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domingo, 7 diciembre 2025
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Retratos del Apocalipsis: El terror que nos toca de cerca

Por Juan Alfonso Samaja

*Se advierte al lector que la nota podría contener spoilers

La ciudad de Buenos Aires comienza a manifestar las primeras señales de un apocalipsis. Los cuatro relatos que componen esta narración van describiendo de modo creciente el avance del mal y la destrucción sobre el espacio urbano y sus habitantes.

Crítica

Aunque la película está presentada como un formato episódico de cuatro viñetas independientes, cada tramo puede considerarse un desarrollo particular del conflicto principal asociado con el apocalipsis, y la llegada de las fuerzas demoníacas que tomarán completamente la ciudad en el último episodio. Dicha articulación no se da únicamente en el crescendo narrativo y en su estética general, sino también en la presencia sucesiva del personaje de Pedro (encarnado por Demian Salomón) que primero aparece como un simple zombie contaminado por la mordida de un amigo, para reaparecer en el desenlace como la encarnación misma del mal.

Son cuatro las viñetas que componen esta narración, cada una ha sido escrita y dirigida por un autor individual, excepto la tercera que ha estado a cargo de los tres realizadores. A pesar de este formato de producción cabe destacar la organicidad que presenta el producto. Es verdad que las articulaciones narrativas son pocas, y predomina, más bien, una estética, un estilo narrativo y de producción que consolidan la unidad general a todo el relato. Pero a pesar de esa articulación mínima, se advierte una intención de grupo en la realización; un espíritu colectivo que parece haber pensado la propuesta aprovechando las singularidades de cada autor, sin menoscabar excesivamente la totalidad del producto.

a) Asesinato en la escena del crimen (Nic Loreti)

Es el primer relato, y narra el principio del apocalipsis que se irá desplegando en los 3 episodios siguientes. De hecho, la temática misma del apocalipsis está apenas sugerida hacia el final, cuya modulación hacia la temática zombie establece un nexo de articulación efectivo y de gran potencia climática.

El segmento relata una redada que realiza la oficial Muriel, encarnada por Paula Manzone, quien llega hasta la casa de un presunto maleante, entusiasmada por concretar una misión épica que le valdrá un deseado ascenso en la fuerza. Sin embargo, una vez dentro del inmueble descubre con gran frustración que todos los allí ya están muertos. Ante esa situación decide intentar una puesta en escena, simulando un enfrentamiento que no ha ocurrido, pero nada saldrá como ella espera.

La actuación de Manzone es verdaderamente destacable, y el recurso a un diálogo interno, y su discusión consigo misma se realiza en un emplazamiento enunciativo muy equilibrado, pues si bien produce ciertos momentos risibles, no obstante, éstos nunca rompen completamente el tono genérico principal.

b) Ratas (Fabián Forte)

El segundo episodio presenta la historia de la familia de Pedro durante la madrugada. Su suegra lo despierta, convencida de que ha visto una rata enorme en el patio, lindero con la cocina mientras buscaba a la gata. Pedro, de mala gana se despierta, pero no ve nada y pretende volver a dormir. Cuando regresa a la habitación, su pareja advierte que tiene una herida muy fea en una de sus piernas, con las marcas de una mordida. En ese momento regresa la hija de ambos, y allí se desata una tragedia.

A diferencia del episodio anterior, este segundo segmento presenta un tono predominantemente risible, apoyado en los diálogos, como cuando Pedro, quejándose de que es muy tarde y debe levantarse temprano, dice “mañana voy a estar hecho un zombie”, sin darse cuenta el carácter fatalmente premonitorio que tienen esas palabras; pero también en las actuaciones de Salomón y Rubinsztein. En el caso de esta última, alcanzando cierto tono grotesco. Todo este tono de comedia queda interrumpido con la llegada de la hija y la conversión definitiva de Pedro en un zombie; y la escena que produce semejante modulación narrativa es realmente impactante.

c) Rubí (Loreti, Forte, Castello)

El tercer relato presenta a Laura (Lorena Vega) y Sebastián (Ezequiel Rodriguez), una pareja que vive en una zona sitiada. Todo parece indicar que la contaminación de los zombies se ha extendido y sólo se puede sobrevivir resguardado en pequeños reductos. El realiza pequeñas excursiones hacia el exterior, mientras su mujer, con un embarazo bastante avanzado, hace una filmación donde relata a su hija Rubí los eventos que están viviendo actualmente. La tragedia se desencadena apenas la mujer ha dado a luz, pues el marido entra en un brote alienante que lo lleva a tomar una decisión desesperada.

Se trata de un relato profundamente claustrofóbico y perturbador, donde la ambientación y las actuaciones son verdaderamente notables.

Un comentario aparte merece la estrategia enunciativa que emplea este segmento. Todo lo que se ve está siendo visionado por la cámara encendida en el marco del relato que la madre hace para su hija a poco tiempo de nacer. Puesto que todo el relato está presentado de esa manera, el espectador queda obligado a preguntarse quién está encarnando la ocularización del relato.

d) El rey de los condenados (Luca Castello)

El último relato presenta la situación del apocalipsis a punto de concretarse. El personaje de Pedro del segundo segmento ha devorado a un niño pequeño, y el padre de este último ha conseguido atrapar al zombie, y mediante un ritual pretende usar el cuerpo de Pedro como canal para invocar a un demonio de mayor jerarquía para contactarse con ese hijo.

La anécdota que relata este episodio singular es, a mi gusto, la menos atractiva. En principio, de todos los episodios, es el único donde el conflicto o la situación trágica ha ocurrido en el pasado, y lo que se representa es la reacción posterior a ese acontecimiento; por otra parte, el ritual en sí mismo, que es lo que se tematiza en este segmento, tampoco ofrece a mi entender una situación dramática de fuste comparable a los 3 episodios anteriores.

Si los primeros 3 segmentos manifiestan un crescendo de la fuerza dramática bastante evidente, este último presenta una interrupción de ese movimiento ascendente, haciendo del desenlace general de la película una retirada en fade out.

La película es un excelente ejemplo de cómo un género puede servir de canal expresivo a las angustias contemporáneas de una comunidad. Cuando uno piensa en el cine de terror siempre es interesante preguntarse por los miedos que el género está poniendo en pantalla, cuáles son los terrores para esa sociedad que produce esos relatos. Si bien Retratos del Apocalipsis no hace explícitamente referencia a episodio alguno de la actualidad, creo que es palpable que la película, como el colectivo cultural que la ha realizado, expresa la angustia creciente de una fuerza destructiva que no parece mostrar signos de detención inminente. De las venas sangrantes de sus fotogramas parece aflorar el horror de una expansión de la violencia y de los procesos de descomposición social.

La producción ha sido galardonada con numerosos premios nacionales e internacionales: Premio a la mejor película en Medellin Horror Fest (Colombia); Premio Argentores al mejor guion de película nacional; Premio Fantlatam del Buenos Aires Rojo Sangre al mejor largometraje de la Región (Argentina).

Título: Retratos del Apocalipsis.
Dirección: Nicanor Loreti, Fabián Forte y Luca Castello.
Intérpretes: Paula Manzone, Demián Salomón, Lorena Vega, Ezequiel Rodríguez, Natalia Santiago, Paula Rubinsztein, Melisa Fernández y Rodrigo Raffeto. Género: Antología, Terror, Fantástico. Calificación: AM 16 años. Duración: 75 minutos. Origen: Argentina.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: 3C Films Group.
Fecha de estreno:  06/11/2025.

Puntaje: 9 (nueve)

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