Por Pablo Arahuete 

La vitalidad es un contrapunto poderoso contra lo atroz y el testimonio de dos sobrevivientes al holocausto, Lea Zajac y Mira Kniaziew, confirma la importancia de la memoria como la única manera de darle sentido a la esperanza para que la historia no se repita. Eso a grandes rasgos el documental de la realizadora Poli Martinez Kaplún, quien en esta entrevista exclusiva explica los motivos de haberse involucrado con esta parte de la historia universal de la que aún queda mucho por descubrir.

Pablo E. Arahuete:– ¿Cuándo fue el primer contacto con las protagonistas y por dónde transitó ese primer encuentro relacionado con la Shoá?


Poli Martinez Kaplún: -Hacía tiempo que yo tenía particular interés en la historia de la Segunda Guerra y en la Shoá. Mi familia , por el lado materno, son sobrevivientes del Holocausto; judíos asimilados a la cultura alemana, que no se definían incluso como judíos porque no eran religiosos y sin embargo tuvieron que escaparse para no terminar en campos de exterminio . De Alemania emigraron a Egipto y años después a la Argentina .

Con unos amigos , Lucas Werthein y Carlos Winograd, hablábamos de la posibilidad de hacer un documental con sobrevivientes de los campos de concentración . En esa guerra tan atroz que dejó 50 millones de muertos y que entre otros delirios tenía como propósito la depuración racial de la raza aria , se exterminaron 6 millones de personas en Campos de concentración, entre ellos 1 millón y medio de niños . Algunas personas que estuvieron allí lograron sobrevivir de milagro  y hoy en día se encuentran aún unos pocos vivos.

Con los productores fuimos a la fundación Tzedaka en Buenos aires a un taller literario de sobrevivientes de la Shoá. En ese taller, conocimos a Lea y Mira.

P.E.A.:¿Por qué considerás que aún prevalece una idea negacionista del holocausto en ciertos círculos del poder en el mundo y un brote filo nazi en Europa?

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Poli Martínez Kaplún, Directora de Lea y Mira, dejan su huella.

Poli Martinez Kaplún: -Hace unos años realicé la producción de otro documental que quise hacer y luego no terminé, sobre el acorazado Graff Spee, un buque alemán  que encalló en aguas del Río de la Plata y que dejó muchos soldados alemanes luego afincados en la Argentina. Una historia asombrosa porque muchos soldados hoy son hombres ancianos que no regresaron a Alemania porque de jóvenes en su mayoría se casaron aquí y luego vivieron toda su vida en Argentina. Quedaron de algún modo aislados del revisionismo post guerra que se hizo en Europa y sobre todo en Alemania, donde cualquier manifestación racista está prohibida por ley y donde por ej durante 70 años se prohibió luego de la guerra el libro “ Mi Lucha”, de Adolf Hitler.

Entrevistando a estas personas,  me encontré con el discurso nazi clásico de los años 30. Me impresionó mucho. Un discurso totalmente básico y delirante  de buenos y malos, donde los demonios son los judíos que se apropiaron de la tierra y del poder con el propósito de someter al resto de los  humanos. Realizando esa filmación en Córdoba, me encontré frente a la estatua que le hicieron al capitán del Graff Spee y que está en Villa General Belgrano. El día de la conmemoración de su muerte , cuando el Capitán decidió morir con su barco que naufragaba, me encontré con personas de distintas nacionalidades que venían a darle tributo. Al entrevistarlas, todos eran nazis negacionistas. Me hablaban de lo sometidos que estaban aún por los judíos y de la farsa que se había inventado alrededor de los campos de concentración. No lo podía creer, sinceramente, estar escuchando un discurso tan delirante. Entre otras cosas, eso me hizo dejar el documental, no pude aguantar seguir cerca de esa gente y hasta me dio miedo que supieran que tengo origen judío. Por qué creo que existe?. Porque las condiciones que crearon la locura de la depuración racial y el aniquilamiento del otro diferente todavía existe. Hay crisis y el hombre se escuda entre los similares y culpa a los diferentes; los culpabiliza, los odia, los aniquila; así de básico y terrible . Lo que es increíble como fenómeno es que esto se empieza a dar nuevamente en países centrales, modernos, con buena educación. Que Trump sea presidente de Estados Unidos y que lo hayan elegido habiendo dado cuenta de una ideología tan racista, machista y reaccionaria es una muestra de este fenómeno.

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 P.E.A.: ¿Qué es lo que más te impactó de Lea y de Mira, en qué se parecen y en qué se diferencian?

Poli Martinez Kaplún: -Lo que yo busqué con la película, no fue contar la segunda guerra , sino retratar a Lea y Mira. No busqué mostrar la realidad de los hechos, busqué mostrar la subjetividad de estas personas. No es un documental histórico, es un documental sobre ellas dos, Lea y Mira, que aun vivas son personajes de la historia. 

Desde el principio yo me preguntaba cómo se podía seguir viviendo después de haber pasado por el infierno durante casi dos años y antes de eso, hacinados en los Ghettos, durante 4 años y después del Campo de concentración (donde sobrevivieron de milagro durante dos años, gracias a la solidaridad de otras reclusas que se organizaban para salvar los niños)  caminar 4 meses en el invierno en la Marcha de la Muerte, casi desnudos y sin comida.

Decidir mantenerse vivo, sostenerse; tener la voluntad de no caer, de no dejarse ir para terminar con el infierno, para mí era un enigma. Se puede sobrevivir a eso?, se puede tener fuerza anímica para seguir adelante?. Los sobrevivientes de los campos lo han hecho. La película emana esa incandescencia vital que tienen las protagonistas.

Conocerlas y filmarlas fue acercarme a la enorme energía intrínseca que tiene la vida y eso quise transmitir. La vida es muy poderosa.

Las dos tienen como  cualidad una vitalidad y energía sobresaliente, que pocas personas en el mundo tienen; las dos son asombrosamente inteligentes, sabias, diría. Tienen 90 y 89 años y son íntimas amigas; ellas se llaman “hermanas de sangre derramada”; han formado familia; tienen fe en la humanidad porque así como han conocido lo demoníaco que puede ser el ser humano, también se han salvado gracias a la solidaridad de gente que expuso su vida por otros; han aprendido el sentido de transmitir lo que vivieron para dejar legado y que esto no vuelva a ocurrir; que el sufrimiento de tanta gente no haya sido en vano. 

P.E.A.:– ¿Qué buscaste captar con la cámara frente a un testimonio viviente de enorme impacto?

Poli Martinez Kaplún: Busqué amplificar su legado y registrar su enorme vitalidad, su energía de vida.

 P.E.A.:–  ¿Cuáles son tus expectativas respecto al estreno y al interés que pueda o no despertar en los más jóvenes?

Poli Martinez Kaplún: -Esta es una historia en primera persona que cuenta también una historia de guerra atroz, que provocó el delirio de una sociedad. Muchos jóvenes no conocen lo que sucedió porque en las escuelas no se trata el tema lo suficientemente bien. Me gustaría mucho que la película ayude a comprender lo absurdo de la discriminación al otro; de hecho, este es el legado de Lea y Mira. Es aportar una simiente contra las condiciones humanas que han provocado esto y que, lamentablemente, siguen reproduciendo todos los días…

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