back to top
martes, 21 julio 2026
InicioCine ArgentinoHomo Argentum: Guillermito es un monstruo

Homo Argentum: Guillermito es un monstruo

Por Juan Alfonso Samaja

El relato presenta una serie de viñetas sin continuidad entre sí sobre diversos tipos de argentinidad encarnadas por Guillermo Francella.

Crítica

El relato está compuesto de 16 microhistorias que presentan situaciones donde se expresan diversas actitudes típicas de la argentinidad. Según Guillermo Francella, I mostri (Dino Risi, 1963) ha servido de modelo para esta producción, sin embargo, a diferencia de aquella, donde se focalizan únicamente las miserabilidades más abyectas del ser humano en un tono cómico y grotesco, en el caso de Homo Argentum hay una búsqueda de mayor modulación emocional, oscilando el relato entre la identificación narrativa entre el espectador y el personaje, y el registro cómico o tragicómico, donde se producen diversas formas de distanciamiento entre los actos y las decisiones de los personajes con el sentimiento afectivo de un potencial espectador.

La película propone un formato atípico para la cinematografía nacional, aunque transitado en otras variantes de espectáculos populares más antiguos, como el circo criollo, y en otras circulaciones discursivas, como la producción de sketch cómicos para la televisión. Se trata, en efecto, de pequeñas escenas individuales, sin conexión excesiva, ni continuidad narrativa alguna.

El trabajo actoral de Francella es meritorio por la variedad de tonos que logra encarnar entre los diferentes relatos, pero también por las transiciones internas que protagoniza al interior de cada uno, como sucede en los episodios: “Aquí no ha pasado nada” y “Un hombre decidido”, donde el actor modula temperamentos en lapsos muy breves de tiempo. Pero también caben destacarse las labores de Guillermo Arengo, Dalma Maradona y Eva de Dominici.

Las caracterizaciones del protagonista no sólo se presentan como mosaicos individuales al interior de ese fresco complejo y heterogéneo que es la psicología social del argento; expresan, sobre todo, formas específicas de valoración. Según esta escala moral, establecida por el relato, podemos clasificar los tipos representados en dos conjuntos: a) personajes edificantes o modélicos (el laburante solidario, el que no se olvida de sus orígenes, el futbolero apasionado, el padre que forma en valores, el padre sufriente que sabe renunciar para que su hija crezca), b) personajes con actitudes o valores reprochables (el hipócrita, el insensible social, el garca, el sorete, el paranoico clasista y misógino, el cagón, el vividor/sobreprotector, el que tiene el culo sucio, el fanfa nuevo rico, el nostálgico). Mientras que el relato apenas describe objetivamente a los personajes del primer conjunto, asume, en cambio, una actitud subjetiva (reprobatoria y moralista) sobre el segundo conjunto; si los del primer conjunto encarnan al argentino solidario, genuino, familiero, amigo, entregado, etc. (en definitiva, todo aquello que enfatiza la imagen vincular del argentino medio en el imaginario cultural), los del segundo encarnan diversas manifestaciones del egoísmo social. Todas estas caracterizaciones tematizan la panoplia de clases sociales que atraviesa al ser argentino: desde el laburante de clase baja, al comerciante/profesional de clase media en ascenso, el retirado con pasar socio/económico acomodado, hasta el fino de clase acomodada.

Es imposible dejar pasar el hecho de que una película que retrata la argentinidad se haya focalizado exclusivamente en el retrato de figuras masculinas. Como el método de producción ha sido trabajar con un solo actor protagónico para dar vida a todos los roles principales, y ese actor es un varón, resulta obvia la causa de la prioridad masculina. Sin embargo, puede realizarse un ejercicio interesante: prestar atención a los roles secundarios, encarnados por actrices mujeres con el objetivo de observar qué perfiles caracterológicos de la mujer argentina ofrece el argumento. Pero como no en todas las historias hay personajes mujeres (y en algunas sólo tienen un rol demasiado escueto), me centraré en 7 relatos donde la mujer no sólo cumple con un tipo específico, sino que además desempeña narrativamente un rol significativo en el desarrollo del acontecimiento.

Aquí no ha pasado nada/ Un hombre decidido

Ambos episodios muestran a sujetos en situaciones extremas que se ven impulsados a tomar una decisión moral y éticamente reprochable. El tipo aquí representado es el hipócrita y el cagón. En ambos casos, personajes que se llenan la boca aleccionando a los demás con lo que debe hacerse, pero a la hora de ser ellos mismos los que deben poner el cuerpo a esos discursos, reculan. En contraposición a estos dos tipos masculinos, ambos episodios muestran mujeres que –de modo voluntario y/o involuntario- se ven obligadas por la circunstancia (incluso trágicamente) a poner el cuerpo allí donde los varones han decidido retirarlo de escena. En el primer episodio, se trata simplemente de una transeúnte desprevenida que –debido a la caída de la botella que negligentemente deja caer uno de los invitados de la fiesta desde lo alto de un edificio- se detiene súbitamente en medio la calle, y es atropellada fatalmente por un vehículo. En el segundo episodio, se trata de una mujer que no sólo pone involuntariamente el cuerpo para hacer frente a una situación de robo violento, también pone el cuerpo voluntariamente para dejar pasar a su marido (quizás por amor, por lástima, por conveniencia, por una mezcla de las tres) una acción miserable, haciéndole creer a su marido que ella ignora la cobardía que ha mostrado.

