Por Migue Calabria
No hay nada peor que entrar al cine con ganas de ver cómo el legado de una saga se expande y salir con la sensación de que lo único que se estiró fue tu paciencia. Ballerina, la última entrega del universo de John Wick, prometía seguir el camino marcado a fuerza de balas, códigos, silencio y miradas asesinas por el personaje de Keanu Reeves pero lo que termina ofreciendo finalmente es apenas un eco lejano, como si intentaras escuchar una sinfonía a través de una pared de cemento. Está todo: el vestuario elegante, las luces de neón, los rituales asesinos, las locaciones pero nada importa, todo parece montado como una escenografía de cartón piedra: prolija, estética… y vacía.
Ana de Armas es, quizás, el mayor síntoma de esta falta de sustancia y es raro decirlo, porque es una actriz que ha demostrado tener carisma, presencia y cierto filo dramático cuando el material la acompaña pero en esta ocasión nunca termina de encarnar del todo a Eve. Le falta frialdad, le falta timing físico, le falta esa intensidad seca que Keanu supo imprimir con cada movimiento contenido, con cada gesto mínimo. Acá es más un concepto que un personaje: una acumulación de lugares comunes con un pasado trágico que no consigue emocionar a nadie, solo está ahí, impulsada por una necesidad narrativa y no por un deseo real que se transmita desde la pantalla.

La dirección de Len Wiseman (que venía ya medio golpeado por la saga Underworld y Live Free or Die Hard) no ayuda en absoluto. Todo está demasiado coreografiado, y no me refiero solo a las escenas de pelea —que por momentos parecen una especie de comercial de perfume con pistolas—, sino a la puesta general. Las secuencias de acción, que en John Wick eran verdaderos poemas de violencia barroca, acá están recortadas, editadas con ansiedad, sin peso ni ritmo. Sí, los tiros están, las patadas también pero se siente todo ensayado, mecánico, como un show de talento en una escuela de élite que repite una rutina sin fallas… pero sin alma.
Ahí está el problema más profundo de la cinta: no tiene alma. No hay una identidad clara, ni siquiera una apropiación estética que le dé una justificación propia dentro del universo. Es una extensión sin nervio, un spin-off de compromiso que abusa de los cameos de personajes ya conocidos como si fueran calcomanías nostálgicas pegadas al cuaderno de un alumno repetidor. Aparecen, sí, algunos rostros familiares pero están ahí como adornos navideños, sin función dramática: No guían, no empujan, no desafían al personaje principal, son simples souvenirs para fans con buena memoria.
El guion —un collage de excusas más que una historia— parece no confiar en el espectador. Cada paso se sobre-explica, cada decisión se verbaliza, como si tuviéramos que asistir a una clase de comprensión en lugar de disfrutar de una película de acción. Es una pena, porque una de las mayores virtudes del universo original era su lenguaje visual y su economía narrativa: todo estaba ahí, sugerido, implícito, con peso simbólico. Acá, en cambio, cada elemento es explicado hasta el hartazgo, como si le tuvieran miedo al silencio. Justo en una película donde la mirada dice más que el diálogo, eso es letal.
No hay una subtrama potente que sostenga el viaje emocional, ni giros, ni dilemas morales, solo una venganza que ya vimos mil veces y que, en esta versión, no encuentra motivos nuevos para sostenerse. La relación de Eve con su pasado, con su formación como asesina, con la pérdida de su familia, se plantea como algo importante pero nunca se trabaja con profundidad.

Visualmente, la película no desentona, pero tampoco deslumbra: Hay una intención clara de replicar la estética cyber-noir que hizo tan reconocible a la saga. Las luces fluorescentes, los encuadres geométricos, los espacios amplios decorados con elegancia, todo muy prolijo pero justamente ese es el problema: prolijo no es igual a potente. La fotografía no arriesga ni aporta nada nuevo, parece estar más preocupada por mantener el look que por encontrar momentos cinematográficos memorables.
Podríamos justificar todo esto con la idea del desgaste. Con la repetición de una fórmula que ya no sorprende, con el agotamiento natural de un universo que se extendió más de la cuenta. De igual manera su mayor problema no es la repetición, es la falta de convicción, es un producto que se hace para llenar un casillero, para mantener una franquicia viva más por obligación comercial que por una necesidad artística. Se siente en cada diálogo forzado, en cada giro anunciado, en cada escena de acción que no emociona.
Sí, Ballerina puede funcionar como fondo para una tarde de domingo, puede que te arranque algún momento de tensión o de belleza estética aislada pero no vale lo que sale la entrada y mucho menos tu tiempo. En un mundo tan saturado de contenido, el cine de acción debería aspirar a algo más que llenar el hueco, debería emocionarte, electrificarte, sacudirte un poco pero, lamentablemente, ni siquiera te despeina.
Como pieza del universo John Wick, Ballerina es una nota al pie innecesaria. Como película de acción, es una oportunidad desperdiciada. Como vehículo para Ana de Armas, es un recordatorio de que no todo papel fuerte se construye con una mirada seria y una pistola en la mano.
A veces, hace falta algo más, algo que no se puede coreografiar. Podes decirle alma, mística o simplemente… Wick.
Título: Del universo de John Wick: Bailarina.
Título original: From the World of John Wick: Ballerina.
Dirección: Len Wiseman.
Intérpretes: Ana de Armas, Anjelica Huston, Gabriel Byrne, Lance Reddick, Catalina Sandino Moreno, Norman Reedus, Ian McShane, Anne Parillaud y Keanu Reeves.
Género: Spin-off, Acción, Thriller.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 125 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: BF+Paris Films.
Fecha de estreno: 05/06/2025.
Puntaje: 4 (cuatro)
Críticas de la saga John Wick:
–Sin control (John Wick, 2014), de Chad Stahelski y David Leitch.
–John Wick 2 – Un nuevo día para matar (John Wick: Chapter Two, 2017), de Chad Stahelski.
–John Wick 3 – Parabellum (John Wick: Chapter 3 – Parabellum, 2019), de Chad Stahelski.
–John Wick 4 (John Wick: Chapter 4, 2023), de Chad Stahelski.
