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miércoles, 29 abril 2026
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Luis Puenzo: Adiós al hombre que puso al cine argentino en su merecido lugar

Por Torres-Remírez, corresponsal de Nueva Tribuna España

Cuando Norma Aleandro leyó junto a Jack Valentí el título La historia oficial en la ceremonia de los Oscar de 1986, no solo fue un momento histórico para el cine argentino, era un reconocimiento a todo un pueblo por el sufrimiento de años bajo distintas dictaduras, desapariciones bajo órdenes del estado y la destrucción, no sólo de la economía y las instituciones gubernamentales, sino también de los sueños y esperanzas de la gente de a pie. Luis Puenzo había hecho historia y justicia con solo una película, pero una gran película. Cuarenta años (y un mes) después de ese momento, Luis Puenzo se ha ido.

El cine argentino aún estaba digiriendo el fallecimiento de Luis Brandoni cuando se enteró de la muerte de Luis Puenzo. Una triste semana para el cine en general y para el argentino en especial.

Luis Puenzo pasó a la historia grande del cine argentino al ganar el primer Oscar en 1986.

Mientras Brandoni había participado en más de un centenar de películas, el director Luis Puenzo solo sacó adelante seis proyectos. Dejando de lado sus dos primeras películas, que son una cinta infantil (Luces de mis zapatos, 1973) y un proyecto de tres historias contadas por otros tantos directores (Las sorpresas, 1975), descubrimos a un director maduro y sobrio con la anteriormente mencionada La historia oficial (1985). Diez años había tardado en volver a ponerse detrás de las cámaras Luis Puenzo, pero esta espera mereció la pena. No era la primera película que en Argentina se rodaba sobre la dictadura militar. Directores como Eduardo Calcagno con Los enemigos (1983), o Rafael Filippelli y Emilio Alfaro con Hay unos tipos abajo (1985) habían acercado al público los problemas que se habían vivido durante muchos años. Sin embargo, estas aproximaciones se alejaban de la gente de la calle, del pueblo en general, ya que hablaban de periodistas, personajes excéntricos o militares. El acierto de La historia oficial fue acercar el protagonismo a una persona normal, una profesora de historia (por ejemplo), evocando de esa manera una cercanía y conectando con todos los argentinos. Más aún, haciendo participe de esta historia a todos los espectadores, porque igual de ciega estaba buena parte de la población argentina ante las barbaridades de la dictadura, así como también el resto del mundo. La película funciona exactamente igual ahora que en su estreno pues, aunque en Argentina ya no haya una dictadura, ¿de cuántas injusticias no queremos ser conscientes?

Las leyendas de Hollywood Gregory Peck y Jane Fonda en Gringo viejo (1989). Pese a un buen nivel artístico la película fracasó en lo comercial.

El siguiente proyecto del director fue tan sorprendente como llamativo: Gringo Viejo (1989), una especie de western crepuscular con un Gregory Peck en una de sus últimas apariciones en la gran pantalla. Mejor dicho, su última aparición en una película que mereciera la pena -más allá del homenaje que Scorsese le realiza en Cabo de miedo (1991)-. Esta historia de amor ambientada en la revolución mexicana, en un momento donde el género de vaqueros ya estaba de capa caída, aún faltaba un año para la llegada de Danza con lobos (1990), no fue bien recibida ni por crítica ni por el público. Gregory Peck achacaba este fracaso a que en la película salía con bigote, y es cierto que en las tres películas que sale con bigote, la anteriormente mencionada y Los niños del Brasil (1978) junto con Fiebre de sangre (1950) fueron un fracaso de taquilla. Aunque aquí la razón es el desapego de la audiencia de la época hacia este género. Si le dan una oportunidad a Gringo Viejo verán una película con encanto.

El irascible William Hurt (izquierda) en La peste (1992). En una célebre, por lo ácida. entrevista con Lanata el actor defenestró a Puenzo: “Mi perro es más inteligente”.

La peste, película de 1992 intentaba una labor imposible, adaptar la novela homónima de Albert Camus. Puenzo hizo lo que pudo, tanto en el guion como en la dirección. El reparto también fue de estrellas como en su anterior proyecto, aquí nos encontramos a William Hurt, Raul Julia y el también fallecido este 2026, Robert Duvall. La cinta es interesante, pero adaptar una novela tan difícil tiene sus riesgos, y eso significa que no pudo hacer un largometraje perfecto. En nuestros días, este proyecto sería una miniserie, y quizás sea ese formato lo que le faltó.

La última película de Luis Puenzo fue La puta y la ballena (2004) que dividió aguas y le fue mal en taquilla.

Por último, en el 2004, junto a una magnifica Aitana Sánchez Gijón y en el guion Ángeles González Sine (ministra de cultura en España durante tres años), nos dio La puta y la ballena; una cinta que no es para todos los públicos, pero lo bueno es que no deja indiferente. U odias o amas esta película y ¿no es eso lo que se busca con el arte? ¿Generar emociones?

Luis Puenzo se ha ido. Nos ha dejado menos material para recordarle que lo que nos legó su compatriota Luis Brandoni, pero aun así pasaremos buenos ratos recordando y revisitando su ecléctica filmografía.

Gentileza: Nueva Tribuna España.

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