egipto posterTítulo: Dioses de Egipto
Título original: Gods of Egypt
Dirección: Alex Proyas
Clasificación: Apta para mayores de 13 años
Duración: 127 minutos
Género: Fantasía
Distribuidora: Alfa films
Origen: Estados Unidos, Australia
Intérpretes: Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau, Elodie Yung, Abbey Lee, Courtney Eaton, Brenton Thwaites, Geoffrey Rush, Rufus Sewell, Chadwick Boseman, Emma Booth
Año de realización: 2016
Fecha de estreno: 25/10/15

Puntaje: 2 (dos)

Por Juan Samaja


La rocambolesca propuesta de Proyas naufraga con todo éxito debido a una serie de malas decisiones que abarcan casi todos los rubros posibles: desde el tono del relato, cantidad y cualidad de los materiales narrativos seleccionados, el delineamiento de los personajes y la lógica interna de la diégesis.egipto 5

 Egipto es gobernado por el Dios Osiris, quien logró establecer la paz y la prosperidad del pueblo. En su vejez, ha anunciado que delegará el reino en su sucesor, Horus.

En el día de la coronación de su hijo, Seth, hermano de Osiris, provoca un golpe de estado, asesinando a su propio hermano y arrancándole los ojos a su sobrino, elemento que le otorga el poder sobrenatural que lo caracteriza. Desterrado y vencido, Horus es despertado de su letargo por un ladronzuelo, Bek, quien le entrega uno de los ojos que ha conseguido robar del tesoro real por encargo de su amada Zaya, devota de Horus. Zaya es asesinada y Bek hace un pacto con la divinidad: devolver el ojo a Horus y acompañarlo en la travesía, a cambio de que egipto 1el dios traiga a su amada de la muerte.

El relato presenta, en apariencia, una estructura argumental dual: por un lado la historia de Horus y el camino del héroe, y por otro la historia de amor humano de Bek y Zaya. Sin embargo, en la puesta en marcha de la narración, la trama humana se va deshilachando gradualmente hasta convertirse en un mero elemento del decorado, sin importancia genuina en la organización de la trama.

Bek asume la función de narratario. Por si esto fuera poco y por motivos difíciles de comprender, Bek tiene conocimientos de los planos de una pirámide, información que carecen los dioses, de hecho se pretende dar a este personaje la función de ser objeto de redención del propio Horus. Pero a pesar de todo esto, el personaje de Bek se va desdibujando desde el comienzo hasta terminar siendo menos que la sombra de lo egipto 6que era.

Tanto Bek como Zaya, y especialmente la relación de amor, que buscaba ser parte del núcleo neurálgico del film, van perdiendo peso dramático en favor de la historia de Horus. Este desdibujamiento gradual de los personajes humanos se complementa con un diseño desganado y desabrido de las personalidades de los dioses, tanto de los principales como de los secundarios. Y para rematar esta situación, el maniqueísmo remañido e infantil con que se nos presenta la relación Osiris-Seth/Horus-Seth.

Lo peor del desapego de la historia humana es la circunscripción de una línea principal de escasísima potencia dramática y totalmente ajena a todo interés: un personaje arrogante con el que es hasta difícil generar empatía, sin solidez en su construcción psicológica tiene la rara particularidad de manifestar ambigüedades pero sin conflicto interno a la vista: quiere y no quiere ser amado por Hathor; quiere y no quiere ser rey, etc.

Por otra parte, la misma historia de egipto 2Horus parece componerse de dos elementos igualmente descuidados: por un lado, el amor familiar y su aspiración a la corona, por otro, la relación amorosa con Hathor. Y sin embargo, ni una ni otra terminan de consolidarse para constituir un lazo articulador de las acciones; la historia amorosa es por eso inconsistente, fundamentalmente porque los personajes que la protagonizan carecen de encarnadura como para que la audiencia llegue a quererlos o compadecerse de sus desaveniencias.

De modo tal que la única premisa que sigue en pie en todo el film es la venganza de Horus y su recuperación del poder, lo cual en sí mismo no sería malo si no fuera el caso que el film -para enfatizar su carácter contradictorio- elige la carta de la importancia del amor y la condena de la violencia.

Los otros dos grandes defectos del largometraje están vinculados a la estrategia del tono narrativo y a la lógica misma de las premisas que el relato propone. En primer lugar, el film peca de un exceso de solemnidad, pudiendo haber ganado varios puntos si hubiera escogido un tono un poco más humorístico o hasta irónico. Ese exceso de solemnidad, en personajes que de solemnes no tienen nada, hace que la película naufrague casi antes de lanzarse al agua para intentar moverse.

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Finalmente, llama mucho la atención que el film contradiga una y otra vez cada una de las premisas narrativas que va proponiendo; se nos informa que ni los Dioses pueden traer a alguien de la muerte, pero en el desenlace Ra revive a Zaya y a Bek; se nos plantea desde el inicio que para Osiris los tributos de ricos y pobres son iguales, pero los dioses del más allá (que están bajo su gobierno) sólo dejan pasar a los que han conseguido riqueza material; se supone que parte del camino del héroe de Horus es reencontrarse a sí mismo y no afanarse en una venganza asesina, pero luego mata sin clemencia a su propio tía, quien le solicita la misma clemencia que tuvo él cuando le perdonó la vida; Hathor sacrifica su propia libertad entregándose a los demonios del averno en nombre del amor humano, pero en el desenlace Horus viaja a rescatarla, con lo cual el mismo sacrificio pierde valor, etc.

 

En síntesis, la épica que el film quiere representar no consigue sostenerse con esta línea narrativa mutilada y circunsciprta del dios Horus, y su devenir narrativo es menos un proceso articulado que una negación consecutiva de su propia verosimilitud y un estallido de la coherencia interna de la diégesis. Y así, en medio de una dinámica propia de la histeria el relato va arrastrándose en medio del tedio, la solemnidad, el absurdo, el lugar común y el ridículo. La pieza lo tiene todo.

 

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