Un Susurro Invocó mi Nombre, ópera prima codirigida y coescrita por Emilia Cotella y John Mathis, se inscribe en el cine de género indie de producción nacional, como un relato que utiliza un episodio traumático como disparador argumental, construyendo un clima de incomodidad sostenida, atravesado por el dolor, la pérdida y la culpa.
Estrenada en el Cine Gaumont el pasado 2 de abril, articula una puesta que explora sus locaciones y el diseño sonoro como motores del miedo, apoyándose en rubros técnicos que generan una atmósfera opresiva y en un verosímil que tiende puentes hacia lo ominoso. En ese sentido, la película se inscribe en una tradición de horror ritual de amplio desarrollo en el cine nacional (Resurrección, Luciferina, Cuando Acecha la Maldad), incorporando elementos de folclore sobrenatural, ceremonias que evocan visiones del más allá y una simbología de lo maligno que se manifiesta en misteriosas marcas inscriptas en la piel, presencias amenazantes y sangre por doquier.

A lo largo de su desarrollo, el entorno natural (la película fue rodada en la provincia de Córdoba) adquiere un rol determinante: ciertos espacios abandonados dominan y cargan de resonancias el paisaje, en un ámbito pueblerino que resguarda secretos del pasado y oscuras energías. Técnicamente, la dupla autoral transforma la belleza plástica de la fotografía -de depurado encuadre pictórico- en presagios sombríos y señales subliminales que refuerzan una sensación de decadencia latente: una tragedia se cierne, el peligro crece alrededor. Sin embargo, el planteo elegido presenta desniveles narrativos que evidencian cierta inexperiencia al momento de cargar de intensidad los instantes decisivos, derivando en un desenlace que se percibe abrupto y falto de cohesión.
Pese a sus tramos irregulares, la película encuentra un sostén vital en el rol central y preponderante de Clara Kovacic, figura destacada y recurrente del cine de género local -con notables trabajos en El Gran Combo, Abrakadabra y El Último Zombi-, quien logra dotar de espesor sensible a la deriva (física y emocional) del personaje que encarna. Resulta fundamental su capacidad para sostener estados de tensión desde la economía expresiva; trabajando con la mirada, la respiración y el registro corporal, construye atmósferas de inquietud recurriendo al tono interpretativo idóneo. Esa contención vuelve verosímil lo extraordinario y sumerge al espectador en una experiencia compartida. Así, más allá de sus fisuras estructurales, la obra logra afirmarse donde el género del terror encuentra su verdad: en la intensidad de la experiencia.
CINE GAUMONT
FUNCIONES TODA LA SEMANA
A LAS 22.15 hs en SALA 2
Título: Un susurro invocó mi nombre.
Dirección: Emilia Cotella y John Mathis.
Intérpretes: Clara Kovacic, Bianca Mitnik, María José Sorbello, María Luisa Peveraro, Antonio Kassab y Mia Cavo.
Dirección de Fotografía: Samuel Watson.
Música: Pablo Fuu.
Género: Terror / Folk Horror / Misterio.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 83 minutos.
Origen: Argentina/EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Vi-Doc.
Fecha de estreno: 02/04/2026.
Puntaje: 5 (cinco)
