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lunes, 20 abril 2026
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La vieja guardia 2: Un desastre de película

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

Pasaron cinco años antes de que se haya estrenado la secuela de La Vieja Guardia; una película de acción sorprendentemente disfrutable y contundente, con una historia decente y una química cautivadora entre los actores. Además, fue una de las películas “originales” de Netflix más vistas de la historia, lo que hizo que el hype fuera en aumento y todos esperaran que el buen hacer de la producción seminal diera como resultado una apetecible continuación. Pues digámoslo desde buen principio: esta segunda entrega es muy frustrante, incluso con la incorporación de Uma Thurman como reclamo principal. Charlize Theron sigue esforzándose, sobre todo a la hora de brillar en las escenas de acción coreografiadas, pero no es suficiente para salvar una historia tan recargada como apresurada.

La segunda parte retoma el argumento justo donde la dejó la primera. Tras un largo descanso (y una historia bastante anodina), a los espectadores que no hayan visto el film inicial les recomendamos que tomen un curso de actualización, porque los personajes ya vienen presentados de fábrica. Eso sí, el grupo de inmortales incorpora un nuevo miembro: el mortal Copley. Liderados por Andy, el grupo continúa buscando misiones que les ayuden a mejorar el mundo. Sin embargo, no son los únicos inmortales. Al final de La Vieja Guardia, se revela que Quynh sigue viva. Es comprensible que no se haya levantado de la cama con buen pie. Sobre todo teniendo en cuenta que, en este caso, la cama es un ataúd cerrado en el fondo del océano.

La historia que salpimentaba la primera entrega era concisa, pero también muy efectiva y entretenida. Esta vez, se intenta profundizar en la mitología. Sin embargo, La Vieja Guardia 2 se excede en este aspecto, haciendo que la historia acabe siendo un desastre que no se sepa de donde agarrar. Se introducen cada vez más elementos, de forma tan abrupta que parece que te estén metiendo kilos de información innecesaria por un embudo, pero nada se explica con claridad, lo que da como resultado que a media película no te interese nada de lo que te están contando, y solo reces para que vuelvan las escenas de acción lo antes posible. Además, se introduce una especie de “leyenda” que a saber de dónde se la han sacado, porque resulta particularmente banal y mal concebida.

Y eso que la cosa comienza con fuerza, marcando un ritmo en progresiva desaceleración. Sin embargo, cuanto más se alarga el inicio, y los momentos de lucha y persecuciones se multiplican, nos empieza a acechar una idea inquietante: la acción es mucho menos contundente y vistosa que antes. Esto empeora aún más adelante, con algunos instantes pretendidamente espectaculares que rayan el “slow motion” en el peor de los sentidos, porque si al menos fuera para dramatizar algún momento intenso, enfatizar el cuerpo a cuerpo o crear un efecto visual impactante, pues estaría justificado; pero bien al contrario, lo único que incita esa lentitud exasperante es al bostezo, y si nos descuidamos, y está muy mal reconocerlo, incluso a echar una mínima cabezada.

Una buena oportunidad para añadir tensión a estas escenas hubiera sido aprovechar el hecho de que Andy ahora es mortal. Sin embargo, salvo algunas menciones verbales que nos lo va recordando, no hay evidencia de ello en la acción. Lo mismo ocurre con Uma Thurman como la villana Discord. A veces se desenvuelve de forma sorprendentemente buena en sus traicioneras acciones, pero es tan incomprensiblemente infrecuente que su aparición es prácticamente un cameo.

Vamos a salvar algo, que tampoco hay que recrearse en el mal ajeno: la química entre los miembros del grupo sigue siendo excepcionalmente buena. Luca Marinelli como Nicky y Marwan Kenzari como Joe, en particular, brillan en sus relaciones. También hay tomas y escenas que abordan con ingenio los recuerdos de Andy, recorriendo con fluidez diferentes épocas del pasado. Sin embargo, todo esto no compensa los inconvenientes, sobre todo si tenemos en cuenta el desaliñado trabajo de cámara. Victoria Mahoney, quien aunque ya había realizado un largometraje en 2011 se ha fogueado principalmente en productos televisivos, ha logrado aquí lo que parecía imposible, que su trabajo de dirección dificulte activamente la experiencia visual, como ocurre por ejemplo con esos zooms inexplicables que parecen más propios de la serie de The Office.

Es una pena que la secuela les haya salido tan aburrida y descuidada. Aun así, la calidad a veces brilla a través de la basura, o mejor dicho, del contenedor de Netflix. Entonces, La Vieja Guardia 2 muestra destellos de potencial. Desafortunadamente, el final de la película se ahoga en una decisión incomprensible, imprudente y floja. Quizás sea hora de que estos inmortales estiren la pata de una vez. Pero mucho nos tememos que nos van a martirizar con el cierre de la trilogía…

Título: La vieja guardia 2.
Título original: The Old Guard 2.
Dirección: Victoria Mahoney.
Intérpretes: Charlize Theron, KiKi Layne, Matthias Schoenaerts, Marwan Kenzari, Luca Marinelli, Veronica Ngô, Chiwetel Ejiofor, Henry Golding y Uma Thurman.
Género: Secuela, Acción, Aventuras, Fantasía.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 107 minutos.
Origen: EE.UU./ Italia.
Año de realización: 2025.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 02/07/2025.

Puntaje: 3 (tres)

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