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martes, 21 abril 2026
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El Esquema Fenicio: Wes Anderson cumple, Roman Coppola dignifica

Por Juan Alfonso Samaja

El traficante de armas e industrial Zsa Zsa Korda (Benicio del Toro), en el marco de un boicot por parte de varios gobiernos que pretenden frenar su injerencia en la economía y la política internacional, ofrece a su hija (Mia Threapleton), una aspirante a monja de convento, quedarse con su fortuna a y hacerse cargo de su último proyecto financiero: el esquema fenicio.

Crítica

Korda se ha anoticiado de la estrategia del boicot que los gobiernos de distintos países han puesto en funcionamiento para frenar su último proyecto, El Esquema Fenicio: un emprendimiento que involucra la construcción de una represa hidroeléctrica, la habilitación de un canal marítimo, la construcción de un túnel ferroviario, y los arreglos y sobornos gubernamentales para conseguir mano de obra esclava. La articulación del sistema le garantizarán el 5% de las ganancias de los recursos explotados durante 150 años a la familia Korda. La estrategia transgubernamental consiste en un aumento desproporcionado de los materiales e insumos básicos de construcción: los bulones.

Intentando superar este escollo financiero, Korda pretenderá que los 5 magnates asociados se hagan cargo de la diferencia que debe suministrarse para seguir adelante con el proyecto, y para ello habrá de reunirse con cada uno y renegociar las condiciones. En ese viaje lo acompañarán su hija Liesl, y el tutor de sus hijos adoptivos, el entomólogo Björn, que resultará ser finalmente un espía de Scalibur, la red gubernamental de espionaje que pretende derrocar el imperio de Korda.

La estructura de la película consta de una secuencia lineal y progresiva de dos acontecimientos: los esfuerzos por llevar adelante el esquema fenicio, y el acercamiento entre el padre y la hija. Ambos acontecimientos se desarrollan mediante una lógica inversa: mientras que los proyectos individuales fracasan de manera espectacular (el proyecto financiero de Korda, el proyecto de ingresar al convento de su hija Liesl, el proyecto de espionaje de Björn), los vínculos afectivos se potencian y devienen proyecto (entre padre e hija, y entre Björn y Liesl). En medio de estos acontecimientos, se intercalan secuencias oníricas de Korda, donde un tribunal celeste somete a juicio su vida.

Desde el punto de vista argumental, el relato está segmentada en la secuencia de encuentros con los 5 asociados del magnate: Leland y Regand, Bob de Marsella, Marty, la prima Hilda y Nubar, hermano de Korda. Esto le da al film un carácter relativamente episódico, quedando el triángulo entre Korda, Liesl y Björn como el único nexo articulador de las escenas. La lógica de episodios en un relato requiere, a mi entender, dos elementos: golpes de efecto contundentes y singulares de cada evento, pero al mismo tiempo cierto in crescendo que permite al relato de conjunto integrar la diversidad que se ha ido exponiendo a lo largo del tiempo.

 

Dino Risi ha sido un maestro en este género (I mostri, 1963, I nuovi mostri, 1978), y las últimas grandes realizaciones con este formato han sido Relatos Salvajes (más en la línea de la propuesta de Risi) y Realmente amor (Love Actually, 2003), del director neozelandés/británico Richard Curtis (cuya propuesta enunciativa de episodios articulados por una trama central) se scerca más al film de Anderson.

A mi juicio, el carácter relativamente episódico del relato en la película de Anderson presenta algunas fallas: en principio no resultan igualmente parejas todas las escenas respecto del nivel de hilaridad (destaca la escena de Tom Hanks y Bryan Cranston), ni hay una lógica de in crescendo. Por otra parte, la premisa central en torno a la negociación y el conflicto con los gobiernos, con que se pretende hilvanar todo el relato, se va desdibujando gradualmente, cobrando más notoriedad y trascendencia las relaciones sentimentales, lo que produce una merma en la situación conflictiva que el relato plantea desde el inicio.

Más allá de todo esto, Anderson tiene una visión autoral en cada una de sus películas muy explícita; hay algo en la visualidad, en la estética, y hasta en la escritura de los parlamentos y el diseño de los caracteres de sus producciones que permite crear ese universo onírico característico de la poética del director.

La película cumple satisfactoriamente con el entretenimiento, y podría decir que desborda el mero entretenimiento, tanto por la estrategia expresiva que pone en acto para vehiculizar los contenidos, como por la convivencia atípica de elementos contrarios, tanto a nivel de los caracteres, como de las situaciones enfrentadas; personajes cínicos e inmorales emplazados en contextos triviales y hasta infantiles (caso Leland y Reagan), personajes con encuadres morales antinómicos, como Liesl, quien se aviene a una moral trascendente absoluta, y su padre, quien sólo reconoce su propio impulso como ley, e incluso Björn, quien vive del engaño y la traición. Hay algo conmovedor y que emana ternura en la unión de estos personajes que, desde sus diferencias aparentemente inconciliables, consiguen integrarse como familia. La escena del final, minimalista, despojada, mostrando lo que queda de auténtico de aquellas grandilocuencias individuales desplegadas en el inicio, es lo mejor de la película.

Título: El esquema fenicio. Título original: The Phoenician Scheme.
Dirección: Wes Anderson. Intérpretes: Benicio del Toro, Mia Threapleton, Michael Cera, Riz Ahmed, Tom Hanks, Bryan Cranston, Mathieu Amalric, Jeffrey Wright, Scarlett Johansson, Benedict Cumberbatch, Rupert Friend, Hope Davis, F. Murray Abraham, Charlotte Gainsbourg, Willem Dafoe y Bill Murray. Género: Cine de Autor, Comedia, Drama. Calificación: AM 13 años. Duración: 101 minutos. Origen: EE.UU./ Alemania. Año de realización: 2025. Distribuidora: UIP. Fecha de estreno: 05/06/2025.

Puntaje: 8 (ocho)

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