Una noche de suerte.

El episodio muestra a un guardia de seguridad quien, hacia el final de su jornada, ve a una mujer joven semidesnuda, armando un escándalo a los gritos frente a una casa. El trabajador, atento, se acerca y le ofrece ayuda. La muchacha aprovecha su ofrecimiento y le pide que la lleve a alguna otra parte porque desea huir de ese lugar, de esa casa, de ese hombre que dice que desprecia. La noche termina con una propuesta de la muchacha al guardia para integrar un trío con una amiga. Al amanecer, el guardia y la muchacha, que han pasado toda la noche fuera, regresan a sus quehaceres: el trabajador a su garita, la muchacha a su rol de amante ninguneada. Aunque los tipos sociales y los temperamentos resultan muy disímiles (laburante de mediana edad, tímido y comedido que mantiene a su madre anciana; mujer joven, temperamental, exhibicionista y mantenida por novio rico) en términos de la acción no están tan alejados, encontrándose: en el acto de ofrecerse el uno al otro; y en el hecho de estar atrapados en una relación circular y tóxica (laboral y romántica) que los usa y los descarta, y de la cual no saben/pueden/quieren liberarse.

Piso 54

Él es un hombre adinerado y célebre. Se dirige hasta el último piso de un edificio céntrico, donde tiene una reserva en un restaurante exclusivo. Mientras espera el ascensor, se acerca una mujer joven y hermosa con intención de subir también al ascensor. El hombre la deja pasar en primer lugar, pero antes de subir él, parece dudar por un instante. Una vez que ambos están en el cubículo, la muchacha inventa una escena, amenazándolo con denunciarlo por intento de violación, si no le deposita allí mismo 50.000 dólares. Dentro del par complementario que ya presupone la noción de género representada (varón-mujer) el episodio tematiza un segundo eje complementario: paranoico-con dinero/oportunista inescrupulosa sin dinero. En este caso, resulta sintomático, no lo que la historia dice de la dama, sino lo que el varón imagina anticipadamente al ver a esta mujer joven y hermosa compartiendo con él el cubículo del ascensor: un personaje con la capacidad y los pocos escrúpulos como sacar provecho de una situación social lamentable y extendida (la violencia de género, y el acoso sexual), para sacar provecho de un varón inocente.

El hijo eterno

Ha cumplido los 40 años y todavía vive con sus padres, quienes lo mantienen en condiciones de infantilización económico-afectiva. Pero todo ello estalla una noche en que el padre, yendo hacia la cocina a buscar un vaso de agua, descubre a su hijo con otra mujer en pleno acto sexual sobre el sofá. Al día siguiente los padres tienen una conversación con su hijo para explicarle que tiene que conseguir un lugar propio para tener su intimidad. Una noche, al mes de haberse ido ya el hijo, la esposa se levanta de madrugada y advierte que su marido no está con ella. Se levanta, va hasta la cocina y lo ve, melancólico y callado, lamentándose por el nido vacío. La mujer lo mira con resignación, le dice que es un boludo, y regresa a su cama. Aquí tenemos dos tipos masculinos complementarios: el vividor (el hijo) y el sobreprotector (el padre). Si bien, el folclore argentino adjudica ese rol y carácter emocional a la madre, considerando al padre, como una figura racional y desapegada de los vínculos de dependencia, la necesidad de enmarcar el episodio en un registro cómico obliga a invertir esta relación. Frente a esta dupla masculina complementaria, aparece la figura de la esposa/madre. Donde el hijo apetece, y donde el padre/esposo padece (primero la invasión de su hijo, luego su ausencia) la mujer tolera y se resigna de ambos; si ellos se presentan como emocionalmente dependientes, ella, en cambio, aparece como una figura autónoma.

