Por Jaime Polo Mínguez, corresponsal de Nueva Tribuna (España)
En el corazón de Chicago The Bear regresa en su cuarta temporada, no con el estruendo de sartenes y gritos que una vez definió su estilo, sino con un murmullo más hondo, más roto, como el eco de un hombre que ha visto demasiado y aún así sigue cortando cebollas en la penumbra de la cocina. No es una serie que se conforme con servir platos; es un lienzo de carne y hueso, de sudor y sal, donde cada personaje carga su cruz y la cocina no es más que un altar donde se sacrifican los días.

La cocina, ese campo de batalla donde el fuego nunca duerme. Cada corte, cada hervor, es una metáfora de lo que hierve dentro: la ambición que quema, la culpa que se derrama, el amor que se reduce a fuego lento. Cada plato que aparece no es solo comida; son intentos torpes de decir “te quiero” o “lo siento” sin abrir la boca. Me dieron ganas de meterme a cocinar algo, aunque sea un desastre, solo para sentir esa urgencia, esa necesidad de hacer algo que diga “esto soy yo”.
Y los personajes, cómo me sacan de quicio y los amo a partes iguales. Carmy es un nudo que no se deshace, un tipo que parece que va a romperse si lo tocas, pero sigue adelante, terco como mula. Sydney es mi favorita; es fuerte, pero no de esa manera de héroe de película, sino de alguien que está cansada y aún así no se rinde. Richie, que antes me caía pesado, ahora me tiene sonriendo como idiota con sus intentos de ser mejor. Todos están rotos, pero no de forma dramática, sino como la gente de verdad: con cuentas por pagar, con miedo a cagarla, con ganas de que alguien los vea. Me vi en ellos, en sus peleas, en sus pequeños triunfos, en esos momentos en que aprietan los dientes y siguen.

Los diálogos son como escuchar a tus amigos en una mala noche, cuando todos están cansados, pero nadie quiere irse a casa. No son charlas bonitas, no. Son rápidos, desordenados, como si todos tuvieran demasiadas cosas que decir y poco aire para soltarlas. A veces, Carmy y Sydney se tiran frases como si fueran cuchillos, y otras veces se miran y no hace falta que hablen. Esos silencios, te calan. Es como si los guionistas hubieran estado en nuestros peores días y supieran cómo suenan las peleas que importan.
Esta temporada no es perfecta, a veces se siente como si quisiera abarcar demasiado y te deja con ganas de más respuestas. Pero me tenía pegado al sillón, sintiendo cada pelea como si fuera yo el implicado. Es The Bear, y aunque a veces me deje destrozado, no puedo dejar de querer más.
Título: El Oso – Temporada 4. Título: The Bear. Dirección: Christopher Storer, Duccio Fabbri y Janicza Bravo.
Creador: Christopher Storer.
Intérpretes: Jeremy Allen White, Ebon Moss-Bachrach, Ayo Edebiri, Lionel Boyce, Liza Colón-Zayas, Abby Elliott, Matty Matheson, Liza Colón-Zayas, Edwin Lee Gibson, Molly Gordon, Oliver Platt, Jon Bernthal y Jamie Lee Curtis. Género: Serie, Comedia, Drama. Calificación: AM 13 años. Duración: 10 capítulos entre 30 y 70 minutos. Origen: EE.UU. Año de realización: 2025.
Plataforma: Disney+. Fecha de estreno: 26/06/2025.
Puntaje: 8 (ocho)
