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sábado, 2 mayo 2026
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Tiempo de guerra: Hasta el último hombre

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

Nos hallamos ante uno de los ejercicios más salvajes que se han estrenado últimamente en plataformas. La cosa empieza bastante suave, pero cuando menos te lo esperas asistimos a una auténtica barbarie sazonada con el gore más a contrapelo que uno se pueda llegar a imaginar. Así que aviso a los navegantes: si tienes un poco de aprensión a las escenas en las que no se privan de enseñarnos anatomía del cuerpo humano a trozos mejor que vayas con cuidado, porque aquí existen imágenes puntuales que se te van a quedar grabadas en la mente a sangre y fuego durante bastante tiempo.

La idea de Warfare surgió de las experiencias bélicas del veterano Ray Mendoza, quien previamente asesoró al director y guionista Alex Garland en operaciones de combate en Civil War (2024). El guion se basa esencialmente en los recuerdos de Mendoza y sus compañeros del ejército. Si bien trata sobre una misión bastante específica durante la guerra de Irak a principios del siglo XXI, el espectador se siente profundamente involucrado en la situación de los soldados gracias a la minuciosidad de los acontecimientos explicados.

Irak, 2006. Un pelotón de Navy Seals estadounidenses recibe una misión de vigilancia para apoyar a sus compañeros en otro cometido bélico diferente. Para ello, se apoderan de una casa común y corriente ubicada en medio de una zona residencial densamente poblada donde en teoría se les ha informado de que operan unidades enemigas. Cuando el enemigo descubre lo que están tramando los soldados estadounidenses, la situación se complica y de qué manera. A partir de entonces, el objetivo del pelotón cambia radicalmente de lo que debía ser una misión de apoyo a intentar salvar el pellejo, confiando en una posterior operación de rescate que no se sabe si va a llegar a producirse.

En esta situación límite se va a demostrar que la camaradería es primordial. Determina la identidad de los hombres hasta la médula. Se sacrifican por los demás. Sin embargo, en este tipo de situaciones, ni siquiera puedes imaginarte a salvo en un edificio de hormigón. Por ello, los soldados están constantemente en modo supervivencia y, aunque se vigilan mutuamente, unos lo gestionan mejor que otros. Lo que resulta especialmente evidente en Warfare no es el heroísmo individual, algo que siempre nos remitía a aquellas antiguas y muy míticas películas bélicas estadounidenses, sino que se considera mucho más la resiliencia del grupo.

En cada ocasión en la que se producen ráfagas de disparos o pide apoyo aéreo, casi sales volando de tu asiento. Ni que decir tiene que estamos ante una película que enarbola la bandera de la visceralidad. Es como si los creadores disfrutaran lanzándote al centro de la batalla, y sin chaleco antibalas que te proteja. Además, la película no se anda con rodeos al mostrar imágenes de heridos. Sin duda, no es la primera del género en hacerlo. Las plumas consagradas de la crítica de turno ya se han apresurado a recordarnos la orgía de violencia de la primera media hora de Salvando al soldado Ryan (Steven Spielberg, 1998) como referente claro. Y lo cierto es que te impacta, y no te puedes ni llegar a imaginar el horror que tuvieron que pasar esos chavales. No nos extraña que muchos perdieran el rumbo después de vivir esto, y menos aún que sufran estrés postraumático galopante. Al menos algunos lo pudieron llegar a contar…

El motivo de la presencia de los soldados estadounidenses en Irak es secundario a las experiencias del grupo, en el que, sin embargo, es difícil distinguir a los individuos entre sí, por muy cerca que esté la cámara de sus narices. Garland tiende más a buscar defectos y fortalezas universales. Por lo tanto, los juicios morales quedan lejos o profundamente arraigados. Aquí, la guerra es una de las herramientas habituales del hombre y se ignora la política, como si nunca hubiera existido realmente una opción. En cualquier caso, la guerra tiene un impacto traumático en el resto de la vida.

La gracia del asunto, para el que quiera encontrarle alguna, es la de que, aunque al ejército estadounidense le gusta proclamarse superior a los ojos del mundo, estos Navy Seals reciben una paliza de las buenas de un oponente con muchos menos recursos que ellos. El proceso de allanamiento de morada de la familia iraquí, que no tiene nada que ver con la misión salvo que vive allí, también muestra cómo debieron sentirse muchos en Irak: miedo y locura en el lugar más seguro que debe ser un hogar familiar. Por el contrario, es estar constantemente en guardia ante los francotiradores de la muerte, una sensación común para todos los bandos en un conflicto violento.

Durante los créditos finales, vemos imágenes de una reunión entre algunos soldados estadounidenses que participaron en la misión, algunos de ellos discapacitados, y los actores que los interpretan. Sin embargo, este conmovedor final no encaja del todo con lo visto anteriormente, ya que Tiempo de guerra nunca quiere erigirse como un homenaje a los soldados que libraron aquellas batallas y ni siquiera contar una historia donde la heroicidad cobre protagonismo. Sin embargo, dado el origen de la película, esta aparición en los créditos finales era probablemente inevitable. Que así sea.

Título: Tiempo de guerra. Título original: Warfare. Dirección: Alex Garland. Intérpretes: Will Poulter, Cosmo Jarvis, Joseph Quinn. D’Pharaoh Woon-A-Tai, Aaron Mackenzie, Michael Gandolfini, Evan Holtzman, Kit Connor, Charles Melton, Aaron Mackenzie, Alex Brockdorff, Finn Bennett, Joe Macauley, Laurie Duncan y Jake Lampert. Género: Basado en hechos reales, Bélica, Drama.
Calificación: AM 18 años.
Duración: 96 minutos. Origen: EE.UU./ Reino Unido. Año de realización: 2025. Plataforma: Amazon Prime. Fecha de estreno: 15/06/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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