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jueves, 30 abril 2026
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La vida de Chuck: La migraña del fin del mundo

Por Juan Alfonso Samaja

*Se advierte al lector que la crítica contiene spoilers

Un día, como cualquier otro, empiezan a desmoronarse las comunicaciones en un mundo sacudido por terremotos y otros desastres asociados al cambio climático. En medio del desconcierto y una resignación generalizada, un profesor de Literatura llamado Marty advierte la repentina aparición de unos extraños afiches que agradecen a un tal Chuck Krantz.

Crítica

La película es una adaptación de la novela homónima de Stephen King publicada, junto a otras 3 novelas cortas, en el libro If It Bleeds.

Del mismo modo que en su versión literaria, el relato está organizado en tres actos, expuestos en una cronología inversa. En el Acto tercero titulado “Gracias, Chuck” se introduce el conflicto principal de la historia: el desmoronamiento del mundo conocido, así como al protagonista de la película: Chuck, cuya biografía será representada en los dos actos restantes. El Acto segundo, titulado “Artistas callejeros por siempre”, narra el momento en el que Chuck, al sentir el pulso del ritmo de una baterista callejera, de repente decide improvisar unos pasos de danza en medio de la calle; la danza lo vuelve a conectar a una identidad vital que había quedado adormecida cuando decidió dejar de vivir plenamente. Paradójicamente, el momento vital de la danza callejera es también tiempo el primer anuncio de su muerte temprana, y del primer síntoma de su declive gradual pero inexorable que lo llevará a la muerte. Finalmente, la narración concluye con el Acto primero, que lleva por nombre: “Yo contengo multitudes”. Aquí se expone la infancia del protagonista, desde el momento trágico en que pierde a sus padres en un accidente fatal, el momento en que descubre la danza, la muerte de sus abuelos, y el momento crucial en que descubre el secreto que se esconde en el misterioso altillo de la casa victoriana donde ha pasado toda su infancia.

Todos estos segmentos están articulados, narrativamente, por la presencia de Chuck, y, enunciativamente, por la presencia de un narrador que irá comentando y complementando con información clave el acontecimiento principal. Puesto que las causas del apocalipsis en el tercer acto se revelan en los dos segmentos restantes, puede considerarse la totalidad del relato como la exposición de un mismo acontecimiento expresado dos veces: en la modalidad literal de los actos segundo y primero, y en la versión alegórica del tercer acto.

El asunto que muestra el acto tercero es una crisis que, al principio, se manifiesta como una interrupción misteriosa de las comunicaciones, pero luego deviene en desastres naturales que se extiende a desastres climáticos de escala mundial. En medio de esta desazón generalizada, Marty intentará reencontrarse con un viejo amor para pasar sus últimos instantes.

Este primer segmento constituye lo más interesante y original de la propuesta por 3 motivos: 1) el tono de enunciación enigmático y desconcertante en que se desenvuelve la crisis, 2) el enfoque sobre el apocalipsis y el modo de narrarlo, 3) el valor mismo de la alegoría.

El tono y el modo de enunciación

El contrapunto entre la exposición de la crisis y la presencia ominosa, creciente y ubicua, de anuncios que agradecen a un ignoto Chuck por “39 maravillosos años” desde el momento del declive del mundo, constituye, sin lugar a duda, una pieza clave que lentamente consigue desplazar el centro de gravedad narrativo del principio. El clímax de este recurso lo vemos en la última secuencia, cuando en la noche total y absoluta se encienden todas las pantallas de televisión con el anuncio de agradecimiento a Chuck, unos segundos previos al estallido del universo.

Otro recurso realmente interesante en este mismo eje es el tratamiento narrativo de la temporalidad; desde el momento en que se revela la interrupción de las comunicaciones, debido a la caída de Internet, la secuencia temporal queda enrarecida por la enunciación, resultando difícil establecer una periodicidad y duración estricta de los eventos. Como sucede con todo este primer segmento, esta decisión también se comprende cuando se articula con la vida y muerte de Chuck.

El enfoque sobre el apocalipsis y el modo de narrarlo

El argumento, en lugar de dar lugar a una serie de secuencias de acción heroicas con el propósito de resolver la situación, expone el modo en que el sinsentido va invadiéndolo todo ante el fin inminente que se avecina, y los intentos de unos pocos de reencontrar esa humanidad aun latente. Este carácter menos pragmático, mayormente reflexivo y emocional, constituye, sin lugar a dudas, lo más original de la propuesta. Es verdad que hay un antecedente de esto último en la película Buscando a un amigo para el fin del mundo (Lorene Scafaria, 2012), pero en La Vida de Chuck encontramos un énfasis en el sentimiento derrotista, no sólo a nivel de un individuo, sino de todo el colectivo social.

El valor de la alegoría

El declive gradual e inexorable del universo como una metáfora de la decadencia mental y física del sujeto que contiene y aloja al universo y sus multitudes es realmente una idea afortunada. Idea que se materializa en la caída de las comunicaciones que expresan la incapacidad de establecer o reconocer vínculos o traer a la memoria recuerdos, etc. Como en un terreno onírico, el universo poético es un collage de condensaciones y desplazamientos de eventos reales de la biografía del protagonista, proyectados en este segmento como un mundo autónomo, que se desmorona cuando su demiurgo deja de poder pensarlo.

Por todas estas características mencionadas, es de lamentarse que este primer segmento no se haya beneficiado de un desarrollo y extensión equivalentes a los que exponen la biografía de Chuck.

Pienso que se podría haber instrumentado una estrategia enunciativa autónoma respecto de la versión literaria, por ejemplo, exponiendo los 3 actos en simultáneo, como en un montaje paralelo, dejando de lado la secuencialidad que propone el material de origen. Ello hubiera permitido, no sólo una enunciación más articulada, orgánica y propiamente cinematográfica entre los segmentos; habría ofrecido también un mayor espacio dramático para la expansión de las situaciones dramáticas que se presentan en el primero, y hubiese evitado o al menos aligerado, además el tono cursi y meloso en exceso del desenlace de la película.

Título: La vida de Chuck.
Título original: Life of Chuck.
Dirección: Mike Flanagan.
Intérpretes: Tom Hiddleston, Chiwetel Ejiofor, Karen Gillan, Jacob Tremblay, Mark Hamill, Mia Sara, Benjamin Pajak, Carl Lumbly, Q’orianka Kilcher, Harvey Guillen y David Dastmalchian.
Género: Basado en libro, Drama, Fantasía, Ciencia ficción.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 111 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 21/08/2025.

Puntaje: 9 (nueve)

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