En la España de los años ‘90, la presencia de ETA (Euskadi Ta Askatasuna) se erigió como una sombra persistente sobre la vida sociopolítica, moldeando debates públicos, estrategias gubernamentales y la percepción cotidiana del miedo y la resistencia civil; sus atentados no solo fracturaron comunidades, sino que también obligaron a una sociedad entera a repensar los límites entre identidad, violencia y democracia. Frente a este pasado complejo, el cine se vuelve un instrumento especialmente valioso: permite revisitar aquellas heridas desde la distancia crítica y la empatía humana, ofrecer matices y, sobre todo, habilitar un espacio simbólico en el que espectadores de distintas generaciones puedan indagar cómo esos años turbulentos siguen interrogando en la actualidad.

En dichas coordenadas políticas, sociales y territoriales (principalmente, la organización terrorista operó dentro y alrededor del País Vasco) se inserta un film como La Infiltrada, dirigida por Arantxa Echevarría —quien además coescribió el guion junto a Amèlia Mora—. Recientemente estrenada en salas locales, logró un resonante triunfo en la 39ª edición de los Premios Goya: obtuvo el galardón a Mejor Película, compartido ex aequo con El 47, constituyendo la primera vez en la historia del cine español en la que este premio se reparte. Se encuentra protagonizada por Carolina Yuste -quien se alzó con la categoría Mejor Actriz Protagonista por su papel en la mencionada cita del cine hispano- y por el reconocido intérprete Luis Tosar,
Una agente que vivió ocho años infiltrada en ETA, obligada a asumir un nombre ajeno y una existencia duplicada y paralela, se convierte en el eje de un relato basado en hechos verídicos que hasta hace poco tiempo permanecían en silencio. Poco —o nada— se conocía de esta figura que dejó de existir para el mundo exterior, salvo para el hombre que la reclutó (Tosar, en la piel del jefe del escuadrón policial) y que actuaba como su único vínculo con la realidad. ¿Cuáles son sus verdaderas motivaciones para asumir semejante misión? ¿Existe allí afuera algún rastro de vida que pretenda recuperar?
La omnipresente música incidental de Fernando Velázquez brinda contexto emocional a la extrema presión que sufre la protagonista por cumplir órdenes letales, mientras intenta comprender la raíz de una cronología temeraria y los ideales devastadores que la atravesaron. El largometraje reconstruye, con gran pulso narrativo y sustentado por grandes actuaciones, encuentros planes y estrategias, persecuciones y escuchas encubiertas; siempre al borde del fracaso, el peligro merodea.

Producida y montada por mujeres, aspecto no menor en un campo habitualmente dominado por lo masculino, La Infiltrada, asume los desafíos de narrar una existencia quebrada y un país marcado por heridas abiertas, ofreciendo un sólido thriller dramático de sostenida tensión. En su afán por dar forma a su denuncia, la galardonada cinta no solo expone el vértigo de la clandestinidad, sino que también imprime una huella perdurable en la memoria española, iluminando un capítulo real cuya complejidad aun repercute en el presente.
Título: La infiltrada.
Título original: Idem.
Dirección: Arantxa Echevarría.
Intérpretes: Carolina Yuste, Luis Tosar, Diego Anido, Íñigo Gastesi, Víctor Clavijo, Nausicaa Bonnín, Pepe Ocio y Pedro Casablanc.
Género: Basado en hechos reales, Thriller, Drama.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 118 minutos.
Origen: España.
Año de realización: 2024.
Distribuidora: CDI Films.
Fecha de estreno: 27/11/2025.
Puntaje: 8 (ocho)
