back to top
viernes, 9 octubre 2026
InicioDisney+Furia: Una Gorgona anda suelta, pero no revoluciona el thriller criminal

Furia: Una Gorgona anda suelta, pero no revoluciona el thriller criminal

Por Guillermo Barrera, corresponsal de Nueva Tribuna España

Ya de antemano, puedo decir que hay algo muy interesante en el punto de partida de Furia: tomar uno de los enfrentamientos más explotados por el thriller criminal, policía vs. asesino en serie, y hacer que aquí cazadora y presa sean mujeres. Una agente del FBI persigue a una asesina en serie y, mientras ambas recorren su particular camino hacia la justicia, sus vidas empiezan a entrelazarse hasta difuminar esa frontera entre el bien y el mal que el género lleva décadas explorando. Una premisa lo suficientemente potente para una serie que, sin embargo, termina siendo bastante más convencional de lo que su discurso revolucionario parece vender.

Serie de Elizabeth Meriwether, creadora de la popular sitcom New Girl (2011-2018), tradicionalmente vinculada a la colorida comedia, aunque ya demostró con la recomendable miniserie The Dropout (2022) que puede desenvolverse perfectamente en registros dramáticos.

Furia se acerca bastante a Viuda negra (Bob Rafelson, 1987), aquel olvidable y previsible thriller ochentero cuyo mayor atractivo probablemente residía en su potentísimo elenco. Conserva la idea de dos mujeres enfrentadas a ambos lados de la ley y construye alrededor elementos como la explotación sexual de menores, corrupción policial, chantajes, hombres extraordinariamente poderosos protegidos por el sistema y una red criminal con inevitables ecos del caso Epstein. Una mezcla que, en principio, funciona muy bien para un thriller criminal de estas características.

Una serie que empieza fuerte, desarrolla bien su narrativa, dosifica las respuestas y está editada con suficiente inteligencia para terminar prácticamente cada episodio generando ganas de más. Es fácil de ver y, por momentos, tremendamente adictiva. Mi problema aparece cuando intenta trascender ese eficaz entretenimiento, porque bajo su apariencia de thriller adulto y perturbador empieza a aparecer cierto sabor a comida rápida, con cierto coqueteo con el humor negro y una ligereza que termina rebajando la gravedad de una historia que pretende moverse por terrenos bastante más turbios. Parece que quiere ser un relato lúgubre y crudo de cacería entre investigador y asesino, al estilo True Detective o películas como El silencio de los inocentes (1991) y Pecados capitales (1995), pero realmente, nunca alcanza la crudeza ni, sobre todo, esa capacidad para inquietar. Hay momentos en los que una investigación federal sobre una gigantesca trama de abusos, asesinatos y corrupción parece casi un juego de niños: reuniones del FBI con diálogos demasiado elementales, personajes cuya incompetencia cuesta justificar y una asesina capaz de burlarse de todo el aparato federal con una facilidad pasmosa, sin que exista detrás una metodología criminal especialmente fascinante que permita creérnoslo.

Respecto al elenco, Lola Petticrew interpreta a esa asesina: una joven desequilibrada, desquiciada y peligrosamente inteligente que ejecuta su venganza con algo de Beatrix Kiddo y unos cuantos frascos de fentanilo. Lo hace bien; el problema es el personaje. La serie quiere convertirla progresivamente en una especie de Gorgona criminal que debemos contemplar y descifrar, pero nunca encontré en ella el carisma, el misterio o la capacidad de intimidación que parece (intentar) atribuirle la serie. El monstruo por vencer apenas produce inquietud y algunos recursos a los que recurre en varios momentos de la temporada, como ese efectista ladeo de pistola mientras grita desquiciada, terminan restándole potencial. No hacen falta horas y horas de metraje para construir un gran villano: apenas le bastaron 15 minutos a Kevin Spacey en Pecados capitales para convertir a John Doe en uno de los grandes antagonistas del cine criminal e incluso de la historia del cine.

