Por Pablo Arahuete

Fito Páez en su disco “Ey!” cantaba hace treinta años a la gente sin swing. Pero existió décadas atrás gente con mucho swing, cultivadores del jazz vernáculo que se daban cita en un mítico refugio artístico creado por un contrabajista con una particular manera de entender la música y el contacto directo entre el público y los músicos. Parte de ese recorrido atraviesa el universo del documental El jazz es como las bananas. Sus realizadores Salvador Savarese y Cristina Marrón nos cuentan en esta entrevista exclusiva qué era jazz y pop pero sobre todo quién estuvo detrás de esta mágica aventura.

Pablo Ernesto Arahuete: – Imagino que este documental es una prolongación de un cortometraje de 2014, Doce mil noches de Jazz ¿antes de realizar el corto tenían conocimiento sobre el Negro y su reducto Jazz y Pop de la calle Chacabuco?
Salvador Savarese y Cristina Marrón:Teníamos conocimiento del lugar de haber ido a escuchar a algún músico. Guillermo Marigliano, el autor de la música original, nos hablaba de ese lugar y le agregaba que poseía una historia y una mística especial. Pero fue durante la investigación  que nos adentramos y se desplegaron las múltiples y diferentes historias que desarrolla el documental. También fue durante esa etapa que nos dimos cuenta de que el lugar era el Negro y viceversa.
P.E.A.: – Se puede considerar al jazz de aquellos años como un modo de resistencia estética o apuesta contracultural frente a la dictadura y a su incipiente halo represivo para todo tipo de actividad cultural de esos tiempos violentos?

Salvador Savarese y Cristina Marrón: Más allá que el jazz podría ser considerado como la contracultura, en Jazz & Pop se respiraba una contracultura. Redadas reiteradas en el boliche era moneda corriente. Lo que nos fuimos dando cuenta al analizar los materiales y los testimonios es que en todas las épocas el jazz funcionó como resistencia frente a diferentes “ogros”: en algunos casos evidentemente abyectos como durante la dictadura y en otros casos más “suaves” como cierta rigidez de la escena musical y de la sociedad en los años ’50 o la marea de imágenes y sonidos de la ciudad actual.
Entrevista a Salvador Savarese y Cristina Marrón: 2
P.E.A.: – ¿Por qué creen Uds. que la frase asociada al filósofo existencialista Jean Paul Sartre genera divisiones en los partidarios del jazz y sus hábitos de consumir la música ?
Salvador Savarese y Cristina Marrón: Consideramos que al revés, son los diferentes sectores de los partidarios del jazz y los diferentes hábitos de consumo musical los que provocan diferentes respuestas ante esa frase. Igualmente, creemos que esas divisiones son totalmente necesarias y deseables para la renovación del Jazz a través de las generaciones. Prueba de esta renovación es que el jazz siempre mantiene su espíritu a través de las diferentes épocas.
P.E.A.: – ¿Cuál fue el legado de Jazz y Pop antes de su reapertura y porqué ninguno de sus habituales seguidores y cultores de ese modelo de gestión lo pudo continuar después de la desaparición física del Negro?
Salvador Savarese y Cristina Marrón: Creemos que el mejor legado es haber dejado una impresión mítica en los jóvenes músicos sobre que podía existir un lugar donde las diferentes generaciones podían tocar todas las noches. Y creemos que no se pudo continuar el modelo de gestión del Negro porque el modelo era él. Otros continuaran su legado pero de otras maneras. Igualmente no hay que ser pesimistas: demasiados jóvenes vivieron el nuevo Jazz & Pop y se dieron cuenta de que ese lugar mítico se podía hacer realidad. Quizás actualmente algunos de esos jóvenes está acondicionando algún sótano chico y húmedo que sea el nuevo Jazz y Pop.
Entrevista a Salvador Savarese y Cristina Marrón: Los jóvenes que vivieron Jazz & Pop se dieron cuenta que ese lugar mítico podía ser realidad. 1
P.E.A.: – ¿Cuánto se pierde para el género jazz con la irrupción de las redes sociales o las modas que dominan el firmamento cibernético y que generan millones de visitas segundo a segundo?
Salvador Savarese y Cristina Marrón: El Negro valoraba mucho la música tocada en el lugar. Valoraba el hecho de estar ahí, reunidos en el mismo lugar, músicos y espectadores. Unos tocando y los otros escuchando. Suponemos que para esta concepción del jazz, la idea de que la música puede ser digitalizada y recompuesta a partir de la interpretación de millones de bits y bytes,  haría perder esa cercanía. De cualquier manera, el Negro nos mostraba las mejoras técnicas que él les había hecho a sus instrumentos para conseguir un mejor sonido y las nuevas generaciones confían mucho en las plataformas digitales para la difusión de sus temas, por lo que no consideramos que los avances tecnológicos impliquen una total pérdida.
P.E.A.: – ¿Quedó mucho material afuera a la hora de montar el rumbo del documental y dividirlo en viñetas o capítulos cronológicos, cada uno con su tono musical adecuado desde la banda sonora original?
Salvador Savarese y Cristina Marrón: Desgraciadamente quedó mucho afuera pero es lo que siempre sucede cuando hay que organizar narrativamente el material: quedaron en nuestros archivos anécdotas del Negro Gonzalez de los años 50; varias cosas del Jazz & Pop de los años 70; algunas acotaciones del Negro sobre el contrabajo, su instrumento; la historia con su hermano Carlos Américo, con quien se reencontró después de muchos años y trata de mantener su leyenda viva en el boliche “La Cueva de Blackman”… Pero era, como siempre, acotar y resumir antes que el material más que abrumarnos a nosotros, abrumara al espectador.

Entrevista a Salvador Savarese y Cristina Marrón: Los jóvenes que vivieron Jazz & Pop se dieron cuenta que ese lugar mítico podía ser realidad. 2
P.E.A.: – ¿Qué es el jazz, según su experiencia como escuchas, investigadores o sencillamente amantes de este género musical?  
Salvador Savarese y Cristina Marrón: Después del camino recorrido haciendo esta película, valoramos al jazz como lo valoraba el Negro: por ser un lugar de libertad y resistencia para hacer frente a todas las dificultades. 


4 COMENTARIOS

  1. Hola; estan metiendo la gamba con una cosa: los que hicieron a Jazz y Pop fueron Nestor Astarita, Gustavo Alessio y Gonzales

    Por alguna razón ‘psicológica’ de él, Gonzales registró la marca a espaldas de Alessio y Astarita y después los ”desapareció” de ”su versión” de la historia. Hacer eso está mal.

    Gracias.

    • Hola Alejandro,
      entiendo que aún no tuviste oportunidad de ver la pelicula, uno de los grandes conflictos que aparecen en el documental es que el que vos estas remarcando. Cariños

      • Hola, Cristina
        Si, ahi veo que Astarita aparece en el documental, lo tengo que a ir a ver

        la escena de Gustavo Bergalli en la inauguración del local de 2008 después de oir a Gonzales contar una realidad paralela desapareciendo a sus socios donde ”él es J&P” subiéndose al escenario para aclarar -los musicos no tenian porqué estar al tanto pero Astarita era el responsable de la fusión de géneros y Alessio el modelo de gestión- y Gonzales desde abajo queriendo hacerlo callar da para que hagas otro documental pero sobre la locura.
        (o sea… Alessio se moría de cáncer unos meses antes y Gonzalez lo ”desaparecía”… es…no sé.)

        mañana voy al Gaumont; gracias,
        Saludos!

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