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jueves, 30 abril 2026
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La leyenda de Ochi: La promesa de una fábula mal contada

Por Iara Reboredo

La leyenda de Ochi, ópera prima del director Isaiah Saxon, llega con matices al panorama del cine familiar. Distribuida internacionalmente por A24, una productora que desde ya genera ciertas expectativas estéticas y narrativas, esta película propone una experiencia inmersiva y sensorial que, si bien recupera elementos del cine de los años 80, también se esfuerza por desmarcarse de los lugares comunes del género.

La historia se sitúa en una isla ficticia del Mar Negro, una tierra rural y aislada en la que reina el temor hacia unas criaturas llamadas Ochi: seres muy parecidos a primates, aunque a mi me recordaron mucho a los mundialmente reconocidos Gremlins. En este contexto vive Yuri (interpretada por Helena Zengel, recordada por News of the World), una adolescente criada bajo normas y prejuicios. Cuando Yuri encuentra a un bebé Ochi herido y abandonado, su mundo da un giro. Yuri decide cuidar a la criatura y emprender una travesía para devolverlo con su familia.

Lo que podría haber sido una historia bien formulada con hilos sueltos se transforma, al menos en parte, en una propuesta más contemplativa, gracias a las decisiones formales de Saxon. La película evita el ritmo vertiginoso y la acumulación de gags que a mi parecer suelen aparecer bastante en el cine más virado a lo infantil. Este detalle resulta en una narrativa más pausada y cargada de silencios, donde la imagen tiene un rol protagónico.

No puedo negar que lo estético es uno de los puntos fuertes de la película, aspecto que ya se me hace costumbre halagar dentro de las producciones de A24. Los paisajes rumanos se convierten en escenarios mágicos, con bosques neblinosos y montañas que parecen suspendidas en el tiempo. La fotografía, que ronda entre tonos saturados y contrastes marcados, refuerza esa sensación de fábula atemporal. Todo está dispuesto para que el espectador sienta otro mundo, donde lo ancestral y lo fantástico conviven con naturalidad.

A pesar de su visual cautivante, la película tropieza con varios problemas de guion. La historia, aunque clara en sus intenciones, resulta excesivamente lineal y un poco predecible. Desde los primeros minutos se intuye cómo se desarrollará la relación entre Yuri y el Ochi, y hacia dónde se dirige la aventura que plantean. A esto se suma una tendencia a la sobreexplicación: varios momentos que podrían haber confiado en la fuerza de la imagen son interrumpidos por diálogos innecesarios, no diría confusos, sino forzados y expositivos, lo que rompe el encanto de la narración.

El elenco, que incluye a figuras como Willem Dafoe y Emily Watson, aporta gran solidez actoral, aunque sus personajes parecen estar al servicio de un discurso más que de una acción dramática orgánica. Dafoe interpreta al padre de Yuri, un personaje rígido y tradicionalista, mientras que Watson aparece como una figura enigmática con un pasado oculto cuyo arco narrativo nunca termina de desarrollarse con profundidad. Ambos quedan atrapados en escenas que repiten ideas ya sugeridas por la puesta en escena, debilitando el impacto emocional.

Otro elemento disonante es la música, que, en lugar de acompañar, muchas veces irrumpe con una fuerza que desentona con el tono íntimo de la historia. Este exceso, sumado a la verborragia de algunos diálogos, atenta contra lo que la película parece buscar en su esencia: una conexión sensible, natural, como la que se establece entre la joven protagonista y su compañero de viaje.

Pese a sus tropiezos, La leyenda de Ochi logra transmitir un mensaje relevante: la posibilidad de mirar con nuevos ojos aquello a lo que tememos, y de cuestionar las narrativas impuestas por la tradición o la ignorancia. La película se esfuerza en hablarle tanto al público infantil como a los adultos, recurso que muchas veces se usa en este tipo género. Esto logra recuperar un poco el espíritu de aventura reflexiva que alguna vez supo conquistar el cine.

La leyenda de Ochi es una obra ambiciosa desde lo visual y lo simbólico. Logra construir un universo fascinante, lleno de detalles y atmósferas sugerentes, que invita a la contemplación. Su protagonista sostiene la película con carisma y sinceridad, y la criatura que acompaña su viaje está diseñada con sensibilidad y expresividad para poder complementarla. Sin embargo, las fallas estructurales del guion, como la sobrecarga discursiva y su tono que, por momentos, es demasiado solemne impiden que la experiencia sea completamente satisfactoria. Es una película con alma y con buenas intenciones, que apuesta por una forma de narrar casi extinta en el cine para toda la familia. Deja una impresión duradera, sobre todo por la belleza de su mundo y la simpleza honesta de su premisa.

Título: La leyenda de Ochi.
Título original: The Legend of Ochi.
Dirección: Isaiah Saxon.
Intérpretes: Helena Zengel, Finn Wolfhard, Emily Watson, Willem Dafoe, Razvan Stoica, Carol Bors, David Andrei Baltatu y Andrei Anghel.
Género: Aventuras, Fantástico.
Calificación: ATP con leyenda.
Duración: 95 minutos.
Origen: EE.UU./ Finlandia/ Reino Unido.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: BF+Paris Films.
Fecha de estreno: 15/05/2025.

Puntaje: 6 (seis)

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