Mucho más convincente resulta Emmy Rossum. Después de 9 temporadas como Fiona Gallagher en el interminable caos familiar de Shameless (2011-2021), aquí vuelve a demostrar lo buena actriz que es y termina comiéndose a su propia presa. Su agente del FBI responde al conocido arquetipo del policía competente pero roto, cargado con un pasado que acabará contaminando la investigación.

Entre ambas mujeres se genera además una interesante simbiosis: cazadora y presa empiezan a reconocerse hasta descubrir que quizá no estén tan alejadas. Dos víctimas de la violencia que han elegido caminos muy diferentes para enfrentarse a ella. Y ahí encuentro tanto la mejor idea de Furia como su principal debilidad.

El problema no está en hablar de abuso sexual, impunidad, trauma, de cómo la violencia engendra más violencia o de la rabia femenina, sino en cómo lo diriges. Desde el primer episodio, el paralelismo con el mito de Medusa ya nos indica que detrás del monstruo existe una víctima y detrás de su violencia hubo otra violencia que la engendró. De ahí ese cierto aire panfletario, porque la serie parece haber alcanzado sus conclusiones antes que nosotros. En lugar de permitir que el espectador se incomode poco a poco y decida cuánto está dispuesto a comprender o justificar, coloca desde el primer capítulo demasiadas señales indicando dónde debemos depositar nuestra empatía. Y cuando una ficción establece e impone ya de antemano la respuesta moral, pierde buena parte del atractivo de esa ambigüedad que, precisamente, pretende explorar esta serie a lo largo de toda la temporada.

Volviendo al grupo de actores, más allá de su dupla protagonista encontramos personajes grises, casi todos con suficiente pasado oscuro como para poder echárselo en cara unos a otros. Scoot McNairy sobresale como el mejor secundario y prácticamente el único personaje limpio de la función, mientras Steve Way, sin necesidad de reducir su personaje a la discapacidad con la que convive también el propio actor, se convierte en uno de los rostros más entrañables de la serie. Más irregular resulta Quincy Tyler Bernstine, atrapada en el arquetipo de la veterana defenestrada, exalcohólica y necesitada de redención, cuya integridad da demasiados bandazos cuando su pasado vuelve para chantajearla. Danny McCarthy acaba ocupando el lugar del verdadero antagonista, mientras otros secundarios quedan demasiado cerca del cliché, la maldad o, directamente, la incompetencia.

Por eso, Furia no me parece ninguna revolución del género que algunos quieren vender. Engancha, está bien editada, tiene personalidad musical, una magnífica Emmy Rossum y sabe perfectamente cómo mantenerte delante de la pantalla. Pero funciona mejor como thriller de consumo inmediato que como el gran estudio sobre violencia, trauma y monstruosidad que pretende ser y que, por ejemplo, sí consiguió esa obra maestra televisiva llamada Mindhunter.

Su primera temporada deja además un relato suficientemente cerrado como para que su ya confirmada segunda temporada parezca bastante innecesaria. Y tampoco resulta demasiado difícil intuir, viendo cómo termina su primera tanda de episodios, qué referentes puede recuperar y por dónde podría ir la historia. Buena serie de consumo, notable entretenimiento y una interesante inversión de los códigos del género. Pero que no los engañen: Furia todavía está muy lejos de mirar de frente a las grandes.

Título: Furia.
Título original: Furious.
Dirección: Brian Kirk, Karena Evans, Destiny Ekaragha, Cory Finley.
Creadora: Elizabeth Meriwether.
Intérpretes: Emmy Rossum, Lola Petticrew, Scoot McNairy, Quincy Tyler Bernstine, Steve Way, Danny McCarthy y Jake Lacy.
Género: Serie, Thriller criminal, Drama, Policial.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 8 episodios de entre 46 y 55 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Disney+ (Hulu).
Fecha de estreno: 27/07/2026.

Puntaje: 6 (seis)

Gentileza: Nueva Tribuna España.

NOTAS RELACIONADAS

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ÚLTIMAS PUBLICACIONES