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jueves, 29 octubre 2026
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La cena: Una victoria servida en bandeja

Por Iara Reboredo

En La cena, Manuel Gómez Pereira construye una comedia ambientada en la España franquista a partir de una situación tan absurda como inquietante: mientras el régimen celebra su victoria, un grupo de presos debe preparar un banquete para Francisco Franco, y así la contradicción está servida desde el comienzo. Acá, el menú importa menos que quién se sienta a comer y quién está obligado a servir, los vencidos tienen que alimentar a los vencedores, poner su talento al servicio de quienes los encarcelan y procurar que todo salga a la perfección. La cocina se convierte en un escenario donde las diferencias de poder quedan expuestas incluso antes de que llegue el primer plato.

La película encuentra en esa premisa una oportunidad para ridiculizar las pretensiones de grandeza del régimen. La obsesión por el protocolo, la apariencia y la organización del evento contrasta con la violencia que sostiene ese mundo. Todo debe funcionar, cada detalle debe estar bajo control y nadie puede arruinar la celebración. Sin embargo, detrás de esa fachada hay personas que no están allí por voluntad propia y que tienen motivos para desconfiar de quienes les dan órdenes. El banquete adquiere entonces un sentido que va más allá de la anécdota histórica: representa la necesidad del poder de construir una imagen de normalidad, incluso cuando esa normalidad se sostiene sobre la represión.

El humor es el tono que pone en evidencia esa contradicción, aunque también es el aspecto más irregular de la propuesta. Hay algo peculiar en observar cómo los personajes intentan mantener las formas mientras todo a su alrededor revela la fragilidad de ese orden. El absurdo surge precisamente de la obligación de comportarse en una situación profundamente injusta, pero la película no siempre confía en esa idea y, por momentos, recurre a situaciones demasiado evidentes, como si necesitara subrayar lo que la propia idea ya expresa. La sátira pierde fuerza cuando deja de apoyarse en las contradicciones de los personajes y se conforma con buscar el efecto cómico inmediato.

En medio de esa dinámica, el vínculo entre el teniente Medina, interpretado por Mario Casas, y Genaro, encarnado por Alberto San Juan, concentra buena parte del conflicto. Ambos ocupan posiciones diferentes dentro de una estructura que no les permite actuar con la misma libertad. Uno debe garantizar que la orden se cumpla; el otro tiene que encontrar la manera de hacerlo sin perder por completo el control sobre su propia situación. La cocina funciona como un espacio de negociación permanente, donde las palabras, los silencios y las pequeñas decisiones pueden tener consecuencias. Aun así, algunos personajes quedan demasiado atados a su función dentro del relato y no alcanzan a desarrollar toda la complejidad que el contexto podría ofrecerles.

Lo más interesante de La cena es también lo que termina quedando a medio camino. La película plantea una situación capaz de combinar comedia, política y hasta drama, pero no siempre consigue que esos elementos convivan con la misma intensidad. El humor puede ser una forma de desarmar la autoridad y exponer sus absurdos, aunque también corre el riesgo de suavizar lo que pretende cuestionar. Encuentra momentos de eficacia, pero no profundiza de manera constante en el costo humano de la situación ni en las distintas formas de resistencia que podrían surgir de ella.

La cena es una película que tiene claro dónde buscar su fuerza, pero no siempre cómo sostenerla. La idea de obligar a los vencidos a preparar la celebración de sus vencedores contiene una ironía poderosa, y el escenario elegido permite convertir los gestos cotidianos en pequeñas disputas por el control. Sin embargo, entre la comedia y el trasfondo histórico, La cena no termina de encontrar un equilibrio que le permita explotar todas las posibilidades de su premisa. Su propuesta deja momentos interesantes y una lectura reconocible sobre las apariencias del poder, aunque la ejecución no alcanza la contundencia que prometía. Porque, en definitiva, el problema no es quién prepara el banquete, sino quién tiene el privilegio de decidir cómo se celebra la victoria.

Título: La cena.
Título internacional: The Dinner.
Dirección: Manuel Gómez Pereira.
Intérpretes: Mario Casas, Alberto San Juan, Asier Etxeandia, Nora Hernández, Elvira Mínguez, Óscar Lasarte, Martín Páez, Toni Agustí, Ferran Gadea, Eleazar Ortiz y Xavi Francés.
Género: Comedia negra, Drama, Histórico.
Calificación: R- 13 años.
Duración: 106 minutos.
Origen: España/ Francia.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Mirada Distribution.
Fecha de estreno: 29/10/2026.

Puntaje: 7 (siete)

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