*Se advierte al lector que la crítica contiene spoilers
Co-producción española y argentina con el sello del español J.A. Bayona, experto cineasta ibérico afín al cine de terror (El Orfanato, 2007), Vieja loca propone un suspenso psicológico con pinceladas de horror que recuerdan al Misery (1990) de Rob Reiner, adaptado de la novela de Stephen King. Una rara avis en el panorama del cine argentino hace su arribo a las salas. ¿Garantía de éxito? Veamos…
La dirección del debutante Martín Mauregui —experimentado guionista de varios films de Pablo Trapero y Santiago Mitre— sostiene una premisa sencilla: una mujer le pide a su ex novio que cuide por un tiempo de Alicia, su madre anciana. Tras una apacible velada, la anfitriona convierte la situación en una horrible pesadilla. Punto de partida para noventa minutos de pura adrenalina y claustrofobia. Película de vuelo audiovisual notable, ultra oscura y demencial, captura la atmósfera de encierro y el tan mentado juego psicológico del gato y el ratón, presente en films de habla inglesa como Juego mortal (Sleuth, 1972) y Trampa mortal (Deathtrap, 1982).

El ojo de buen director del argentino se posa en pequeños detalles que elevan la propuesta a una experiencia cinematográfica atrapante. Las circunstancias siguen al pie de la letra las reglas del género: en una noche dentro de una tétrica residencia, azotada por una fuerte tormenta, una planificación visual y sonora acorde convierte a la gótica mansión en un personaje vivo; iluminación fragmentada con sombras profundas y relámpagos que revelan breves destellos de pasillos, escaleras y habitaciones cargadas de pesadumbre contenida; arquitectura opresiva, con puertas pesadas, ventanas que vibran y paredes húmedas que sugieren decadencia. Un cadáver del que poco sabemos se oculta en una contigua habitación.
En la penumbra, la dueña de casa con misterioso pasado y sádicos métodos de tortura que emulan a “Jigsaw”, de la saga de El juego del miedo, se vuelve una peligrosa e incontenible amenaza, mientras su creciente confusión –entre raptos de lucidez solo aplicables a una ficción- deriva en un acto de poder francamente intimidante; no apto para ojos impresionables. Con su víctima perfecta reducida al cautiverio, sangre por doquier, atizadores al rojo vivo y extremidades amputadas engrosan un menú difícil de digerir. En paralelo, un diseño sonoro dominado por truenos, ráfagas de viento, lluvia incesante, crujidos de madera, golpes de puertas y silencios abruptos tensiona un auténtico plan de dominación y manipulación física y emocional, acompañado por una música grave que subraya la inquietud sin interrumpirla. Aligerando el denso clima, suenan canciones de Virus y Sergio Denis.
Perversa y cruel en demasía, la película proyectada en Sitges 2025 divide opiniones por el polémico abordaje que hace de ciertas temáticas profundamente perturbadoras, potencialmente traumáticas y de enorme peso emocional. Suntuoso ejercicio de estilo, incuestionable desde lo visual, resulta sin embargo más que discutible desde una perspectiva moral (lo que uno cree que está bien) y ético (el análisis que justifica dicha convicción). Mauregui, también guionista, expone en pantalla temas sumamente delicados y sensibles con una falta de cuidado que roza la irresponsabilidad. De modo inevitable, el producto se resiente.
Controversial, no escatima en ser lo suficientemente explícita para exhibir la violencia (voluntaria o no) ejercida sobre indefensas vidas animales. El film acumula, preso de cierta repetición, un encadenado de imágenes que echan más leña al fuego de la polémica. El estallido concluye en filicidio, rumbo a un desenlace que pierde por completo el tono y no tiene la más mínima compasión con la inocente mirada infantil, testigo de un acto suicida que simplifica la asunción de la culpa. Decisión narrativa altamente objetable.

Brillantes, Carmen Maura –ex chica Almodóvar- y Daniel Hendler –actor todoterreno- establecen un duelo interpretativo apoteósico, constituyendo el punto más alto de la propuesta. En tanto, el desparejo nivel que ostenta Agustina Liendo queda notoriamente expuesto cuando comparte escena –de clave resolución- con dos consagrados como los anteriormente mencionados.
Lamentablemente, las buenas intenciones y valores estéticos de Vieja loca naufragan en un producto desparejo, que aborda asuntos serios como los trastornos neuro cognitivos y el consecuente deterioro mental en personas mayores de la forma más liviana y menos verosímil posible. ¿Estaremos pidiendo demasiado a un simple entretenimiento? La sensación final que prima es la de un film con un enorme potencial desperdiciado.
Título: Vieja loca.
Título original: Idem.
Dirección: Martín Mauregui.
Intérpretes: Carmen Maura, Daniel Hendler, Agustina Liendo, Tamara Rocca, Emma Cetrángolo, Camila Peralta, Ezequiel Díaz y Olivia Nuss.
Género: Thriller, Terror.
Calificación: AM 13 años.
Duración: 94 minutos.
Origen: Argentina/ España/ EE.UU.
Año de realización: 2025.
Distribuidora: Independiente.
Fecha de estreno: 13/11/2025.
Puntaje: 5 (cinco)
