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sábado, 18 abril 2026
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Torrente Presidente: El brazo tonto de la democracia

Por Joan Segovia

Entrar a valorar Torrente Presidente requiere, antes de nada, despojarse de la idea de que estamos ante una estructura de guion convencional. Santiago Segura ha perfeccionado un modelo que ya no busca la evolución de su personaje o de su historia. La película se asienta sobre una base que muchos llamarían perezosa, pero que prefiero definir como pragmática: sabe que el público no viene a ver cómo progresa la trama del personaje, sino a participar en un ritual social satírico. Por eso mismo, la estructura del guion es un esqueleto tan fino que casi desaparece, dejando todo el peso a la interacción del personaje con el entorno y, por supuesto, a esa interminable procesión de cameos que ya son marca de la casa.

Lo más interesante de esta entrega es el manejo de la nostalgia. Al recuperar dinámicas y rostros que no veíamos con tanta fuerza desde la segunda parte, aquella Misión en Marbella (2001) que parece haber quedado en el imaginario colectivo como el pico de la saga, Segura no solo hace un guiño a los fans veteranos. Lo que hace es reafirmar que el microcosmos de Torrente es circular. No hay progreso posible para este personaje, y esa es precisamente su mayor fortaleza para retratar la política actual. Torrente no ha cambiado, pero el mundo a su alrededor sí, y el choque entre su anacronismo y la modernidad de los despachos oficiales es donde reside la verdadera miga del asunto.

El acierto de Segura aquí es su capacidad para ser un observador imparcial en el peor de los sentidos. No se casa con ninguna ideología porque ha entendido que, bajo el prisma adecuado, todos los colores políticos comparten esas “zonas de sombra” que el ciudadano de a pie sospecha, pero raras veces ve tan explícitas. Al poner a Torrente a actuar bajo las directrices de unos y otros, la película desnuda la vacuidad de ciertos discursos actuales. El personaje no desentona en los mítines ni en las reuniones de alto nivel porque su chabacanería y su falta de escrúpulos parecen haberse filtrado en la realidad institucional. Es un reflejo crudo: si Torrente puede ser presidente, es porque la política se ha vuelto, en gran medida, un espectáculo de formas donde el fondo es lo de menos.

Las referencias a los representantes públicos, desde ministros hasta expresidentes, están manejadas con un cariño destacable dentro del caos. No se sienten como parches puestos a última hora, sino como elementos de una sátira que intenta dar sentido a lo que, de otro modo, sería simplemente una concatenación de sketches. La película es plenamente consciente de su naturaleza fragmentada. Es un collage de la sociedad que nos ha tocado vivir en España, un retrato de nuestras propias miserias y de los personajes que hemos decidido poner al mando.

Hay que señalar que este recurso de usar famosos como si fueran piezas de utilería puede causar cierto desgaste en la sala, sin embargo, hay varias apariciones totalmente inesperadas que son todo un acierto. Aunque la presentación de caras conocidas siempre genera ese impacto inmediato en la sala, a veces se siente que la película se detiene demasiado para que el espectador asimile el cameo, rompiendo un ritmo que ya de por sí es irregular. A pesar de esto, el conjunto se sostiene gracias a esa honestidad brutal de Segura: él no pretende engañar a nadie. Sabe qué producto está vendiendo y sabe que, en una España polarizada y cansada, reírnos de nuestra propia desgracia política es una de las pocas válvulas de escape que nos quedan.

Torrente Presidente cumple con su función de espejo sucio de la sociedad, sobre todo de su parte más rancia. Es una obra que se siente humana precisamente por sus defectos, por su irregularidad y por esa insistencia en no tomarse en serio ni a sí misma ni a las instituciones que retrata. Es la confirmación de que, sea cual sea el color del partido en el poder, siempre habrá un rincón oscuro donde un tipo como Torrente se sienta como en casa. No es una sátira perfecta, ni pretende serlo, pero es un reflejo muy fiel de que, en el fondo, todos los bandos tienen mucho más en común de lo que están dispuestos a admitir en público.

Título: Torrente presidente.
Título original: Idem.
Dirección: Santiago Segura.
Intérpretes: Santiago Segura, Gabino Diego, Fernando Esteso, Carlos Areces, David Guapo, Ramón Langa, Willy Bárcenas, Cañita Brava y Xavier Deltell.
Género: Comedia, Sátira política.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 102 minutos.
Origen: España.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Méliès Distribution Company.
Fecha de estreno: 09/04/2026.

Puntaje: 8 (ocho)

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