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domingo, 7 diciembre 2025
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Frankenstein: Dioses y monstruos

Por Francisco Nieto, corresponsal en España

Como dice el refrán: Más vale tarde que nunca. En 2007, Guillermo del Toro declaró que soñaba con adaptar algún día el clásico de Mary Shelley, “Frankenstein o el moderno Prometeo”, al cine, imprimiéndole su propio sello a la conocida historia de un hombre que intenta vencer a la muerte. Pero durante un tiempo, el proyecto quedó en suspenso. El director mexicano trabajó en él repetidamente, pero sin lograr avances significativos. Fue sólo gracias a Netflix que el proyecto cobró nuevo impulso. Y con razón: el cineasta ya había cosechado un gran éxito en la plataforma con Pinocho, otra reinterpretación de un clásico. Se invirtió una cantidad considerable de dinero para que Del Toro pudiera plasmar su visión, algo que se aprecia en prácticamente cada escena.

El capitán Anderson (Lars Mikkelsen) y sus hombres intentan liberar su barco, atrapado en el hielo durante una expedición al Ártico, cuando aparece un hombre gravemente herido. Se presenta como Victor Frankenstein (Oscar Isaac) y está siendo perseguido por una criatura extraña e invulnerable. ¿Pero quién es este desconocido? ¿Qué se esconde tras este ser sediento de sangre? Frankenstein comienza a contar su historia, relatando cómo, de niño (Christian Convery), tuvo que afrontar la muerte prematura de su madre. En aquel entonces, juró vencer a la muerte. Pero sólo de adulto se acerca a su objetivo, gracias en parte al adinerado mecenas Henrich Harlander (Christoph Waltz), cuya sobrina Elizabeth (Mia Goth) mantiene una relación con el hermano de Victor, William (Felix Kammerer)…

Hay mucho que admirar en Frankenstein, quizá incluso profundamente. Durante gran parte de la película, el apartado visual luce impresionante. Los escenarios, artísticamente surrealistas, en particular, son inigualables. Ya sea que nos movamos por una torre en ruinas, la lujosa casa de los Frankenstein o el gélido infierno del Ártico, que sirve de telón de fondo para la trama principal, todo brilla de manera magnífica. El hecho de que nada parezca real, ni siquiera en las escenas ambientadas en la naturaleza, no es un defecto. Encaja con el exceso cinematográfico que del Toro celebra aquí. Solo los animales generados por ordenador desentonan, especialmente cuando saltan sin control. En otras escenas, falta la contundencia necesaria, a diferencia de una película de Marvel donde los objetos vuelan por los aires sin ton ni son.

El problema principal, sin embargo, reside en el contenido. La intención de Del Toro de enfatizar que el monstruo no es la criatura, sino su creador, es sin duda relevante hoy en día. Al fin y al cabo, se trata de una interpretación ampliamente aceptada. Sin embargo, Frankenstein aborda este punto con torpeza. Se elige a un personaje para transmitir este mensaje al público, un personaje que nunca antes había dicho nada parecido, como si se tratara de dos personajes distintos. Y luego está el final. No solo es increíblemente empalagoso, sino también precipitado. Si bien la película, que dura dos horas y media, se toma su tiempo para presentar a los personajes y el escenario, un cambio crucial de rumbo se comprime en apenas unos minutos. El equilibrio es pésimo; la confrontación clave necesitaba más tiempo.

Quienes puedan pasar por alto las deficiencias del argumento encontrarán otra obra fantástica del director. Además del impecable diseño de producción, es principalmente el reparto coral lo que distingue a este drama de terror, que se estrenó en el Festival de Cine de Venecia de 2025. Oscar Isaac es la elección perfecta para el papel del científico megalómano, capturando una mezcla de carisma y arrogancia, pero también un cierto elemento trágico. Al fin y al cabo, el aspirante a dios adulto es también producto de los traumas de su infancia. Uno de los momentos más conmovedores es cuando se transforma en un doble de su padre, Leopold (Charles Dance), sin darse cuenta. De no ser por los fallos argumentales mencionados, Frankenstein podría haber sido una verdadera obra maestra. Sin embargo, tal como está, sigue siendo una película muy entretenida, y solo cabe agradecer que el sueño del director finalmente se haya hecho realidad.

Título: Frankenstein.
Dirección: Guillermo del Toro.
Intérpretes: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Christoph Waltz, Mia Goth, Felix Kammerer, Charles Dance, David Bradley, Lars Mikkelsen y Christian Convery.
Género: Basado en novela, Gótico, Terror.
Calificación: AM 16 años.
Duración: 149 minutos.
Origen: EE.UU./ México.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Maco Cine.
Estreno en cines argentinos: 23/10/2025.
Lanzamiento en Netflix: 07/11/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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