Por Pablo E. Arahuete

El arribo de films “for export” de geografías extrañas como India, Grecia, o en este caso Nueva Zelanda, resulta una constante que se viene repitiendo durante los últimos años en el ámbito cinematográfico. Por lo general se trata de películas sobrevaluadas que bajo un falso pretexto de cualidades artísticas o enfoques novedosos, y esconden -si se las analiza con cierto rigor- las prácticas del peor cine industrial americano, desde las insoportables historias de vida y su archiconocida fórmula del éxito seguro hasta el despliegue de personajes y situaciones estereotipadas. Con mensaje ecológico incluido, un caldo que mezcla un poco de mitología maorí, otro poco de costumbres y tradiciones, y sumado a una buena fotografía, llega este plato insípido de la realizadora neozelandesa Niki Caro, Jinete de ballenas.

Basada en la novela de Witi Ihimaera, el film rescata un viejo mito maorí, pueblo aborigen de Nueva Zelanda. Paikea, líder espiritual de la comunidad, conecta al pueblo con sus ancestros, las ballenas, y las guía cuando estas pierden el rumbo y quedan varadas en la costa.


La historia se traslada al pueblo de Whangara, donde la comunidad espera la llegada del primogénito varón, futuro líder que tiene el don de comunicarse con los cetáceos. La expectativa está puesta en el nacimiento de unos mellizos, un niño y una niña. La madre y el chico no logran sobrevivir al parto pero la chica sí. El acontecimiento genera un conflicto en relación a la sucesión del liderazgo, que por tradición le corresponde al varón. Pai (Keisha Castle-Hughes) es rechazada desde su nacimiento por su abuelo Koro (Rawiri Paratene), jefe de la tribu. El anciano de mente estrecha atribuye a su nieta las posibles fatalidades que caerán en breve sobre la aldea y se empeña en encontrar entre los chicos al sucesor. Pese al enojo de su abuelo, la muchacha decide quedarse cuando su padre Pourangi (Cliff Curtis) tiene intenciones de que vaya a vivir con él a Europa.

Así, Pai aprende la tradición a escondidas de su abuelo, que tras la infructuosa búsqueda del líder varón resigna sus esperanzas. El enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, la desigualdad entre el hombre y la mujer son las claves de este híbrido étnico hollywoodense que no supera el término medio pese al tierno personaje de Pai.

Si bien puede valorarse el hecho que se trate de una heroína en una sociedad machista, la idea se agota cuando entra en contacto con un cúmulo de golpes de efecto con el objetivo de que se nos cuele un lagrimón.

Las ballenas se pueden salvar, esta película no.

Título: Jinete de ballenas.
Título Original: Whale Rider.
Dirección: Niki Caro.
Intérpretes: Keisha Castle-Hughes, Rawiri Paratene, Vicky Haughton, Cliff Curtis, Rawinia Clarke, Tammy Davis, Grant Roa.
Género: Drama, Familia.
Clasificación: Apta para todo público.
Duración: 101 minutos.
Origen: Nueva Zelanda.
Año de realización: 2002.
Distribuidora: Telexcel.
Fecha de Estreno: 23/10/2003.

Puntaje: 4 (cuatro)

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