back to top
sábado, 11 abril 2026
InicioCríticaCaminos del crimen: Una miríada de senderos inconducentes

Caminos del crimen: Una miríada de senderos inconducentes

Por Juan Alfonso Samaja

*Se advierte al lector que la crítica podría contener spoilers

A lo largo de la calle 101 se han estado cometiendo una serie de robos de alta gama que presentan un mismo patrón tanto en el modus operandi como en la psicología del asaltante. El teniente Lou está cada vez más cerca de resolver el caso, pero problemas internos con la comisaria obstaculizan la investigación.

Crítica

El relato pretende articular tres historias: la peripecia delictiva de Davis (Chris Hemsworth), la investigación policial del teniente Lou (Mark Ruffalo), y la situación laboral de Sharon (Halle Berry), una mujer de mediana edad que trabaja en una empresa aseguradora y decide vender información a Davis, al descubrir que los socios de la corporación la han estado engañando respecto de su posibilidad de ascenso.

La película tiene un muy buen inicio, con una secuencia de acción donde vemos desplegar a Davis su modus operandi. Pero, lamentablemente, todo lo que sigue a continuación va en contra de esa primera expectativa, manifestándose un conjunto de inconsistencias narrativas incomprensibles, y un desbalance estructural de los elementos narrativos.

Por un lado, la historia ha sido incapaz de asimilar orgánicamente los tres núcleos de un modo equilibrado; aunque el argumento va ofreciendo elementos de caracterización del teniente Lou y de Sharon que justificarían un mayor peso dramático, sus participaciones terminan quedando finalmente muy desdibujadas.

La trama asociada al teniente Lou presenta dos elementos que se presentan como conflicto interno del personaje: por un lado, un matrimonio en crisis; por otro, una relación conflictiva con compañeros de trabajo y con su jefe. Estos elementos por sí mismos habrían sido buenos movilizadores de la trama de conjunto, sin embargo, ninguno de ellos es objeto de un desarrollo mínimo, quedando limitados a una presentación. La situación con su esposa directamente desaparece de la narración, y ya no volvemos a saber de ella; y en cuanto al problema con su ámbito laboral, si bien se despliegan la exposición un poco más (modulando el tema desde una mera burocracia, a asuntos lisa y llanamente vinculada a la corrupción interna) tampoco alcanza un desarrollo suficiente, y a la mitad de la película, lisa y llanamente el problema deja de ser un obstáculo para la investigación de Lou, como si sus decisiones se tomaran en el vacío. Y más allá de la falta de presencia dramática interna, tampoco estos componentes permiten dar sentido a la obsesión singular que tiene Lou por estos robos y por el ladrón que los lleva a cabo.

En el caso de Sharon, su desdibujamiento deja una huella más severa en la narración de conjunto, pues todo el escenario dramático que se había delimitado en la primera sección llevaban evidentemente hacia una transformación del carácter y el ingreso a una vida delictiva, pero aportaba, además, un elemento nuevo en cuando al despliegue del robo por parte de Davis, que ahora debía incluir a una “nueva socia” en la aventura delictiva. Una vez truncada su participación en el robo de las joyas, y ya no participando tampoco en la peripecia para evitarlo, no sólo el personaje de Shanon pierde todo sustento, sino que priva al acontecimiento de una dimensión dramática promisoria.

Tampoco el personaje de Davis presenta un desarrollo acorde a la preponderancia que pretende tener; ni sus rasgos obsesivos, su modo sistemático de trabajo, o su código de honor son suficientemente aclarados en la trama, y los únicos dos personajes que se asocian con su lado emocional (una figura materna, y otra mujer con la cual inicia un romance), aparecen tan accidentalmente en el medio del acontecimiento, que no alcanzan nunca a integrarse a la totalidad de un modo aceptable. Incluso en lo que hace a la trama delictiva hay lagunas de información y decisiones inexplicables: el personaje interpretado por Nick Nolte ha sido completamente desaprovechado; no sólo no hay ningún desarrollo de su carácter, ni una mínima referencia a la relación con Davis, sino que en la segunda mitad de la película es narrativamente desplazado por un mercenario, cuyo carácter carece absolutamente de una mínima complejidad psicológica. Aislado el protagonista de este modo (no sólo de las historias paralelas asociadas a los otros personajes, sino también de sus propios elementos emocionales), éste no llega con su historia llenar las tensiones y ofrecer el interés suficiente por el acontecimiento, sobre todo debido a la falta absoluta de carisma que presenta el protagonista a la hora de encarnar a este personaje.

El otro gran inconveniente son las inconsistencias narrativas en el nivel de los personajes y en el nivel de la estructura, sobre todo hacia la segunda parte de la película, donde aparecen decisiones y resoluciones inorgánicas respecto de las caracterizaciones de la primera mitad.

Título: Caminos del crimen.
Título original: Crime 101.
Dirección: Bart Layton.
Intérpretes: Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Halle Berry, Monica Barbaro, Jennifer Jason Leigh, Nick Nolte, Tate Donovan, Babak Tafti.
Género: Basado en novela, Crimen, Thriller.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 140 minutos.
Origen: EE.UU./ Reino Unido.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: UIP.
Fecha de estreno: 12/02/2026.

Puntaje: 4 (cuatro)

NOTAS RELACIONADAS

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

El drama: El peso de la verdad

Portobello: El caso Tortora