Por Juan Alfonso Samaja
La historia, inspirada en un evento real, narra la peripecia de Tom Mitchell (Steve Coogan) un inglés que en los años ‘70 llega a la Argentina a enseñar literatura inglesa en un colegio a donde asisten los hijos de la oligarquía. La llegada del profesor coincide con los turbulentos días previos al golpe de Estado. Al principio las relaciones son frías y distantes, pero de a poco Tom comienza a establecer –bastante a su pesar- algunos vínculos con personal del colegio: primero con el profesor de Física, Tapio, con quien viaja a Uruguay; y luego con María y su nieta, Sofía, encargadas de la limpieza de su habitación. A los pocos días, Tom escucha sin querer una conversación de la joven Sofía con un muchacho montonero, y deduce que la muchacha está vinculada de algún modo con la resistencia al golpe militar.

Tom viaja a Uruguay con la explícita intención de conocer alguna muchacha y pasar un buen momento, y en ese marco conoce a Carina; coquetean en un bar y terminan caminando juntos por la playa durante el amanecer. Durante la caminata encuentran unos pingüinos empetrolados muertos sobre la playa, uno de ellos todavía respira; la muchacha le insiste que deben llevarlo a la habitación de su hotel para salvarle la vida, quitándole el petróleo que le cubre las plumas, al principio Tom se niega y le dice que igual se va a morir, que no hay nada que se pueda hacer, pero la mujer insiste, y como Tom quiere conseguir acostarse con la muchacha, acepta a regañadientes. Ya en el baño, luego de haberle quitado el petróleo al pingüino, la muchacha confiesa que es casada, se va, pero lo deja solo a Tom con el pingüino.
A partir de aquí comienza toda la dimensión cómica de la película, vinculada con el hecho de que el pingüino se apega a Tom, y no quiere separarse de él, y en Uruguay no le permiten abandonarlo, exigiéndole que debe llevarlo con él de regreso a la Argentina. Muy a su pesar, se lleva al pingüino y ya en Argentina intenta contactarse con el zoológico para tramitar la donación, pero mientras tanto deberá lidiar con el ocultamiento del animal, pues en el colegio no se permiten mascotas.
Cuando María y Sofía descubren al pingüino escondido en el balcón del profesor, el vínculo entre ellos se incrementa de modo significativo; al principio Sofía y Tom discuten sobre el posicionamiento político; Sofía le cuestiona la indiferencia, a sabiendas de que conoce la situación dramática que está viviendo el país. Tom pretende justificarse marcando su neutralidad y decisión de no entrometerse. La muchacha idealista se opone al hombre maduro que ha claudicado en sus ideales.
En este punto se reitera, respecto de la toma de posición de la cuestión política, aquel patrón que se había presentado en relación al pingüino; Tom quiere desentenderse de rescatar, salvar, cuidar, etc. pero debe hacerse cargo de ello, no obstante. Y si bien la historia del pingüino no es una invención ficcional, sino que forma parte de la “historia biográfica” del protagonista, no obstante, es inevitable advertir la dimensión metafórica que asume la presencia incómoda del pingüino en el marco del relato respecto de la situación política de la Argentina; la presencia del animal que debe negarse y ocultarse es equivalente a la existencia de eso que está ahí a la vista de todos, pero todos niegan, nadie admite. En este momento nos enteraremos de que la claudicación de Tom, su intemperancia es consecuencia de haber perdido a una hija pequeña en un accidente automovilístico, a manos de un conductor ebrio imprudente.
Pero la pasividad de Tom entra en crisis cuando Sofía es secuestrada por un Falcon verde, en la calle, a la vista de todos, y frente a Tom, quien se muestra incapaz de reaccionar a pesar de que la propia muchacha pide por su ayuda. Esta situación altera el temperamento de Tom, quien a partir de allí empieza a asumir gradualmente una posición en disidencia; primero frente a sus estudiantes, luego frente uno de los secuestradores de la joven a quien encuentra casualmente en la calle.

Se trata de una película bastante atípica por el modo en que combina dos elementos muy antagónicos: la intensidad, pesadez y crudeza del Terrorismo de Estado, y una temática liviana que alterna situaciones de una comedia efectiva y elegante.
El único punto cuestionable de la propuesta es la figura del director del colegio, cuya función no sólo se desdibuja por su ausencia como elemento antagónico en lo que se refiere a la presencia del pingüino y también en el posicionamiento de Tom, sino que manifiesta un cambio de actitud bastante inverosímil e inexplicable en relación al secuestro de Sofía y la propuesta de involucrar al colegio en un reclamo formal para pedir por su paradero, pero también respecto de las clases polémicas que dicta Tom, y, sobre todo, con la presencia del pingüino. El hecho, sobre todo, de que el director reincorpore a Tom, (luego de haberlo despedido cuando descubre al pingüino), sin que exprese ningún reparo ante el hecho de que éste ha sido sometido a un interrogatorio brutal por parte de la policía, luego de confrontar al secuestrador de Sofía, linda con el pensamiento mágico.
Título: Lecciones de un pingüino.
Título original: The Penguin Lessons.
Dirección: Peter Cattaneo.
Intérpretes: Steve Coogan, Jonathan Pryce, Bruno Blas, Julia Fossi, Vivian El Jaber, David Herrero, Björn Gustaffsson, Brendan McNamee, Joaquín Lopez y Hugo Fuentes. Género: Basado en hechos reales, Drama, Comedia. Calificación: AM 13 años. Duración: 110 minutos.
Origen: España/ EE.UU./ Reino Unido.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 10/07/2025.
Puntaje: 9 (nueve)
