Por Omar Tubio

Pocas películas gozaron de tanta popularidad antes de su estreno comercial como la que cosechó Sabés nadar? Y es que su historia se remonta a cinco años atrás, cuándo fue filmada en una invernal Mar del Plata por un grupo de amigotes y un director novel, que venía de lograr un suceso de culto con un programa de TV llamado ¿Son o se hacen?

Luego de sortear innumerables escollos legales para poder estrenarla y después de algunos pases en algunos festivales (Mar del Plata, BAFICI) llega por fin, rodeada de un halo de misterio al circuito comercial. Tal expectativa se ve saldada con un filme que ciertamente está muy lejos de satisfacer tanta espera.


Catalogada por alguna crítica como la precursora del nuevo cine argentino y hasta por algún adelantado visionario como una obra de vanguardia, no se trata de nada más que una ópera prima cuasi amateur, filmada con poquísimos recursos y con un reparto muy ecléctico formado más por amigos circunstanciales del momento que por una directora de casting con conciencia.

Rodada en 16 mm. por una cámara en mano frenética e hiperquinética que no para de moverse y montada con planos veloces que entorpecen más de lo debido, la película está narrada por un joven en crisis (Bordeu) que, debido a ello, viaja a la costa para alejarse de un desengaño amoroso. Con la supuesta intención de dirigir un filme y bajo ese pretexto, seduce a una chica (Brédice) que trabaja en un bar y da clases de step, proponiéndole ser la actriz de su película. Esta, de carácter sumiso y muy inocente, navega en un mar de dudas ante el ofrecimiento y un novio celoso que se dedica al surf. En realidad, la anécdota aquí es lo de menos y los conflictos son mínimos. Los personajes son muy lineales y hasta en algunos casos caricaturescos y carecen en general de toda progresión dramática, no habiendo en ellos ningún cambio (con excepción del personaje de la hermana menor). Pareciera que al director solo le interesaba mostrar a sus seres a la deriva, una especie de retrato de la situación en la que se encuentra la juventud actual, sin objetivos y con mucho miedo al cambio.

Con momentos que oscilan entre el grotesco y lo paródico y con otros pretendidamente románticos, el film aparece como una idea interesante que debido a muchas imprecisiones que tienen que ver con lo formal, con lo técnico, con el guión y con la dirección de actores (Bordeu es insufrible, Brédice no ahorra mohines y Briski mostraba lo que en un futuro haría en el programa de TV Maru a la tarde) no llega a buen puerto y naufraga antes de tiempo (siguiendo la terminología marítima que se desprende del título).

Asociarla al remanido grupo del nuevo cine argentino es cuando menos incongruente, ya que precede a todo este movimiento y si cupiera la posibilidad de que fuera un antecedente válido, tampoco se puede pretender que todo lo que salga de él tenga la calidad intrínseca por el solo hecho de pertenecer al mismo. De un buen horno no siempre salen buenas tortas. A veces, alguna se quema.

Título: Sabés nadar?
Título Original: Idem.
Dirección: Diego Kaplan.
Intérpretes: Leticia Brédice, Juan Cruz Bordeu, Antonio Birabent, Iván González, Patricia Echegoyen, Mariana Briski, Rita Cortese, Damián Dreizik.
Género: Drama.
Clasificación: Apta para mayores de 13 años.
Duración: 89 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 1997/2002.
Distribuidora: Primer Plano.
Fecha de Estreno: 31/10/2002.

Puntaje: 3 (tres)

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