La novia de papá

El hombre, viudo hace ya más de un año, ha reunido a sus 3 hijos para contarles que ha formado una pareja con una mujer mucho más joven y que pretende formalizar esa relación. Algunos meses más tarde, los hijos visitan sorpresivamente a su padre para llevarle una propuesta en relación con el patrimonio familiar. El padre enseguida advierte las intenciones mezquinas e interesadas de sus prejuiciosos hijos, quienes desconfían de las intenciones genuinas de Eliana, por ser provinciana, por ser mujer, por ser mucama. El padre les da una lección ejemplar. El episodio presenta, por un lado, la figura de un padre ideal (justo, inculca valores, protege, contiene, va de frente) y de una hija, que encarnan (junto a sus hermanos varones) la mirada prejuiciosa, materialista y mezquina de quien sólo se preocupa por lo suyo. Si el padre encarna la actitud de aquel que va de frente, que piensa en los demás, etc. Sus hijos encarnan a un tipo de carácter más bien egoísta, prejuicioso y manipulador. Por otra parte, aparece la figura de Eliana, la novia del papá, que es el único personaje que muestra una transformación durante el episodio en su pasaje de empleada doméstica a señora de la casa, varios meses más tarde. Al inicio, la muchacha se presenta como una figura joven que acepta como pareja a una figura masculina y paternal, se muestra callada y receptiva a los estímulos exteriores. Pero cundo ya se ha convertido en señora, se produce una transformación: ahora es ella la que lo protege a él, la que va moldeando a su pareja para “rejuvenecerlo”, asumiendo una especie de función maternal sobre la pareja. Al mismo tiempo la vemos mandoneando a la nueva empleada, imponiéndose ahora ella como la autoridad en la casa. De modo tal que, en su nuevo status, Eliana pasa de ser hija de su pareja a maternarlo; de recibir órdenes de otros, a darlas a los otros.

Un filme necesario

Se trata de un director de documentales, que está realizando una película sobre la comunidad aborigen de los Arawi. En verdad los desprecia, los maltrata, como lo hace con todo su equipo. A todos los usa para sus fines. El episodio presenta dos tipos bastante generales, asociados a una figura masculina y otra femenina: por un lado, el pedante, insufrible, impaciente, despreciativo y maltratador, por otro la persona servicial, amable y paciente, en este caso, asociados especialmente a la figura de la asistente y a la niña aborigen cuya toma en primer plano desean obtener. Esta misma oposición puertas adentro, se transforma puertas afuera en la oposición de lo falso (la apariencia que el director pretende dar de sí mismo a los demás en el momento del premio) frente a lo genuino de las personas subordinadas que lo rodean.

La película es una propuesta interesante. En lo personal, debo reconocer que no me entusiasma tanto el formato de las escenas cortas y aisladas, o viñeta como relato, y prefiero en general la lógica del cortometraje, que presenta, por el contrario, un arco narrativo más categórico. Tanto en Homo Argentum como en I mostri hallo algunas historias con mayor desarrollo, y que despiertan en mí mayor interés, y otras que son apenas imágenes con potencialidad dramática, pero que parecen quedar truncas en su estructura, siendo más semejantes a la brevedad de un comentario burlón, que, a la estructura de un chiste, o de un cuento gracioso.

En cuanto a temas de realización, hay sólo tres momentos en la película que considero que anticipan excesivamente situaciones próximas, que hubiesen sido más eficiente de exponerse con otra estrategia. Me refiero, puntualmente, a la escena de la botella en el borde del balcón; a la escena en la cocina, donde Eliana espera a ser presentada ante los hijos de su pareja; y a la escena donde un niñito dice al abuelo de su amigo que el juguete no es tan exclusivo, que él tiene en su casa el mismo.

En el caso de Aquí no ha pasado nada, en la escena en el balcón, el problema ha sido poner la botella más de una vez sobre un borde demasiado fino lo que lleva al espectador a anticipar rápidamente el accidente próximo. La forma en que se repite la acción ni produce un suspenso especial, ni oculta el efecto próximo. Para evitar una conclusión inmediata por parte del espectador, bien podría haberse ensayado la estrategia de tematizar la torpeza liviana del personaje dentro de la casa, un poco al estilo Peter Sellers, aunque esto habría dado a la primera parte un tono inequívocamente cómico, que quizás el guion ha querido evitar. En tal caso, probablemente una edición más acelerada de las acciones habría sido una buena opción.

En el caso de El juguete carísimo, lo que ocurre es que la situación se dilata en exceso, a punto tal que resultará evidente el desenlace. O bien debió acortarse el proceso de mostración del objeto idéntico, o haber distraído al espectador con algún indicador de que el niño podría realmente haber mentido, o algo en relación con el miedo interno del abuelo de que no se develase su impericia o su mentira.

En La novia de papá, el plano anticipado de Eliana sentada en la cocina y esperando, antes de ingresar al comedor, atempera excesivamente una sorpresa que debería ser idéntica para los hijos y el público, sobre todo porque, al no poner en escena una dilatación significativa de esa presentación como para justificar el conocimiento por parte del espectador, la imagen anticipada de la juventud de la muchacha, como de su condición laboral, quedan demasiado expuestas.

Título: Homo Argentum.
Título original: Idem.
Dirección: Mariano Cohn y Gastón Duprat.
Intérpretes: Guillermo Francella, Eva de Dominici, Milo J, Migue Granados, Clara Kovacic, Vanesa González, Juan Luppi, Gastón Sofriti, Dalma Maradona y Guillermo Arengo.
Género: Comedia negra.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 98 minutos.
Origen: Argentina.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Star Distribution.
Fecha de estreno: 14/08/2025.

Puntaje: 8 (ocho)

 

NOTAS RELACIONADAS

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Trial: El horror reclama