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viernes, 21 agosto 2026
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La muerte de Robin Hood: Cuando la leyenda deja de ser un héroe

Por Iara Reboredo

¿Qué queda de Robin Hood cuando se le quita todo aquello que lo convirtió en leyenda? Michael Sarnoski, director de Pig y Un lugar en silencio: Día uno, parte de esa pregunta para construir una versión completamente alejada del justiciero que conocemos. La muerte de Robin Hood presenta a un hombre mayor, cansado y perseguido por las consecuencias de una vida marcada por la violencia. La propuesta resulta interesante justamente porque no intenta recuperar al héroe, sino enfrentarlo con los hechos que lo convirtieron en él.

Hugh Jackman interpreta a un Robin Hood herido, tanto física como emocionalmente, que ya no busca riquezas, sino encontrar una manera de terminar con su vida en paz. Después de un enfrentamiento que lo deja al borde de la muerte, termina bajo el cuidado de Brigid (interpretada por Jodie Comer), una priora que se convierte en una de las pocas personas capaces de mirar al hombre detrás de la leyenda. Ahí es donde la película abandona gran parte de la violencia y la incomodidad del principio para concentrarse en la culpa, el arrepentimiento y la posibilidad de redención. El cambio de rumbo es arriesgado y funciona como una forma de desarmar las expectativas del espectador, aunque también hace que el ritmo se vuelva más lento.

La película construye una edad media fría, poco romántica. Los paisajes están lejos de funcionar como simples postales: el barro, la niebla, los bosques y los espacios abiertos transmiten el aislamiento en el que vive Robin. La puesta en escena demuestra que el guion no está orientado para hacer otra aventura medieval, y, por su parte, la violencia también tiene un peso físico importante en las escenas, aparece de manera tan cruda que por momentos deja al espectador en shock.

Las actuaciones son lo más sólido del film. La interpretación de Hugh Jackman se apoya más en el cuerpo, no tanto en los monólogos, transmite la sensación de alguien que lleva demasiado tiempo cargando con sus propios errores. Jodie Comer también se destaca como Brigid, aporta humanidad y bondad, aspectos que permiten que el espectador respire en medio de tanta oscuridad. La relación entre ambos funciona mejor cuando la película se permite bajar el tono y observarlos como dos personas que, desde lugares completamente diferentes, intentan entender qué hacer con el dolor y la culpa. El resto del elenco acompaña con solvencia, aunque algunos personajes quedan relegados frente al conflicto central.

La muerte de Robin Hood destruye la imagen del famoso arquero y la reemplaza por la de un hombre que debe convivir con las consecuencias de sus actos. Es una película que se permite construir una identidad visual muy marcada, pero el exceso de solemnidad y un segundo acto demasiado contemplativo hacen que el trayecto no siempre tenga la misma fuerza. Más allá de eso, la propuesta consigue algo que muchas versiones del personaje ya no intentan: preguntarse si detrás de una leyenda puede existir un hombre que realmente merezca ser perdonado.

Título: La muerte de Robin Hood.
Título original: The Death of Robin Hood.
Dirección: Michael Sarnoski.
Intérpretes: Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett, Noah Jupe, Jade Croot, Clive Russell, Katie Breen y Tabitha Smyth.
Género: Drama de época, Acción, Suspenso.
Calificación: R- 17 años.
Duración: 122 minutos.
Origen: EE.UU./ Reino Unido/ Irlanda.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Imagem Films.
Fecha de estreno: 20/08/2026.

Puntaje: 7 (siete)

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