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sábado, 24 enero 2026
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Bugonia: El arte de la paranoia

Por Iara Reboredo

Con Bugonia, Yorgos Lanthimos continúa expandiendo su laboratorio estético, aunque ahora lo hace desde un lugar menos rupturista y más calibrado. La película funciona como un ejercicio de relectura: un nuevo ensamblaje de sus obsesiones habituales aplicadas a un terreno donde la paranoia digital se convierte en gramática narrativa.

El relato se sostiene sobre un mecanismo sencillo, pero eficaz: un protagonista absorbido por teorías conspirativas que interpreta la realidad a partir de algoritmos y foros digitales. Debo detallar que, esta vez, la mirada del director se nota menos incisiva, como si hubiera quedado enredado en los mecanismos que él mismo perfeccionó. Visualmente, encuentra escenarios que potencian esta distorsión: estructuras corporativas asépticas, pueblos abandonados y tecnologías que componen una nación rota, suspendida entre el colapso y la apatía. Pero, aunque la puesta en escena es coherente con su estilo, el fondo parece menos sólido, gira alrededor de ideas ya exploradas, como las relaciones de dominación, o la crueldad como lenguaje social, y acá, queda sin aportar un punto de vista realmente renovado. La verdadera gracia de la película se basa en el juego narrativo alrededor de si el personaje de Emma Stone es o no un extraterrestre, y funciona.

Lanthimos trabaja con una precisión que, si bien se reconoce como su sello, opera con una moderación notable respecto de sus películas más conocidas. La coreografía de movimientos, la disposición de los cuerpos en el encuadre y la distancia emocional que impone la cámara mantienen una coherencia formal y bastante sólida, pero sin el carácter disruptivo que marcaban otros proyectos, como El sacrificio del ciervo sagrado.

En cuanto a las actuaciones, hay nada que desprestigiar. Jesse Plemons (quien ya protagonizó Tipos de gentileza), compone un Teddy determinado, casi mecánico en su convicción, lo que permite que la película explore la lógica cerrada del personaje. Sus movimientos medidos, la forma en que evita el contacto visual o los gestos que acompañan cada convicción conspirativa construyen una subjetividad encapsulada en su propio sistema de creencias. Plemons trabaja con precisión, como en todos sus proyectos; no busca empatía ni ridiculizar al personaje, sino que encarna la lógica de un hombre atrapado en una estructura paranoica que él mismo alimenta. Por su parte, Emma Stone (ganadora del Oscar por Pobres Criaturas) ofrece una actuación opuesta a todo lo que viene haciendo, pero complementaria a su vez. Su personaje se desplaza entre la frialdad profesional y un desconcierto cuidadosamente dosificado, lo que permite que la película mantenga su tensión principal sin caer en la sobreexplicación; es esencial para sostener el juego narrativo, jamás confirma ni desmiente nada del todo, y esa indefinición es lo que mantiene viva la dinámica con Teddy.

Bugonia es una película eficaz en su construcción formal y competente en su exploración temática. Sin embargo, su principal límite radica en la falta de novedad dentro del propio lenguaje de Lanthimos. La propuesta es sólida, pero opera dentro de un territorio ya cartografiado por el director. Su contundencia conceptual no siempre se traduce en impacto dramático, y su precisión estética, aunque admirable, refuerza la sensación de control más que de riesgo.

Título: Bugonia. Título original: Idem. Dirección: Yorgos Lanthimos.
Intérpretes: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Stavros Halkias, Marc T. Lewis, Parvinder Shergill, Vanessa Eng, Yaisa, Cedric Dumornay y Alicia Silverstone. Género: Remake, Comedia negra, Ciencia ficción. Calificación: AM 16 años. Duración: 118 minutos. Origen: Irlanda/ Reino Unido/ Canadá/ Corea del Sur/ EE.UU. Año de realización: 2025.
Distribuidora: UIP. Fecha de estreno: 11/12/2025.

Puntaje: 7 (siete)

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