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viernes, 10 abril 2026
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Portobello: El caso Tortora

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

Entre los eventos más destacados del pasado 82º Festival Internacional de Cine de Venecia se encontraba, sin duda, Portobello, de Marco Bellocchio, que se estrenó fuera de competición en el Lido. Se trata de la primera producción italiana original anunciada por Warner Bros. Discovery para la nueva plataforma de streaming HBO Max, convirtiéndose automáticamente en una de las series más esperadas en el momento de su anuncio. Tras ver los seis episodios de los que consta la serie, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el turbulento y triste caso judicial de Enzo Tortora merecía desde hace tiempo este tipo de reconocimiento: respetuoso, de alto nivel, con discreción al entrar en la vida privada y sin miedo a señalar con el dedo a quienes se mantuvieron al margen; nada de esto, sin embargo, habría sido posible sin un actor tan distinguido en el papel protagonista.

Confiar el papel de Tortora a Fabrizio Gifuni (visto recientemente en la última temporada de La amiga estupenda), un actor que puede considerarse ahora un especialista en encontrar la voz distintiva con la que llevar a escena a importantes y complejos personajes históricos, significa haber tomado la decisión correcta. Y no solo él, porque en realidad lo primero que llama la atención de Portobello es la impresionante cantidad de nombres involucrados en el elenco artístico, entre papeles pequeños y grandes. Todos perfectamente detallados y con su momento de gloria en alguno de los episodios.

Sin embargo, si bien la narrativa televisiva de Portobello, filológicamente plausible, de Bellocchio, sitúa la historia en los años dorados del programa de variedades homónimo, que alcanzó la increíble cifra de treinta millones de espectadores diarios (convirtiendo a Tortora en el rey de la televisión de los años 80), hasta el momento de su arresto aquel fatídico 17 de junio de 1983 —y a partir de ahí, toda la odisea judicial que conforma la narrativa de la serie—, en realidad comienza mucho antes. Baste decir que ya en 1962, al comienzo de su carrera, Tortora fue apartado de la RAI durante aproximadamente tres años, y solo por haber invitado al humorista Alighiero Noschese a uno de sus programas, el programa de variedades Telefortuna.

Portobello debe su curioso y singular nombre a la calle londinense casi homónima, famosa por su mercado de antigüedades, de donde la coguionista Anna Tortora y el ejecutivo publicitario Angelo Cittero extrajeron la idea del formato. Un mercado televisado donde los participantes podían vender sus inventos o buscar artículos, y la audiencia podía contactar con ellos desde casa mediante llamadas telefónicas en directo filtradas por la “Centralone”: un grupo de operadoras telefónicas liderado por Renée Longarini, a quien, con el paso de los años, se le atribuiría el lanzamiento de las carreras de muchas futuras celebridades de la televisión. Pero pronto, todo cambió, porque justo antes del estreno de la séptima temporada de Portobello, comenzó la pesadilla legal de su presentador.

Tras un primer episodio que explora y consolida el mito de Portobello en una reconstrucción histórica llena de cariño, que sirve como una lección televisiva esencial para los espectadores más jóvenes y como una inmersión agradable y conmovedora en el pasado para los mayores, Bellocchio sienta las bases del conflicto escénico en un juego de absurdos malentendidos, alternando entre momentos brillantes y otros grotescos y dramáticos, para luego entrelazarlo todo, atrayendo al espectador al alma oscura del concepto ingeniosamente creado por Stefano Bises, Giordana Mari y Peppe Fiore: una conmovedora incursión en una de las páginas más oscuras de la historia italiana.

Siempre resulta difícil encontrar palabras para describir la genialidad de Marco Bellocchio. Cuatro años después de la absoluta maravilla de Esterno Notte, y siete años después de la poco reconocida Il traditore, regresa para narrar otro acontecimiento crucial de la historia italiana, ofreciendo un retrato lúcido y a la vez complejo del país y sus males. Pero eso no es todo, porque Portobello es también —y sobre todo— un afectuoso homenaje a la época dorada de los programas de variedades de la televisión italiana, cuyo maestro y estrella fue Enzo Tortora.

Título: Portobello.
Título original: Idem.
Dirección: Marco Bellocchio.
Creador: Marco Bellocchio.
Intérpretes: Fabrizio Gifuni, Lino Musella, Romana Maggiora Vergano, Barbora Bobulova, Alessandro Preziosi, Fausto Russo Alesi, Carlotta Gamba, Salvatore D’Onofrio, Claudio Burei, Mauro Aversano, Gualtiero Burzi y Gianfranco Gallo.
Género: Miniserie, Biopic, Crimen, Drama.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 6 episodios de entre 56 y 72 minutos.
Origen: Italia/ Francia.
Año de realización: 2025.
Plataforma: HBO Max.
Fecha de estreno: 20/02/2026.

Puntaje: 8 (ocho)

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