Por Iara Reboredo
La negociación, dirigida por Gus Van Sant, parte de una situación tan absurda como real: ¿Qué pasa cuando una persona siente que nadie está dispuesto a escucharla y decide llevar su reclamo al extremo? En base a ese dilema, la trama construye un thriller que, detrás del secuestro y la tensión policial, encuentra una historia sobre el enojo de un hombre que se siente traicionado por el sistema. La película no busca justificar las decisiones de su protagonista, pero sí entender qué hay detrás de ellas y cómo una demanda personal puede transformarse rápidamente en un fenómeno que escapa de las manos de quien lo inició.
La historia está basada en el caso de Tony Kiritsis (Bill Skarsgård), un hombre que en 1977 decide tomar como rehén a Richard Hall (interpretado por Dacre Montgomery), ejecutivo de una compañía hipotecaria a la que responsabiliza por haber perjudicado sus negocios. Para asegurarse de que nadie intervenga, construye un mecanismo que conecta una escopeta con el cuello de su víctima. A partir de ahí comienza una negociación que involucra a la policía, a los medios y a una sociedad que sigue el caso prácticamente en vivo. Lo interesante es que Tony no parece estar buscando únicamente plata, también quiere ser escuchado, que reconozcan lo que considera una injusticia y recuperar una dignidad que siente perdida.

Gus Van Sant (director de películas como Good Will Hunting y Last Days) aprovecha ese contexto para mostrar cómo los medios pueden modificar por completo la percepción de un acontecimiento. Mientras la policía intenta encontrar una manera de resolver el conflicto, la presencia de periodistas y transmisiones en vivo convierte a Tony en una figura pública. El secuestrador deja de ser solamente un criminal para convertirse, para algunos, en alguien que se anima a enfrentarse a una institución mucho más poderosa que él. La película consigue que esa contradicción sea uno de sus puntos más interesantes: podemos entender su enojo sin dejar de reconocer la gravedad de lo que está haciendo.
La puesta en escena acompaña ese planteo sin buscar convertirlo en un espectáculo de acción. El ritmo es más pausado y se toma tiempo para observar las conversaciones, las reacciones de quienes rodean a Tony y la manera en que el caso va creciendo frente a las cámaras. El uso de imágenes y registros de la época ayuda a reforzar la sensación de estar frente a un hecho que realmente ocurrió, mientras que la música y algunos recursos visuales construyen una identidad setentosa que funciona sin sentirse excesivamente nostálgica. En algunos momentos, sin embargo, esa tranquilidad juega en contra de la tensión: hay situaciones que podrían haber tenido mayor intensidad y terminan extendiéndose más de lo necesario.

Bill Skarsgård sostiene gran parte de la película con una interpretación incómoda y difícil de encasillar. Tony puede resultar simpático durante algunos momentos y completamente impredecible en otros, lo que permite que el espectador nunca termine de saber hasta dónde está dispuesto a llegar. Dacre Montgomery funciona como contrapunto desde el lugar de la víctima, mientras que Colman Domingo aporta una presencia particularmente atractiva como el DJ radial que ayuda a que el reclamo de Tony alcance todavía más repercusión. La aparición de Al Pacino, además, tiene un valor especial dentro de la película, aunque su participación es bastante más pequeña de lo que podría hacer pensar su nombre en el elenco.
La negociación encuentra su mejor momento cuando deja de preguntarse quién tiene razón y empieza a observar qué sucede cuando la desesperación se convierte en espectáculo. Su historia real es suficientemente insólita como para sostener el interés y Van Sant consigue transformarla en un thriller sólido, con buenas actuaciones y una mirada crítica sobre el poder de las empresas y los medios. No siempre logra mantener la misma tensión y algunos pasajes podrían tener mayor fuerza, pero la propuesta resulta efectiva y deja una pregunta que sigue siendo vigente: ¿cuánto tiene que gritar una persona para conseguir que alguien finalmente la escuche?
Título: La negociación.
Título original: Dead Man’s Wire.
Dirección: Gus Van Sant.
Intérpretes: Bill Skarsgård, Dacre Montgomery, Al Pacino, Colman Domingo, Myha’la, Cary Elwes, Kelly Lynch, John Robinson y Daniel R. Hill.
Género: Basado en hechos reales, Thriller psicológico, Drama criminal.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 104 minutos.
Origen: EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Moving Pics.
Fecha de estreno: 03/09/2026.
Puntaje: 7 (siete)
