Por Francisco Nieto, corresponsal en España
Aunque a veces da la impresión de que la sección de documentales de Netflix no abarca más allá de producciones de crímenes reales y retratos de celebridades, en contadas ocasiones también se estrenan en la plataforma otras producciones con un enfoque social más consciente. De los últimos que han visto la luz podemos destacar Una historia de Gorilas contada por David Attenborough, que nos transporta al reino animal y cautivó a los espectadores con sus impresionantes paisajes o Louis Theroux: dentro de la Machosfera, que exploró el fenómeno de la masculinidad tóxica entre los más jóvenes. La productora de este último título también participa en Pollo a lo grande: Una conspiración de comida rápida, otro documental que profundiza en problemas sociales.

En esta ocasión, y como ya sugiere el título, el tema es la comida, y más concretamente, el pollo frito como protagonista absoluto de la peripecia. Este “manjar” goza de una inmensa popularidad en todo el mundo. Ya sean nuggets para los niños en casa, atiborrarse de hamburguesas en diversas cadenas de comida rápida, o incluso comprar cubos llenos de este alimento, la tentación acecha por doquier. El humorista británico Mo Gilligan, no muy conocido por estos lares, va a sucumbir deliberadamente a estas tentaciones. En el documental que nos ocupa, viaja por su país natal y posteriormente por Estados Unidos, con el objetivo de comer solo pollo frito tres veces al día durante todo un mes. Todos sabemos que eso no es saludable. Tampoco es precisamente original, ya que recuerda sorprendentemente a la película nominada al Óscar dirigida por el finado Morgan Spurlock Super Size Me de 2004. En esa película, el protagonista solo comió productos de McDonald’s durante el mismo lapso de tiempo.
Al igual que ocurría en su obvia inspiración, esta dieta desequilibrada tiene consecuencias bastante negativas. Cuanto más tiempo consume Gilligan este alimento, mayor es el impacto en su cuerpo y en su estado mental. En ese sentido no se aportan nuevas perspectivas a lo que ya conocemos sobre la materia. Sin embargo, la película no tiene como objetivo principal una finalidad informativa, sino que sobre todo busca entretener, ya que, después de todo, el objeto de experimento es humorista. Se trata de divertirnos mientras el británico se embarca en su aventura, y la película se convierte así en una mezcla de autoexperimento y crónica de viajes, donde no siempre queda claro si el foco está en el problema dietético o en el protagonista. Esto también significa que gran parte del asunto se mantiene bastante superficial, y por consiguiente no se profundiza en demasía en los temas tratados.
Esto no significa que la película no tenga nada que decir. De hecho, aborda una amplia gama de temas durante esta gira de un mes. Profundiza en la producción de estos manjares, revelando detalles que podrían quitarte el apetito. El hecho de que los animales sean criados y mantenidos en condiciones espantosas difícilmente sorprenderá a alguien. Un punto original es que también aborda los estereotipos racistas asociados con las personas negras. Un prejuicio es que son particularmente aficionadas al pollo frito. Gilligan es consciente de que su documental se basa en este estereotipo, pero intenta abordarlo con humor y explicar sus orígenes, que no dejan de sorprender.

Es evidente que Mo sabe de sus limitaciones como periodista. Por lo tanto, conviene ajustar las expectativas de antemano y no asumir un análisis científico. Para el mercado masivo, es decir, para quienes consumen este tipo de pollo, esto debería ser más que suficiente. Pollo a lo grande… revela los métodos que utiliza la industria y sugiere que uno debería reconsiderar sus hábitos de consumo. El título es algo exagerado; las medidas tomadas no llegan a tanto. Al menos, sin embargo, uno debería ser un poco más consciente la próxima vez que se disponga a darse un gusto a base de alitas de pollo y derivados.

Título: Pollo a lo grande: Una conspiración de comida rápida.
Título original: Big Chicken: A Fast Food Conspiracy.
Dirección: Liana Stewart.
Intérpretes: Mo Gilligan, Marcus Collins.
Género: Documental, Comedia, Salud y Alimentación.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 96 minutos.
Origen: Reino Unido.
Año de realización: 2026.
Plataforma: Netflix.
Fecha de estreno: 05/08/2026.
Puntaje: 6 (seis)
