Por Pablo E. Arahuete

Con la guerra de Secesión como marco y un enfoque parcial que demoniza a los malvados del Norte y resalta el heroísmo sureño sin demasiados planteos morales, en Regreso a Cold Mountain la premisa parece reducirse a la fórmula de la historia de amor que lo supera todo. Anthony Minghella se toma más de dos horas para construir un film épico al estilo Lo que el viento se llevó pero sin la química que tenía por ese entonces la pareja protagónica.

Regreso a Cold Mountain: Barro y estrellas 3Nicole Kidman compone un personaje que intenta hacer creíble su pasión con Jude Law, que ya en el comienzo arrastra la falta de perspectiva desde el guión. Pero claro, se trata de una superproducción con tufillo a “apostemos cuántas nominaciones al Oscar me llevo” (hoy ya sabemos que un inmerecido Oscar a Renée Zellweger como actriz de reparto, para el resto de los rubros no figuró) y entonces apelemos a un reparto de lujo para insignificantes roles, a estilizadas secuencias que retraten el horror de la guerra, todo eso para sostener una historia de amor pacata y sin vuelo. La trama se desarrolla en un montaje paralelo que entrelaza la historia de Kidman con Law; aquella, luego de quedarse sola en la granja tras la muerte de su padre debe sobrevivir a las penurias de la guerra que en el frente viene diezmando los ejércitos sureños. Sin muchas esperanzas de volver a encontrarse con su amor, que marchó con las tropas del Sur a pelear, Kidman contrata a Zellweger, una mujer brutona y con atributos masculinos para levantar la cosecha. Sin embargo, en Cold Mountain las autoridades comenzaron a perseguir a los desertores y la sospecha recae sobre la dulce Nicole.


Por otro lado, el heroico Jude luego de quedar herido decide resgresar a su natal pueblo, pero en el camino se entera que a los traidores se los ajusticia sin vueltas. Durante su retorno, se verá enredado en una serie de situaciones donde su temple, nobleza y fidelidad serán puestas a prueba. El grado de maniqueísmo y estereotipo en los personajes se soporta con un reparto de personajes secundarios notables como Giovani Ribisi, Natalie Portman y Phillip Seymour Hoffman.

El resto resulta insípido y abunda en gestos grandilocuentes de un Minghella redundante, que Regreso a Cold Mountain: Barro y estrellas 4se toma unas licencias sobre sus personajes de poca factura. Resulta tan transparente el cuidado sobre sus estrellas que la supuesta demacrada y famélica Nicole Kidman luce un rozagante semblante y una pancita que precisamente no resalta la carencia de alimentos. Aspecto tan inverosímil como presentar a un grupejo de sureños anti-esclavistas cuando los hechos históricos demostraron que los estados del sur apoyaban la esclavitud porque era el motor de su producción algodonera.

Lo único rescatable del film lo constituye su reconstrucción de época y algunas escenas de hondo dramatismo. Un intento fallido por recuperar la épica norteamericana en un film salpicado por el barro de la moralina (preste atención al final con las ovejitas) y al que le sobran minutos y estrellas.

Regreso a Cold Mountain: Barro y estrellas 1Título: Regreso a Cold Mountain.
Título Original: Cold Mountain.
Dirección: Anthony Minghella.
Intérpretes: Jude Law, Nicole Kidman, Renée Zellweger, Brendan Gleeson, Ray Winstone, Donald Sutherland, Natalie Portman, Philip Seymour Hoffman.
Género: Drama de época, Bélica.
Clasificación: Apta mayores de 13 años.
Duración: 155 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2003.
Distribuidora: Buena Vista.
Fecha de Estreno: 11/03/2004.

Puntaje: 4 (cuatro)

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