Por Alan Prince
En 2010, vimos cómo la saga insignia de Pixar parecía llegar a su fin con su tercera entrega. En ella, Andy se despedía de sus juguetes para dejárselos a Bonnie, quien sería su dueña de ahí en adelante.
Fue un cierre más que satisfactorio. Sin embargo, en 2019 tuvimos una cuarta parte que decidí volver a ver antes de este nuevo estreno; pese a que por años me había parecido innecesaria —ya que dábamos por sentado que la historia de Woody y sus amigos había concluido—, para mi sorpresa, esta entrega resultó mejor de lo que recordaba, ya que cumplió con su objetivo de presentar la dinámica habitual con Bonnie.
Aún así, el filme dejó en claro que Pixar y Disney tenían mucho más que contar, y con una quinta entrega el conflicto pasaría a otro nivel. Ahora no tendríamos juguetes malvados, sino que estos deberían lidiar directamente con la tecnología.

Es así como nos presentan a Lilypad, una tablet que se perfila como la gran villana de la historia.
Resultaba difícil imaginar que Pixar pudiera estropear una franquicia a la que todavía se le puede sacar tanto jugo, por lo que la intriga por verla fue inmediata.
En esta oportunidad, Toy Story 5 fue dirigida por un veterano de la saga: Andrew Stanton, quien ya había sido guionista de las entregas anteriores y aquí no fue la excepción. Además, contó con la codirección de McKenna Harris, directora del cortometraje Ciao Alberto, perteneciente al universo de Luca.
Esta nueva entrega cuenta con un gran inicio, protagonizado por un ejército de Buzz Lightyears. A partir de allí surgen los conflictos que aborda el filme a través de tres subtramas: por un lado, el mencionado ejército en una odisea poco clara; por el otro, la historia de Bonnie en su búsqueda por hacer amigos; y finalmente, el grupo de juguetes, donde vemos a una protagonista indiscutida: Jessie.
Sí, es en este último punto donde podría decirse que el director experimentó más con la película.
Nuestra vaquera no solo es la protagonista absoluta —dejando al resto de los juguetes en un plano secundario—, sino que se atrevieron a desplazar a Woody y a Buzz. Al primero lo limitan a un rol más torpe y viejo, mientras que el segundo, lejos de ser el intrépido astronauta de siempre, se muestra como un tipo indeciso que no sabe cómo declarársele a Jessie.

¿Funciona esto? Sí, no solo porque les aporta otra capa a los personajes, sino también porque la situación de Woody funciona como un guiño para quienes crecieron viendo la primera entrega y hoy rozan los mismos problemas de madurez que él presenta.
Sin embargo, este experimento también deja algo en claro: Woody debe seguir apareciendo y aportando, ya que es la cara de la franquicia junto a Buzz; por lo tanto, aún deben pasar varias entregas antes de que deje de estar físicamente en la pantalla.
Por otro lado, el conflicto de Bonnie resulta muy identificable hoy en día. El personaje es adorable e incomprendido, demostrando que Pixar todavía sabe cómo hacernos empatizar. Blaze, uno de los humanos nuevos en la entrega, es una gran adición cuyo encanto y personalidad le aportan un enorme realismo al relato.
Pero también tenemos a los juguetes, que le devuelven la identidad al filme. Como señalé antes, la historia se centra en Jessie, pero también en el colectivo de juguetes en general; ya no sufren por el eterno conflicto del crecimiento de sus dueños, sino por el desplazamiento definitivo que sufren ante la tecnología, un planteamiento que está sumamente bien ejecutado.

Y al hablar de tecnología aparece Lilypad, nuestra antagonista, quien a diferencia de otros villanos resultó una grata sorpresa. Mi primera impresión fue que la trama la abandonaría a favor de la vida real en detrimento de la virtual; pero no: esta villana evoluciona, tiene una ideología clara y también admite cuándo se equivoca, lo que cambia el rumbo de la historia por completo a través de una redención más que justificada.
Toy Story 5 cuenta con dos escenas postcréditos: una de ellas influye directamente en la trama, mientras que la otra no. Seguramente la franquicia tenga más historias que contar en el futuro y, en lo personal, me gustaría ver algún reencuentro no solo entre los juguetes, sino también con los humanos.
En definitiva, siempre me he mantenido al margen de las producciones de Disney, pero hay que reconocer que esta vez permitieron que su estudio estrella contara una buena historia. Así es como debería ser siempre.

Título: Toy Story 5.
Dirección: Andrew Stanton y McKenna Harris (co-dirección).
Voces originales: Joan Cusack (Jessie), Tom Hanks (Woody), Tim Allen (Buzz Lightyear), Greta Lee (Lilypad), Scarlett Spears (Bonnie), Conan O’Brien (Smarty Pants), Tony Hale (Forky), Craig Robinson (Atlas) y Shelby Rabara (Snappy).
Género: Animación, Comedia, Aventura infantil.
Calificación: ATP.
Duración: 102 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2026.
Distribuidora: Buena Vista – Disney.
Fecha de estreno: 18/06/2026.
Puntaje: 8 (ocho)
