Juan Blanco

Cuando a uno se lo somete a un truco de magia, es casi imposible que no le pique ese bichito boicoteador que pretende poner en evidencia la trampa por orgullo puro. La magia no existe, en efecto sólo los artilugios que nos darían tal ilusión. Por ello, ante esa creencia pasada de obvia pareciera sentirse cierta ofensa tras el engaño. ¿Cómo un truco infame podría osar hacerme creer a mí… un tipo inteligente… que la magia existe? Entonces uno se aventura al descubrimiento del recurso barato, para así poder volver a sentirse el amo del universo, como lo era antes del ilusionismo. Pero lo que la gente no suele entender al respecto es que a los trucos de magia hay que disfrutarlos con ingenuidad, y no tratar de desentrañarlos para alimentar al cerebrito vanidoso que nos reina. Entonces, sólo entonces, será posible que creamos en la magia, y que después la misma exista.

Con las películas sobre estafadores pasa más o menos lo mismo. Siempre se sabe que hay un gato encerrado en algún lado esperando el momento oportuno para descubrirse. Y nosotros siempre lo buscamos tratando de cantarle el “piedra libre”, antes de quedar en ridículo una vez que ese miserable nos haya ganado de mano. Lo buscamos porque este tipo de películas, erróneamente, gusta de anticipárnoslo; y lo curioso es que al día de la fecha llegamos a un punto en el que no nos interesa tanto buscarlo, y no porque nos hayamos dispuesto a creer en lo improbable, sino porque nos aburrimos. Siempre es más de lo mismo. Por eso, hoy una relevante e inteligente película sobre trampas y estafadores ya no será la que consiga ocultarnos al minino hasta los últimos fotogramas tras habernos propuesto buscarlo. Lo será aquella capaz de persuadirnos de que directamente no existe tal gato, por más que esto sea falso.


Los Tramposos, la última propuesta del eficiente mercenario de estudios Ridley Scott, logra justo eso… y algunos ilusionismos más. Y lo hace gracias a una –maliciosa- intención de trascender la trampa, procurando alcanzar un nivel dramático capaz de hacerle mucha más justicia a los personajes que usualmente involucran tales engaños, y además asegurando al espectador una anécdota con carnadura emocional por sobre el artificio del engaño. En este caso, se trata de un estafador con un trastorno obsesivo compulsivo (un Nicolas Cage tic-oso con un dejo de los gemelos Kaufman), a quien el mundo se le da vuelta cuando conoce por primera vez a su hija de 14 años (Alison Lohman). En ese entonces este personaje (porque lo es con todas las letras) se verá forzado a reformularse su trabajo, torciendo algunos códigos con su socio (Sam Rockwell, bien como de costumbre), pero por sobre todas las cosas se verá incitado a cambiar como persona; a ser padre y a sanarse clínicamente. Este dramático punto redentor es el fuerte de Los Tramposos; el núcleo de su capacidad persuasiva.

La relación entre Nicolas Cage y Alison Lohman va más allá del cariño de un padre hacia su hija; es otra cosa difícil de describir, y lograda gracias a dos laburos pasados de impecables. Los Tramposos destila ternura a través de la mirada expresiva de Cage en constante conexión con el rostro dulce de Lohman, siempre recíproco. A su vez, Cage también se procura un feedback cómplice divertidísimo con Rockwell; un tipo que si sabe hacer algo es caer simpático. Ridley Scott pareciera haber creado una triangulación perfecta, disputada con precisión entre lo profesional y lo personal, entre el drama y el humor. Y lo es, consolidando por lejos una de las mejores y más ambiguas películas sobre el género de los últimos años.

Pero a pesar de todo, es inevitable atender al detalle obligado del gato encerrado. En efecto, hay gato; después de todo Los Tramposos es una película de oficio. Pero tratar de descubrirlo será quitarse la opción divina de dejarse llevar por un relato hipnótico. No sé si mágico, ya que a Scott la magia se le agotó hace un buen tiempo, pero de seguro devoto de un sentimiento muy cálido, a pesar de la tomada de pelo…

Título: Los Tramposos.
Título Original: Matchstick Men.
Dirección: Ridley Scott.
Intérpretes: Nicolas Cage, Sam Rockwell, Alison Lohman, Bruce McGill, Bruce Altman, Melora Walters, Jenny O’Hara, Steve Eastin, Sheila Kelley y Tim Kelleher.
Género: Comedia, Crimen, Drama.
Clasificación: Apta mayores de 13 años.
Duración: 116 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2003.
Distribuidora: Warner Bros.
Fecha de Estreno: 18/09/2003.

Puntaje: 7 (siete)

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