciar a su inconfundible personalidad, Cage dota al personaje de una presencia magnética y carismática, capaz de oscilar entre la melancolía, y algún apunte de excentricidad física marca de la casa, que ha definido buena parte de su trayectoria. Frente a él, un siempre solvente Brendan Gleeson construye un antagonista bien escrito, pero poco memorable, como un mafioso dispuesto a hacerse con el control absoluto de la ciudad. Hay un gran abanico de personajes que definen versiones alternativas de antagonistas y compañeros que han formado parte del lore del Hombre araña desde siempre.

El propio título resume perfectamente la propuesta. Traslada al personaje a esa Nueva York de mediados de los treinta, con una fascinante mezcla de cómic pulp y cine negro. Pero evitando ser un homenaje cutre y superficial de guion barato, lo hace desde la convicción. Abraza con madurez y sin complejos los códigos del noir clásico: personajes moralmente ambiguos, corrupción, traiciones, mujeres fatales y diálogos rápidos, afilados y cargados de ironía.
Su protagonista no se comporta como un superhéroe tradicional. Es Ben Reilly, un veterano de guerra, y un experimentado detective derrotado por la vida, heredero espiritual de Humphrey Bogart u Orson Welles. Bebe demasiado, toma malas decisiones y se mete en problemas constantemente. Precisamente por eso resulta tan interesante.
Un producto delicioso que, además, tiene la inteligencia de ofrecer al espectador, con una originalidad poco habitual, dos formas distintas de disfrutar la experiencia: “Authentic Black and White” o el “True-Hue Full Color”. Yo personalmente, he optado por la primera opción, porque considero que ahí reside gran parte de la magia de este producto. El blanco y negro, acompaña a las mil maravillas a la composición de la serie, y adquiere una textura salvaje que remite tanto al clásico cine noir, como a la novela gráfica estilo Sin City. Aun así, el tratamiento en color es interesante. Está trabajado, no es una simple decisión comercial para aquellos espectadores más jovenes que todavía contemplan el blanco y negro como una reliquia del pasado, confundiendo lo “antiguo” con lo “malo”. La experiencia en color es una fotografía bastante saturada, barroca e incluso analógica, que remite a aquellas técnicas de coloreado (muchas veces realizadas a mano) que se aplicaban sobre antiguas películas monocromáticas. Pierde parte de la magia que desprende la versión en blanco y negro, pero en ningún momento da la sensación de ser una alternativa chapucera o menos importante. Es más, supuso que la serie se retrasase un año.

Es evidente, que la serie, visualmente es irresistible. Desde un primer episodio que arranca con una seguridad arrolladora hasta un desenlace compuesto por dos episodios finales especialmente inspirados, la producción demuestra una personalidad estética poco habitual en el género. Sin entrar en spoilers, merece una mención especial una secuencia del penúltimo capítulo en la que un Nick Cage completamente ebrio protagoniza un estallido de acción tan delirante como brillante, probablemente uno de los mejores momentos de toda la temporada.
Más allá de su impecable apartado visual, Spider-Noir es fresca, creativa y una propuesta independiente, que no intenta parecer otra cosa de lo que es. No busca convertirse en el próximo gran evento superheroico; prefiere construir una identidad propia basada en la atmósfera, el carácter y una puesta en escena que respira amor por el cómic y por las maravillas del cine negro. Con un perfecto Nicolas Cage, que recuerda por qué sigue siendo uno de los intérpretes más singulares e imprevisibles de su generación.
Título: Spider-Noir.
Título original: Idem.
Dirección: Nzingha Stewart, Alethea Jones, Harry Bradbeer y Greg Yaitanes.
Creador: Oren Uziel.
Intérpretes: Nicolas Cage, Lamorne Morris, Li Jun Li, Jack Huston, Karen Rodríguez, Abraham Popoola y Brendan Gleeson.
Género: Serie, Neo-noir, Superhéroes, Acción, Drama.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 8 episodios de entre 43 y 49 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Amazon Prime Video.
Fecha de estreno: 27/05/2026.
Puntaje: 8 (ocho)
Gentileza: Nueva Tribuna España
