Por Juan Alfonso Samaja
El último parque temático con dinosaurios ha cerrado ya hace 17 años. La fascinación original de la población por estos animales ha decaído; la mayoría han ido muriendo por los cambios climáticos y ecológicos y los sobrevivientes han sido llevados a un ambiente natural donde han podido proliferar sin control humano. Un empresario inescrupuloso pretende conseguir muestras de sangre de los especímenes que viven en esa isla con el propósito de desarrollar medicamentos para una empresa farmacéutica millonaria. Para tal fin contrata los servicios de Zora Bennet, una mercenaria con trayectoria y pocos pruritos para realizar tareas fuera de la ley, al paleontólogo Henry Loomis, quien habrá de asesorarlos respecto de la identificación de las criaturas, y al capitán Duncan Kincaid quien, junto a su tripulación, será el encargado de la travesía hacia la aventura.

Crítica
El relato combina tres componentes: 1) el motivo, 2) la trama principal, y 3) la trama secundaria.
El motivo: La Ley de Murphy
El motivo es como el ADN de toda la saga; se compone (aquí y en todas las películas de la saga) de 3 elementos: a) la mostración de tecnológica de última generación, b) el elemento humano que impide el correcto funcionamiento de lo que se ha diseñado tecnológicamente (puede ser sabotaje, como en la versión de Spielberg de 1993, o simplemente negligencia, como en esta última entrega), c) el caos que se desata como consecuencia de la intervención humana: escape de las criaturas y matanza generalizada de los humanos que interactúan con las criaturas. Contenido que expone: hace 17 años fue montado un laboratorio con el fin de diseñar genéticamente monstruosidades biológicas que redituaran en las nuevas atracciones del parque temático, pero estas actividades se vieron truncadas debido a la tragedia que se desató cuando las criaturas escaparon como consecuencia de un problema de aislamiento y seguridad de la contención de las celdas. Del motivo se desprende la moraleja: “no importa lo sofisticado de las precauciones, si algo puede fallar, fallará, la cual se aplicará a las dos líneas narrativas restantes.
Trama principal: Emprendimiento y sustracción
El acontecimiento es la misión: invadir el territorio de las criaturas y sustraerles una muestra genética para desarrollar sintéticamente una droga con fines médicos. Como sucede siempre –y vuelve a exponer el motivo- no importan cómo ni cuántas son las precauciones que se toman para la realización exitosa de la misión, la biología siempre se impone y toda la empresa se trastocará irremediablemente. El núcleo de esta trama: el Sr. Krebs (Rupert Friend), un inescrupuloso empresario, contrata los servicios de Zora Bennett (Scarlett Johansson), una mercenaria de elite, y al Dr. Loomis (Jonathan Bailey) para que lo acompañen en un viaje a la isla donde viven los dinosaurios, con el objeto de obtener muestras de sangre de 3 especies. Por intermedio de Zora, se contratan los servicios del navío del capitán Kincaid (Mahershala Ali) y su tripulación.
Trama secundaria: El paseo fallido
Esta tercera línea cumple dos funciones importantes: a) descomprime el foco sobre la trama principal, evitando de ese modo que toda la atención se concentre en la búsqueda de los especímenes y la obtención de las muestras; b) agrega un factor de compensación narrativa, ya que mientras el grupo de Krebs busca a las criaturas para atacarlas, la familia Delgado intenta escapar de las mismas. Si el grupo de Krebs y Bennett representan la misión, la familia Delgado representa la supervivencia y el rescate. Contenido: la familia Delgado (Reubén, sus dos hijas y el novio de la hija mayor) está realizando una travesía en un velero sobre el océano, y el encuentro con un mosasaurio arruina sus vacaciones, quedando a la deriva y siendo rescatados por el navío del capitán Kincaid, quien –irónicamente- está viajando en dirección a contactar con uno de estos especímenes.

