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sábado, 19 septiembre 2026
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Ramón Vázquez: El tiempo de la espera

La última producción de Gustavo Fontán, Ramón Vázquez (2026), continúa con paso firme por el circuito cinematográfico tras su estreno mundial en el prestigioso festival francés FIDMarseille. En el territorio argentino, el film tuvo su debut nacional el pasado 5 de septiembre en el Cinema Paradiso de La Plata, en el marco de la Competencia Internacional del 4° Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA), y sumó una posterior función especial el sábado 12 de septiembre en el centro cultural Arthaus de la Ciudad de Buenos Aires.

Por Maximiliano Curcio

Un hombre anónimo lleva consigo un destino preciso hacia la provincia de Córdoba. Se llama Ramón Vázquez y da nombre a la última película de Gustavo Fontán. Ni bien comenzado el relato, se hace manifiesta la necesidad de que su protagonista repita su nombre, como si al pronunciarlo pudiera afirmarse frente a un mundo que, por momentos, amenaza con borrarlo por completo. También reitera su misión: llegar a Soto. Ante este punto de partida, se abre un territorio donde el viaje importa tanto como aquello que lo motiva.

Rodada en blanco y negro, Ramón Vázquez encuentra en la austeridad de su registro una forma de mirar. A la vera del camino, Fontán privilegia el entorno geográfico, las pausas y la observación minuciosa de cuanto suele permanecer en segundo plano. La cámara elige contemplar antes que intervenir; atiende a los gestos, a los rostros, a los espacios y a esas pequeñas acciones que conforman la vida de gente común, allí donde ocurre lo cotidiano y donde, bajo una aparente sencillez, también puede concentrarse una experiencia de dolor.

Hay en esa mirada una voluntad de detenerse ante lo mínimo. El director parece preguntarse —y preguntarnos— cuánto puede contener lo que, a primera vista, no parece contar demasiado: una espera, una conversación, un cuerpo que atraviesa un paisaje, una presencia que llega o que falta. Fontán construye, así, una narración en la que la contemplación no equivale a pasividad, sino a una manera de acercarse a lo real sin forzarlo, dejando que los espacios y los personajes revelen progresivamente aquello que los habita.

En el centro del drama anida una ausencia paterna. La búsqueda de Ramón hacia ese padre al que no ve desde hace décadas funciona como eje de un recorrido atravesado por lo no concretado: lo que alguna vez pudo ser y quedó suspendido, lo que se perdió y lo que todavía podría recuperarse. El viaje se convierte entonces en un drenaje emotivo, pero también en una forma de aproximarse a una memoria que no termina de ofrecer respuestas.

Fontán confía esa travesía a un intérprete de enorme gravitación dentro de la escena argentina, como Marcelo Subiotto. Su idónea presencia aporta densidad a una obra que encuentra buena parte de su fuerza en los silencios, las miradas y los tiempos muertos. Sin premura alguna, se nos muestra a un hombre y su intervalo, entre la partida y el destino; esa zona incierta donde la ausencia y la posibilidad de un reencuentro terminan confundiendo sus fronteras. Especialmente disfrutable resultan, los pasajes compartidos entre el personaje interpretado por Subiotto y el secundario encarnado por otro gran emblema del cine independiente argentino como Luis Ziembrowski. El registro de uno potencia al del otro y encuentra en ese contrapunto una de las virtudes de la película: secuencias de enorme potencia y sensibilidad.

La trayectoria del realizador, signada por una constante exploración de las posibilidades del cine documental y de sus zonas de contacto con la ficción; también por una marcada veta lírica, encuentra aquí una nueva estación. Ramón Vázquez conserva esa particular disposición a observar lo real, a detenerse en lo que no reclama atención y a encontrar en lo cotidiano una materia capaz de volverse cinematográfica. El viento en contra, el camino y la extensión del entorno natural adquieren una dimensión propia: más que un decorado, acompaña y, en ocasiones, resiste el tránsito del protagonista.

El desenlace introduce un desplazamiento decisivo: lo que parecía concentrar el drama modifica su lugar y obliga a reconsiderar el recorrido anterior. La búsqueda cambia de sentido, y con ella también cambia el protagonismo de la figura que la narración parecía perseguir desde el comienzo.

Estrenada mundialmente en el FIDMarseille y presentada posteriormente en distintos festivales, Ramón Vázquez fue exhibida, durante la pasada semana, en el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires.

Título: Ramón Vázquez.
Dirección: Gustavo Fontán.
Intérpretes: Marcelo Subiotto, Luis Ziembrowski, Ramón Loza, Mario Verón, Flora Campero, Mariana López, Julián López y Luciana Rodrigues Dacunto.
Género: Drama, Road movie.
Calificación: Pendiente de calificación comercial.
Duración: 68 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Producción independiente y colectiva a cargo de Punto de Fuga Cine y Tercera Orilla Cine. Realizada sin financiamiento tradicional del INCAA.
Fecha de estreno: Julio de 2026 (Estreno mundial en el festival FIDMarseille de Francia). Su estreno nacional se dio en septiembre de 2026 en el Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA).

Puntaje: 7 (siete)

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