El último gigante, esperado estreno de producción nacional, es el más reciente film dirigido y escrito por Marcos Carnevale, uno de nuestros más prolíficos cineastas.
Ambientada en el litoral argentino, con eje en las Cataratas del Iguazú, la película sigue a Boris (Matías Mayer), un guía turístico cuya rutina se ve alterada por la reaparición de un padre ausente (Oscar Martínez), con quien no ha tenido trato en casi tres décadas. En clave de comedia dramática, el film construye un relato centrado en la esquiva e inconclusa relación entre ambos personajes.

El entorno natural —tan magnífico como imponente—, alberga la crudeza de vínculos familiares rotos, funcionando como espejo emocional de los personajes. El deseo de reconocerse y las dudas sobre si reencontrarse o no se manifiestan a través de delicados asuntos pendientes, en la imperiosa necesidad de cerrar etapas. Carnevale, como es habitual, recurre a una narrativa que, a mitad de camino entre la sensibilidad y el humor, coloca a sendos personajes protagonistas en un incómodo cruce de caminos: un hijo se prepara para perder a su padre por segunda vez. Profundizar en lo dicho sería cruzar el umbral del spoiler.
El último gigante recurre a un entramado de analogías que enlazan la experiencia humana —sus decisiones, sus derivas— con la sabiduría instintiva de la naturaleza y el comportamiento animal; un procedimiento que por momentos alcanza potencia reveladora y, en otros, se vuelve más enfático que eficaz. La posibilidad de aprender de los propios errores, antes de que sea demasiado tarde, introduce una dimensión casi espiritual: esa crucial corazonada que confirma que aún es factible revisar el pasado. La pregunta se impone: treinta años después, ¿todavía se está a tiempo?
El director de películas como Elsa y Fred, Corazón de León, El fútbol o yo y Granizo navega sobre aguas tormentosas y aborda temáticas trascendentales. Los golpes físicos (y emocionales) no se hacen esperar. En un universo atravesado por el miedo, el dolor y la cobardía, pero también por las segundas oportunidades que ofrece la vida, las decisiones a tomar se multiplican y complejizan, alcanzando el debate ético. Las voces femeninas que intervienen en el relato (en los personajes interpretados por dos fantásticas Inés Estévez y Silvia Kutika) otorgan suficientes matices a un drama humano sazonado con pinceladas de comedia.

Bajo la estructura vincular propuesta, los gestos que perduran en la memoria delinean una experiencia donde la vejez —tradicionalmente denostada— se convierte en territorio de revisión, abriendo la puerta al perdón y a una segunda oportunidad, incluso en los márgenes de la vida, e, incluso, más allá de ella. El siempre brillante Martínez –quien retorna a las órdenes de Carnevale una década después de Inseparables-, constituye, en tal sentido, el eje del relato: compone aquí un personaje moralmente indefendible, exponiendo sin tapujos las auténticas motivaciones de cara a un confrontamiento repleto de rispideces. Además, el elenco se nutre con las participaciones de Luis Luque —en su gran y esperado regreso al cine—, Johanna Francella y Alexia Moyano.
Disponible en la plataforma Netflix desde el pasado 1 de abril —al igual que su anterior film, Corazón Delator, estrenado en la misma vía—, El último gigante reafirma una poética que lleva marca de autor: aunque suene a lugar común, somos las decisiones que tomamos. Incluso cuando abruptas consecuencias parecen imponerse como cierre de una historia que, en verdad, aún estaba a tiempo de reescribirse.
Título: El último gigante.
Dirección: Marcos Carnevale.
Intérpretes: Oscar Martínez, Matías Mayer, Inés Estévez, Silvia Kutika, Johanna “Yoyi” Francella, Alexia Moyano y Luis Luque.
Género: Drama.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 102 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Maco Cine.
Estreno en salas limitadas: 26/03/2026.
Lanzamiento en Netflix: 01/04/2026.
Puntaje: 6 (seis)