Presentada esta descripción somera de la línea argumental, pasaré a desarrollar los argumentos de la crítica de la película.
Desde el punto de vista de las acciones y la dinámica del relato, la película funciona bien; la construcción estructural del relato, si bien no es impecable, resulta admisible. Sus principales defectos pasan por una excesiva reiteración argumental; la ausencia de un componente emocional que equilibrara la misión, la escasa articulación de las líneas argumentales, y un malogrado desarrollo del diseño de los caracteres.
El inconveniente de la reiteración argumental es la sensación de cansancio que provoca el másdelomismo. No se trata de condenar la lógica seriada de esquemas argumentales que Hollywood suele poner en escena en general, ni de rezongar contra la noción misma de secuela cinematográfica; pero aun en esos casos es posible –y siempre deseable- compensar con giros imprevistos, sorpresas, o alguna idea ingeniosa en la resolución de conflictos, que permita establecer una mínima dialéctica entre la repetición y la novedad. La película comete el pecado de ceñirse demasiado a una fórmula ya probada, y no arriesga con ningún desvío; y, como dice el refrán: el que no arriesga, no gana.
En cuanto a la falta de componente emocional, me refiero explícitamente al elemento del romance humano. La ausencia de una construcción romántica entre los personajes de la trama principal deja al material narrativo sin matices de temperamento. La estructura del relato cinematográfico clásico requiere de una danza entre la misión y el romance, de modo tal que la resolución del primero logra la consagración de segundo. Esta omisión despoja a los personajes de la ternura necesaria para poder empatizar con personajes moralmente ambiguos.
De las 3 líneas narrativas, sólo las últimas dos están bien conectadas dramática y narrativamente. La conexión con el acontecimiento inicial es débil y se desdibuja completamente a medida que avanza la trama principal. Las líneas 2 y 3, en cambio, tienen buena articulación dramática, pero una defectuosa conexión emocional, debido, principalmente, a la escasa interacción entre los personajes de cada una, como consecuencia de separarlos en la mitad de la película.

El diseño de los caracteres y las actuaciones son buenas, pero no alcanzan su potencial por la sencilla razón de que el guion no les ha ofrecido un contexto narrativo para el desarrollo de las personalidades que esos diseños plantean desde el comienzo. Me remito a 3 casos: la pareja protagónica (Zora Bennet y el Dr. Henry Loomis) y el personaje del novio de Teresa, la hija mayor de los Delgado.
Zora Bennett es presentada –literalmente- como una mercenaria inescrupulosa, que por dinero realiza encargos por fuera de la legalidad, y sin hacer demasiadas preguntas. Es decir, pinta a un personaje frío, calculador y manipulador, más cercano al tipo de carácter del propio Martin Krebs que la contrata. En las antípodas de este personaje se presenta el Dr. Loomis, que pareciera estar diseñado para generar la oposición ética y moral de toda la empresa; es alguien que se preocupa por las criaturas, que tiene un objetivo loable de divulgar el conocimiento y conservar su trabajo en el museo que acaba de despedirlo, por la falta de interés por parte del público en la temática de los dinosaurios. De todos los personajes de la línea principal, éste debería ser quien más trabas hubiese puesto a la empresa usufructuaria del Sr. Krebs, quien más vínculo emocional generara con estos animales (cosas que no ocurrirá, y, en su lugar, esta función recaerá en la pequeña Anabella, la hija menor de los Delgado). Finalmente, el novio de Teresa es presentado como un joven egocéntrico, sin empatía y holgazán, incapaz de hacerse responsable de algo que beneficie al grupo.
Los 3 personajes, sin que medie ningún tipo de evento que lo justifique, refutan durante el desarrollo de la historia estas caracterizaciones del inicio: Zora en un gesto increíblemente altruista acepta regalar las muestras obtenidas para el desarrollo democrático de la medicina, renunciando de ese modo al dinero que en toda la película se ha encargado de ponderar; Loomis acepta, prácticamente sin reparos, asistir al Sr. Krebs en una misión reprochable desde lo humano y desde lo científico. Finalmente, el novio de Teresa deviene una figura heroica, y modifica drásticamente su comportamiento en el grupo, mostrándose ahora solidario y colaborativo.
La narración manifiesta un destrato constante por las relaciones entre sus componentes (entre las líneas, los personajes), y el síntoma más acabado de dicho desinterés por lo orgánico lo encontramos en el motivo de inicio. Como en un deus ex machina perverso, todo el caos inicial surge por una fatalidad absurda, sin conexión con ningún elemento de la trama: uno de los cuidadores ha fallado en arrojar el envoltorio de una golosina, y el papelito pasa por una hendija y es succionado por el mecanismo que traba las puertas que contienen al temible D-Rex. Si se trata de una broma, no se entiende, pues no están presentes los indicadores reideros para poder hacer esa inferencia; y si no lo es, no puedo imaginar una causa más insípida, más torpe, artificial e inorgánica.
Título: Jurassic World: Renace.
Título original: Jurassic World Rebirth. Dirección: Gareth Edwards. Intérpretes: Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Rupert Friend, Manuel García-Rulfo, Luna Blaise, David Iacono, Audrina Miranda, Philippine Velge, Bechir Sylvain y Ed Skrein.
Género: Aventuras, Thriller, Acción, Fantástico.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 134 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: UIP.
Fecha de estreno: 03/07/2025.
Puntaje: 7 (siete)
