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miércoles, 9 septiembre 2026
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El heladero: Dulce sabor a muerte: La peor película de la década

Por Jaime Polo Mínguez, corresponsal de Nueva Tribuna España

Hay una diferencia abismal entre el “cine malo” y el cine puramente cínico. Los que compartimos la experiencia de ver esta película en una función anticipada sabemos que existe una extraña y reconfortante belleza en rebuscar en el fondo del barro. Hay alma en las producciones de serie Z de catálogos gratuitos, donde tipos con trajes de gorila luchan contra zombis. Ves esos desastres, te ríes, conectas con la torpeza humana y, al final del día, respetas que alguien ha invertido su sudor en crear algo.

Sin embargo, existe otro tipo de mal cine. Un cine desalmado, prefabricado y nocivo que no te hace reír, sino que te enfada y te vacía por dentro. A esa cloaca cinematográfica, compartida con subproductos oportunistas, pertenece El heladero: Dulce sabor a muerte (Ice Cream Man, 2026), el último desastre de Eli Roth (Hostel, Viernes negro, Borderlands).

La premisa prometía una fiesta veraniega y descerebrada: un pueblo idílico desciende a la locura cuando el señor de los helados local empieza a servirlos con resultados gore. Lo que Roth nos escupe en la cara no tiene nada de dulce. Es una de las experiencias más estéticamente feas y vacías que han pisado una sala en años. Se percibe una inquietante sobredosis de elementos que apestan a generación por inteligencia artificial, empaquetados en un montaje tan desprovisto de humanidad que roza lo insultante.

Roth confunde el terror gamberro con el mal gusto más desagradable. Sentarse en una sala a oscuras, para contemplar primeros planos incómodos e innecesariamente grotescos de niños comiendo helado mientras escupen insultos no genera tensión ni humor negro. Genera una profunda vergüenza ajena y una atmósfera casi predatoria de la que quieres escapar a los diez minutos.

Antes de la proyección, Roth tiene la inmensa osadía de presentar este proyecto como un sueño que le ha costado años levantar. Resulta imposible de creer cuando el guion parece escrito la semana pasada en una tarde. La película está sepultada bajo la jerga de internet con constantes referencias a “OnlyFans” y términos como “rizz” o “cringe”. Es el intento más desesperado y bochornoso de un señor de cincuenta y cuatro años por sonar moderno, logrando únicamente que la película nazca completamente caducada. Por no hablar de ese inexplicable beat de trap que aparece a mitad de metraje sin venir a cuento para terminar de reventar los oídos.

La única nota al margen es la presencia de Benjamin Byron Davis (el mítico Dutch de Red Dead Redemption 2). Es el único atisbo de talento real en la pantalla, aunque lamentablemente su personaje está atrapado en el mismo pozo que el resto de la película.

Consumir arte malo a veces nos ayuda a calibrar la brújula, a entender los engranajes del lenguaje audiovisual y a apreciar mejor las obras maestras. Es sano reírse del desastre. Pero El heladero: Dulce sabor a muerte no te enseña nada. Solo te cabrea. Te roba tus horas libres y te deja con la sensación térmica de haber sido insultado por un creador que detesta a su propio público. Es un agujero negro de cinismo absoluto; una película que te quita las ganas de ir al cine. Eli Roth, haznos un favor a todos: apaga la cámara y cierra la heladería para siempre.

O tal vez por eso deberías verla; tal vez sea una prueba que debas pasar por ti mismo. Si te atreves a cruzar la puerta de la heladería, la decisión y el masoquismo quedan bajo tu entera responsabilidad.

Título: El heladero: Dulce sabor a muerte.
Título original: Ice Cream Man.
Dirección: Eli Roth.
Intérpretes: Ari Millen, Charlie Zeltzer, Shiloh O’Reilly, Kiori Mirza Waldman, Sarah Abbott, Benjamin Byron Davis y Karen Cliche.
Género: Terror, Slasher, Gore.
Calificación: AM 18 años.
Duración: 86 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Diamond Films.
Fecha de estreno: 10/09/2026.

Puntaje: 2 (dos)

 

 

 

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