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domingo, 19 abril 2026
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Dejar Romero: La salud mental, los estigmas y el maltrato institucional

Por Mónica Grau Seto, corresponsal en España

La motivación nace del documental anterior del codirector Alejandro Fernández Moujan, nos referimos a Damiana Kryygi (2015), una niña aché de 14 años a la que internaron en 1907 y falleció por tuberculosis dos años después. Esta niña fue tratada como si fuera un animal con la excusa de estudios antropológicos para la comunidad científica, por ello la niña fue secuestrada, tras la masacre de su familia, y bajo la excusa de estudio, en una época en que se juzgaba a comunidades que consideraban inferiores y sexualizadas. Al director la llamó la atención la existencia del cráneo de la niña en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Por ello decidió restituir la historia de Damiana y su comunidad, a través de la investigación que lo llevó a este tipo de centros de internamiento.

Como había examinado numerosos archivos de la época y de internos, del mismo modo que Damiana, volvió a esos mismos archivos y muestra el trabajo de un equipo de personas jóvenes que deciden investigar los archivos, vemos el proceso de investigación y la voluntad de ayudar a las personas supervivientes a ese manicomio. Todo se muestra de forma natural y cotidiana.

Nos situamos en el Hospital Interzonal Especializado de Agudos y Crónicos “Dr. Alejandro Korn”, fundado en Melchor Romero (Buenos Aires) en abril de 1884, y nos sitúa en Argentina con la Ley Nacional de Salud Mental nº 24.657 de 2010 que estableció el fin de los manicomios. Supuso un profundo cambio en las instituciones públicas de salud mental, pero también en las personas que se encontraban encerradas en esas instituciones. Ese proceso de salida de las personas ingresadas y la transformación del hospital destacó por el Movimiento por la Desmanicomialización en Romero.

Vemos las antiguas instalaciones de enfermería, donde hay gran cantidad de archivos, documentos y cartas, estas cartas las escribieron los antiguos internos a sus familiares, siendo un testimonio de la vida dentro, pero es evidente que estas cartas nunca salieron ni fueron entregadas. Muchas veces aprovechaban para analizar el tipo de escritura de esos pacientes para elaborar informes y diagnósticos de personas que no querían hablar con los médicos. Ahora estas mismas escrituras sirven para investigar y son testimonio de los abusos que sufrieron estos hombres y mujeres.

En ellas hablan del mal estado en que se encuentran, se quejan de la falta de higiene y suciedad, de ser sujetados en muchas ocasiones, también hay testimonios de mujeres que se preguntan que diagnósticos suponen que tienen y se preguntan porque están encerradas, anotan el dolor que les producen ciertas inyecciones y tratamientos sin sentido, y algunas hablan de abusos de los propios doctores. Nunca tuvieron la opción de un abogado o investigación, la calidad de la comida también era pésima y al final se asimila a un encierro carcelario.

Este equipo que investiga, también se encarga de acompañar y de buscar terapias que les ayuden a sanar y a recuperar la dignidad, que les arrebataron, en muchos casos son ancianos, con trastornos mentales que han empeorado en esos años, y muchos con discapacidad física relacionada a la avanzada edad. Ahora se debe estudiar la viabilidad real de cómo cuidarlos y hacer seguimiento a estas personas que han salido del internamiento, y que fueron víctimas del manicomio.

Pero para este proceso hace falta apoyo económico por parte del Estado, construir casas compartidas donde ubicarlos y hacer un seguimiento, tramitar algún tipo de pensión. Es el momento de resarcir las torturas que sufrieron y ayudarles en los años que les quedan a tener cierta independencia. Vamos viendo cómo se teje una red de apoyo entre los antiguos internos y el nuevo grupo de médicos, enfermeras y psicólogos que los quieren ayudar a reasentarse a la sociedad.

Estamos ante el retrato del trauma de personas encerradas durante años, privadas de contacto exterior, y con unos supuestos tratamientos que no eran para su bienestar ni mejora, aquí no hay personas con crímenes de sangre, solo personas que no encajaban en la sociedad por problemas mentales.

La cámara no juzga, ni niega que haya patología, pero anima a que entendamos que nadie merece estar encerrado, sufrir abusos y sentirse anulado como ser humano. También se muestra las diferencias en los tratamientos de salud mental actuales con los manicomios de hace dos siglos, ahora cuando los pacientes visitan el hospital se trabajan elementos como la musicoterapia, cerá, oca y otras artes de forma grupal.

Vemos como se construyen casas para que vivan acompañados y como la voluntad de este nuevo equipo de personas, que les harán seguimiento y luchan para conseguir recursos para su sustento, como las entregas de bolsas de comida semanalmente, pero además estos antiguos internos, que la mayoría son ancianos, necesitan recibir algún tipo de paga estatal para sobrevivir.

Es una reinserción bastante complicada, hay personas que han pasado medio siglo encerradas y hacinadas en esas cuatro paredes, un documental que a través de la cámara testigo nos muestra todo el proceso, sin caer en la tentación de mostrar fotografías o algo visual que podría impactar más creando drama, solo quiere retratar el momento actual de estas personas y de forma respetuosa, íntima y natural.

El mensaje del documental no debe olvidarse, ya que la situación se puede asimilar a la pérdida de derechos en la que se encuentran otras personas en el mundo actual y en varios países: Desde personas encarceladas y separadas de sus familiares para ser deportados por ser inmigrantes ilegales, a ancianos encerrados en residencias en contra de su voluntad, por ser considerados como carga por sus propios hijos y esperando a que finalicen sus últimos días en esos centros para mayores, donde en ocasiones apenas reciben visitas y hay casos de maltratos por parte de quienes deberían cuidarlos.

La letra y música de la canción de Roberto Carlos encaja perfectamente en el sentimiento y el testimonio de estas personas:

Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo
Que en todo camino y jornada está siempre conmigo
Aunque eres un hombre, aún tienes alma de niño
Aquel que me da su amistad, su respeto y cariño
Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos
Y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos
Es tu corazón una casa de puertas abiertas
Tú eres realmente el más cierto en horas inciertas

Estreno y próximas funciones:

Domingos 6, 13, 20 y 27 de abril, a las 18hs, en Malba Cine, Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA.

Título: Dejar Romero.
Título original: Idem.
Dirección: Alejandro Fernández Moujan y Hernán Khourian.
Con Camila Azzerboni, Leonela Caiella, Grisela Ledesma, Norma Palomo, Alicia Pereyra.
Género: Documental.
Edición: Florencia Gómez García, Alejandro Fernández Mouján y Hernán Khourian.
Duración: 77 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: Independiente.
Fecha de estreno: 06/04/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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